El tenor Fernando de la Mora, quien debutó en los teatros más importantes del mundo con La traviata, resalta al compositor italiano Giuseppe Verdi, a 200 años de su nacimiento, como “uno de los grandes compositores del siglo XIX y, sobre todo, el generador de los principios del canto verista y uno de los promotores a nivel mundial del bel canto”.
Al subrayar el cantante de notas largas que La traviata la interpretó en más de 250 ocasiones, asegura que esta obra es uno de los primeros “grandes, grandes, pero grandes éxitos” de Verdi. Y asegura que seguirá siendo la ópera más conocida del repertorio del célebre milanés.
La traviata fue estrenada, sin éxito, en el teatro La Fenice de Venecia, el 6 de marzo de 1853. El público se burló de la representación varias veces, dirigiendo sus burlas a la soprano Fanny Salvini-Donatelli, en el papel titular de Violetta. Al final de la ópera, el público rió a carcajadas en vez de apreciar el final trágico. Un día después, Verdi escribió a su amigo Muzio, en lo que ahora se ha convertido quizás en su carta más famosa: “La Traviata anoche, un fracaso. ¿Fallo mío o de los cantantes? El tiempo lo dirá”.
Después de algunas revisiones, entre 1853 y mayo de 1854, que afectaron principalmente los actos II y III, la ópera se representó de nuevo en Venecia, en el Teatro San Benedetto. Esta representación fue un éxito de crítica, en gran medida debido al retrato de Violetta hecho por Maria Spezia-Aldighiere. Se estrenó formalmente en Barcelona el 25 de octubre de 1855, en el Gran Teatro del Liceo. El 24 de mayo de 1856 la versión revisada fue presentada en Her Majesty’s Theatre, en Londres, y el 3 de diciembre de aquel año le siguió en Nueva York. Desde entonces su popularidad ha sido constante y se ha mantenido en el repertorio hasta la actualidad.
De la Mora también ha cantado Rigoletto:
“Esta ópera, armónicamente, es la más avanzada de la trilogía (las otras son La traviata y El trovador). Estas tres obras le dieron a Verdi el lugar que tiene como uno de los grandes compositores de todos los tiempos.”
Al lado de Gioachino Rossini, Gaetano Donizetti y Vicenzo Bellini, sitúa a Verdi “igual de grande que ellos, pero más popular no sólo por La traviata y Rigoletto, también por Otello, Aída, en fin… llegó a ser más famoso que ellos”.
Enseguida se refiere a la afición que tuvo Verdi por la creación dramatúrgica de William Shakespeare:
“Permitió al mundo podernos comunicar y guiarnos a la literatura mundial. Fue su autor preferido y lo utilizó en cantidad de obras. También Rigoletto está basada en una obra teatral de Victor Hugo, El rey se divierte. Estaba muy conectado con la literatura internacional.”
En sus últimos años el compositor creó obras no operísticas, como Misa de réquiem, Messa per Rossini, Inno delle Nazioni, Quattro pezzi sacri, Cuarteto de cuerdas en Mi menor, Te deum para coro y orquesta, Suoni la tromba y Ave María. El tenor subraya al respecto:
“Misa de réquiem es uno de los réquiem más famosos del oratorio y uno de los más cantados actualmente. También tuve el privilegio de realizar varios debuts con esta pieza maravillosa con muchas orquestas del mundo, como la Sinfónica de Israel, la de la Scala de Milán, las filarmónicas de Nueva York y Los Ángeles, en fin.”
El cantante resalta que Verdi tenía un compromiso social fuerte, y enseguida se refiere a que construyó una casa de reposo para músicos jubilados y dejó su fortuna para ese establecimiento.
“Para esta época, Verdi es un gran ejemplo a seguir, como un hombre responsable, ético y con valores”, señala.
–Verdi también fue criticado por especialistas por Aída y Falstaff, quienes las calificaron de wagnerianas, ¿qué dice de ello?
–Se equivocaron los críticos. El tiempo le dio la razón a Verdi y los que escribieron en contra de su obra han quedado anulados por lo contundente de su éxito y magia.
–Según el autor del libro Los compositores. Anécdotas y algunos datos curiosos, Alberto Askenazi, Verdi se volvió héroe nacional con Nabucco.
–La estrenó cuando Italia sufría el yugo de Austria y el adalid de los italianos era el rey Vittorio Emanuele. Nabucco fue el principio de su gran fama como nacionalista y le permitió seguir escribiendo a favor del nacionalismo italiano. Es una obra menor que La traviata, pero es una obra grande que desarrolla todo lo que él experimentó en su momento. La ventaja que tuvo sobre los demás compositores es que pudo envejecer y seguir componiendo hasta los 65 años. Pudo mejorar su obra y tuvo el privilegio de desarrollarla y gozar su gran éxito. Vivió hasta los 80 años.
Después del estreno de Nabucco, según varios artículos, aparecieron letreros de “¡Viva Verdi!”, que significaba Viva Vittorio Emanuele, rey de Italia (Proceso 1905).








