En el argot laboral se conoce como esquiroles a los trabajadores que rompen las huelgas desde dentro o se ponen del lado patronal, en ambos casos traicionando los intereses del gremio trabajador. Los directivos del SNTE dejaron solo al magisterio nacional en su enfrentamiento contra la reforma educativa, aprobada de manera acrítica por los legisladores, al considerarla lesiva a sus intereses. También se han colocado abiertamente del lado patronal, que es el gobierno mismo. El ejemplo más lastimoso lo da su propio secretario general, Juan Díaz de la Torre, que es jalisquillo y que no niega la cruz de su parroquia esquirolesca.
El titular de la SEP, Emilio Chuayffet, había soltado lo mismo antes en una reunión en Sinaloa: el gobierno no negocia sino con el SNTE. Se supone que el patrón de los maestros a nivel nacional es el gobierno y, para entenderse con ellos, tiene a la SEP. A su vez, los maestros están organizados en un sindicato nacional registrado en las instancias legales correspondientes, que es el SNTE. Pero vista la inutilidad de la directiva sindical, la base magisterial la rebasó y decidió tomar su defensa por propia mano.
Un silencio espeso e impune ha cubierto a los directivos oficiales del sindicato a lo largo de estos dos meses de movilización social, en los que lleva la batuta el magisterio de Oaxaca, pero al que se han sumado casi todos los estados del país. La parálisis de la directiva del SNTE a nivel nacional en este litigio corre pareja con la inutilidad de los funcionarios del gobierno en este sector, que debería encabezar la SEP. Por esta razón vemos tanto a la coordinadora (CNTE) como a Gobernación andar al frente en los arreglos y las negociaciones de los estropicios que genera la consigna de haber aprobado esa malhadada reforma educativa sin haberla consensuado antes entre quienes iban a ser afectados por ella.
Los maestros del país, en su insurgencia, decidieron hacer a un lado a sus esquiroles directivos y a sus prácticas viciosas de simulación para defender de manera resuelta sus acuerdos laborales, sobre todo aquellos que los favorecen. Tienen toda la razón del mundo en oponerse a que les cambien las condiciones de trabajo, para imponer nuevas reglas que les acarreen desventajas o cláusulas lesivas, como el despido injustificado y sin indemnización o la pérdida de prestaciones. Su movilización nacional ganó adeptos hasta aquí con nosotros, en Jalisco, donde tenemos ganada a pulso la fama de ser el “gallinero” del país. ¿Cómo no se iba a alebrestar aun el propio gallinero, si los directivos del SNTE en Jalisco les llevaron al baile hasta con lo que todo mundo considera lo más sagrado, lo que ya está guardado en el bolsillo?
Un despojo notorio e injustificable vino a ser la autorización, que hicieron los líderes magisteriales al gobierno, de utilizar dinero de pensiones para construir la Villa Panamericana, con la que ahora el propio gobierno ya no halla la puerta. Arturo Velarde Silva viene siendo vocero del Movimiento por la Defensa de los Trabajadores de la Educación, que está conformado por siete secretarios del comité de la Sección 47 del SNTE. Este movimiento está exigiendo a la Sección 47, dirigida por Miguel Rodríguez Noriega, que explique el destino de la inversión de los 340 millones de pesos que hizo el Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco (Ipejal) en el negocio de la villa. Están esperando la respuesta, dijo, tanto del titular de Educación en el estado y presidente del consejo del Ipejal, Francisco Ayón López, como del gobernador, Aristóteles Sandoval Díaz, quien ya declaró que esas instalaciones no podrán ser utilizadas con fines habitacionales. Se les iba a pagar en especie con 200 departamentos. Pero si no son susceptibles de venta ¿de qué otra forma le reivindicará el gobierno a la Sección 47 monto tan elevado que les extrajo para habilitar esta edificación?
Viene a sumarse a este lío otro más, que ya es viejo, pero que se ha tornado en serio dolor de cabeza, pues aparte de mero problema financiero se suma a la lista de agravios con que el patrón gobierno tiene afligidos a sus mentores. De esa misma bolsa de pensiones se extrajo mucho dinero para el negocio de lo que dio en llamar Emilio, el gobernante anterior, “un nuevo Cancún”. Ayón López está siendo llamado también a rendir cuentas sobre las utilidades o pérdidas que ha tenido el fondo pensionario por la inversión de 89 millones de dólares en el proyecto turístico de Chalacatepec, en Costalegre.
Arturo Velarde Silva, secretario de Innovación Pedagógica de la Sección 47 del SNTE, dijo que de los mil 156 millones de pesos que se invirtieron en 2009, nada se les ha informado a los maestros ni al resto de afiliados al Ipejal. La inconformidad de los mentores jaliscienses con sus dirigentes reside en el hecho de que éstos le hayan abierto al gobierno la espita de sus recursos pecuniarios sin candado alguno ni garantías, por lo que ahora no hay forma de solventar el quebranto. Y como buenos correlones, ahora ni dan la cara. “Hace más de un mes –acusan los del movimiento– que el comité directivo de la Sección 47 no sesiona ni da la cara”.
Lo que sigue, en sus planes de lucha, es armar manifestaciones para denunciar estos desfalcos y exigir que se pongan candados al Ipejal para que ni el gobierno ni nadie siga saqueando sus fondos. Iniciaron también una campaña de amparos en contra de la aplicación de la Ley del Servicio Profesional Docente, que cerrará el día 21 de octubre, cuando serán entregados en la Ciudad Judicial a la instancia que corresponda. Y preparan también, de acuerdo con la dinámica de la resistencia nacional magisterial, la construcción de un frente estatal que organice marchas y plantones con campesinos, con gente del sector salud y de otras organizaciones sociales, para enfrentar las reformas estructurales que se ha propuesto implementar la oligarquía nacional.
En tanto el discurso del gobierno y sus esquiroles no cambia de solfa. Aristóteles les manda decir: “Este gobierno es plural, abierto, cercano. Escuchará a todas las expresiones; pero debe dejar en claro que la única vía institucional de negociación es a través de la Sección 16 y la Sección 47.” (El Informador, 11 de octubre). Díaz de la Torre viene, se reúne con la Coparmex y suelta la misma tonada: el gobierno sólo reconoce a su SNTE y nada más negocia con él; la SEP únicamente tiene interlocución con el SNTE; la agenda laboral se arregla sólo entre su sindicato y la SEP.
El diálogo que mantiene el gobierno con la CNTE se reduce a cuestiones de agenda política, nada más. Como si lo laboral no fuera un asunto estrictamente político y no generara toda la dinámica de la vida política. ¿Quién podrá darles unas lecciones elementales de pragmatismo al menos a estos gobiernos convertidos en patrones, aduladores de esquiroles y tratantes de esquiroles, y en particular a este maestro, alumno dilecto de Elba Esther Gordillo, monumentos ambos del esquirolaje por antonomasia? Con razón se les escaló el conflicto magisterial a nivel nacional.








