Escogí a Camille Claudel para trabajar con Juliette Binoche pues desde mi punto de vista estaban hechas una para la otra”, precisa el cineasta francés Bruno Dumont en entrevista vía e-mail.
Los largometrajes de este realizador (Humanité, Hadewijch y Outside Satan, entre otros) se sitúan en el nuevo cine francés denominado cinéma du corps, donde a menudo se muestra la fealdad de la violencia extrema y la provocación del comportamiento sexual de sus personajes.
Por ello se le pregunta por qué decidió filmar a la pintora y escultora Claudel cuando esperaba la visita de su hermano, el escritor Paul, en el manicomio, donde ya llevaba internada dos años, y especifica:
“Leyendo las cartas y el archivo médico de Camille, parece que las visitas de Paul son la única alegría y esperanza de la escultora. La iluminación de Camille en el infierno de su encierro me pareció el tema más apropiado para dar cuenta tanto del esplendor como de la miseria que esta mujer vivió.”
–¿Qué tan difícil fue mostrar esa etapa de esta artista plástica?
–Me enfrenté a las dificultades normales. Tanto las familias como las instituciones médicas encontraron en el proyecto una legitimidad. El filme sólo pretendía acercarse a la realidad histórica de este periodo en la vida de Camille.
–Binoche lo llamó porque quería trabajar con usted. ¿Cómo nació Camille Claudel, 1915?
–Reflexioné largo y tendido qué podría proponerle. Sabía que Binoche, además de actriz, también pintaba, por eso pensé en Camille. En mi opinión, había mucho parecido entre lo que es Binoche y lo que fue Camille. A partir de esas equivalencias hicimos la película.
–Al leer las cartas y los expedientes médicos de Camille, ¿qué le impactó?
–La manera en que Camille hablaba del entorno, siempre lo hacía con dolor. Sufrió todo el tiempo que pasó en ese lugar. Me pregunté cómo podría reconstruir esas condiciones y en seguida me vino la idea de trabajar con enfermos mentales. Encontré un psiquiátrico que laboraba con la terapia artística y de ahí escogí a algunas personas para la cinta. El permiso me lo dieron sus familiares.
“Binoche pasó un buen rato con ellos para crear vínculos. Tanto los actores como yo mismo nos acercamos a estas personas, y todo aquello que pensábamos sobre la locura demostró ser falso. Fue el entorno preciso para comprender el misterio o la oscuridad de la demencia, la miseria, la tristeza, la decadencia, la tragedia de la vida de Camille.”
–En los escritos sobre Camille se habla mucho de que al darse cuenta de que Auguste Rodin no se casaría con ella, la artista perdió la razón, y en la película llama la atención que Paul habla de que ella se enferma por su vocación de artista. ¿Concuerda con ello?
–Justamente en la escena final Paul le dice al médico que la vocación artística es peligrosa y que Camille perdió la razón el día que se dio cuenta que Rodin no se casaría nunca con ella. Estas son efectivamente las dos explicaciones dadas por Paul.
–La película muestra también ese odio que Camille le tuvo siempre a Rodin, ¿qué opina?
–El desamor siempre es proporcional a la dimensión del amor que se tuvo.
–¿Cómo es vista Camille en Francia?
–Camille Claudel es un mito, tanto por ser una artista deslumbrante como por su destino trágico; fue una mujer iluminada y liberada en relación con su época.
–¿Qué le pareció la actuación de Juliette Binoche?
–Expresiva, habitada y poseída por
Camille.
El director estará presente en el Festival de Cine de Morelia la semana entrante. A la pregunta de qué le pareció la historia que en 1988 rodó Bruno Nuytten, Camille Claudel, donde Isabelle Adjani (nominada a un Oscar por este trabajo) es la escultora y Gérard Depardieu es Rodin. Bruno Dumont responde lacónico:
“Más o menos.”








