En la entidad no hay culpables

TLAPA DE COMONFORT, Gro.- Mientras la administración de Enrique Peña Nieto afirma que las alertas por los ciclones Ingrid y Manuel fueron emitidas oportunamente y se deslindó así de la tragedia en Guerrero (101 muertos hasta ahora, caminos destruidos, pueblos incomunicados y miles de damnificados), el gobernador Ángel Aguirre Rivero declaró que si bien el estado cumplió los protocolos de prevención, las autoridades federales “no advirtieron lo suficiente” para evitar la catástrofe.

El 30 de septiembre, Luis Felipe Puente, coordinador de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación, aseguró que el primer aviso sobre Manuel se emitió el 13 de septiembre a las 11:30 horas y que desde entonces se ratificó la recomendación a las entidades para que aplicaran medidas preventivas.

En conferencia de prensa, Puente dijo que los estados y municipios deberán responder por dichas acciones, ya que se les advirtió a tiempo. “La actuación de la Secretaría de Gobernación no se redujo solamente a la aplicación de alertamientos, sino a llamadas con todos y cada uno de los titulares de Protección Civil de las entidades que podían verse afectadas”, dijo.

Al término de una evaluación de daños en La Montaña, que visitó después de 15 días de la tragedia y en medio de fuertes críticas por la tardía reacción, el martes 1 Aguirre Rivero contestó al funcionario federal desde Tlapa de Comonfort: “Nosotros no nos sentimos en falta (…) Ya habrá quien dictamine o investigue quiénes dicen la verdad y quiénes no la están diciendo”.

El equipo de Aguirre elaboró el informe Acciones preventivas ante el paso de la tormenta “Manuel”, que fue presentado por el secretario de Gobierno, Jesús Martínez Garnelo, una hora después de que la administración federal se deslindara de responsabilidades por el desastre.

El documento, que puede ser consultado en la dirección electrónica prevencionmanuel.guerrero.gob.mx, contiene una cronología de las acciones del gobierno estatal e indica que las primeras alertas se emitieron desde el 12 de septiembre a través de las cuentas de la Subsecretaría de Protección Civil estatal en Twitter y Facebook.

En ese reporte se indica que fue hasta la tarde del 14 cuando el gobierno de Aguirre llamó por la radio a que la gente adoptara medidas de prevención ante las lluvias, que ya habían provocado inundaciones en Acapulco y la Costa Chica.

Una noche antes, Aguirre Rivero había celebrado junto a sus predecesores en la gubernatura, Rubén Figueroa Alcocer y René Juárez Cisneros, además de otros políticos y funcionarios,  el bicentenario de la instalación del Primer Congreso de Anáhuac y la promulgación de Los Sentimientos de la Nación, de José María Morelos.

El festejo se realizó la noche del 13 de septiembre en la residencia oficial Casa Guerrero, en el oriente de Chilpancingo, y la fotografía que muestra el convivio ambientado con alcohol y mariachis fue difundida por la Dirección de Comunicación Social en los primeros minutos del día 14, cuando la tormenta ya azotaba la entidad.

Incluso, el documento indica que la mañana del 14, Ernesto Aguirre Gutiérrez, sobrino y coordinador de asesores externos de Aguirre, asumió la responsabilidad de encabezar las sesiones extraordinarias del Consejo estatal de Protección Civil, en lugar de que lo hiciera el mandatario, como exige la normatividad.

También se registra que a las 22:56 horas del mismo 14, el gobernador escribió un mensaje en su cuenta personal de Twitter: “El apoyo a los afectados por la tormenta Manuel es coordinado por el secretario general de Gobierno, Seguridad Pública y Protección Civil”. Fue la primera reacción del mandatario tras el festejo en Casa Guerrero.

El gobernador siguió tuiteando y la tarde siguiente, el 15, apareció en Chilpancingo, donde recorrió albergues y visitó a damnificados. Guerrero ya había sido devastado.

Sin embargo, varios alcaldes afirman que no fueron alertados debidamente ni por autoridades federales ni por las estatales. El de Acapulco, Luis Walton Aburto, y sus homólogos de Tierra Caliente, afirmaron que tampoco les avisaron sobre el peligroso incremento del nivel en las presas La Venta y El Caracol, cuyo desfogue provocó inundaciones y cortó caminos y puentes en la cuenca del Balsas y en el río Papagayo.

Consultado al respecto, el doctor en Ingeniería Roberto Arroyo Matus, quien en 2009 recibió el Premio Nacional de Protección Civil en el campo de la prevención, considera que poco se puede hacer para evitar estas tragedias si las autoridades siguen otorgando permisos de construcción en zonas de alto riesgo, como la ubicación de desarrollos inmobiliarios y obras públicas en terrenos inestables o potencialmente inundables, o bien mientras se continúe bloqueando el cauce natural de los ríos con toneladas de desechos no degradables y deforestando zonas de captación de agua.

“En suma, si se sigue afectando nuestro entorno de forma desmedida, la naturaleza nos va a cobrar la factura”, advierte.