Señor director:
Aunque escasea el agua en colonias como Del Valle y en otras de la delegación Benito Juárez, al grado de racionarse su uso casi cada fin de semana, y aun cuando debemos pagar pipas para abastecernos, las inmobiliarias siguen construyendo múltiples plazas comerciales donde ya operan varias, gigantes torres departamentales con alberca en el penthouse y treintenas de condominios año con año.
Así, a pesar de que ya existen sobre avenida Universidad tres plazas comerciales cercanas entre sí, se acaba de inaugurar otra en Universidad y Popocatépetl y pronto abrirá una más en esa zona, entre Adolfo Prieto y Moras, en tanto que junto a ésta están empezando otra enorme construcción; lo mismo sucede en Amores y Félix Cuevas y en Churubusco, a un lado del Centro Coyoacán. Colindantes, acaban de erigir un centro hospitalario de 18 pisos, un Superama y una torre habitacional más, anunciada como Mitika (la ciudad viva), justo donde se hallan una curva y una entrada a la lateral de Churubusco, lo que sumado a las salidas de estos nuevos edificios provoca constantes congestionamientos.
En Popocatépetl números 474 y 435 se anuncian las torres departamentales Citytower I y II, con alberca en la azotea, y en el número 362 de la misma calle se ofrece una “isla urbana”, un edificio en forma de barco que hace punta en una de las esquinas.
Sólo en 2013, en Gabriel Mancera y en Amores, así como en calles transversales, contabilizamos una treintena de nuevas construcciones cercanas entre sí, a terminarse en el presente año.
En general, los departamentos se venden en 2 a 4 millones de pesos, pero se sabe que los constructores solicitan el permiso amparados en la “norma 30”, para construcciones de interés social. Luego los edificios cambian de propietario y terminan vendiendo los departamentos al precio que quieren.
¿Quiénes otorgan los permisos? ¿Quiénes se benefician? (Carta resumida.)
Atentamente
Jesús Brito Nieto








