Acerca de Cadena de errores y complicidades

Del magistrado Rodríguez López

 

Señor director:

 

A través de la presente me permito hacer precisiones sobre un texto en que se alude a mi persona, aparecido el 8 de septiembre del presente año, titulado  Cadena de errores y complicidades y firmado por Alberto Osorio (Proceso Jalisco 461).

El autor hace afirmaciones temerarias sobre mi desempeño y que me provocan daño moral, por lo cual solicito se publique esta respuesta con el mismo despliegue y en el mismo espacio en que se colocó el texto referido, para lo cual hago uso de mi derecho de réplica.

El reportero se basa en la declaración de un dirigente de sindicato para aludir a un servidor como parte en “corruptelas y tráfico de influencias”, además de señalar de manera general a jueces y funcionarios de primer nivel, pero sólo cita mi nombre, sin aportar un solo elemento para fundamentar lo que afirma.

El señor Osorio redacta con tanta ligereza que en otra parte del texto me identifica como juez. En ese mismo párrafo alude a “servidores presuntamente ligados a la delincuencia”, de lo que tampoco presenta un solo caso ni precisa en qué basa su conclusión.

En un encabezado intermedio, Los dilemas de la Judicatura, el señor Osorio se refiere a mi persona, cuando no tengo injerencia, ni formo parte del Consejo de la Judicatura.

Además me señala como responsable de “dejar en libertad” a un presunto violador, citando como fuente una averiguación previa. Cualquiera que analice este párrafo, concluirá que el señor Osorio ni siquiera leyó la averiguación y mucho menos el Toca acordado en la Segunda Sala, en que se resolvió el asunto.

Lamento mucho que un periodista que representa a un medio tan prestigiado como la revista Proceso incurra en imprecisiones que sólo denotan la falta de profesionalismo, desconocimiento de los procesos judiciales y la ligereza con que se conduce al emitir juicios de valor que no tienen sustento.

Me permito hacer las siguientes precisiones para su mejor comprensión:

1.- Los integrantes de la Sala sí nos impactamos por el delito de violación a la niña de un año y seis meses de edad, pero estimamos que no existían elementos suficientes para que se le siguiera el proceso, porque con las insuficientes pruebas presentadas por el Ministerio Público tarde o temprano obtendría su libertad absoluta en sentencia definitiva y jamás se le volvería a procesar por ese ilícito, lo que redundaría en una total impunidad.

2.- La Segunda Sala, al resolver la libertad por falta de elementos para juzgar, deja a la Fiscalía con todas las ventajas para realizar una adecuada investigación, abundar en pruebas y demostrar legalmente la responsabilidad del acusado o de quien pueda resultar responsable, porque no es una sentencia definitiva.

3.- Los magistrados documentamos que el juez respectivo no tomó en cuenta las garantías constitucionales del procesado al momento de declarar la formal prisión, como desde hace una década por lo menos nos obligan las leyes aprobadas por el Congreso y avaladas por la Corte, además de que olvidó justificar la presunción de inocencia.

4.- El Tribunal de la Segunda Sala precisó en el Toca que existe el delito cometido en la menor de edad, por lo cual la averiguación puede ser retomada por el Ministerio Público y recabar las pruebas tangibles para proceder contra el responsable.

La intencionalidad que se plasmó en el manejo de la información señalada, considero que en nada beneficia a la sociedad, pues al darle un sesgo equivocado se perturba el raciocinio de los jueces y se corre el riesgo de que al resolver no lo hagan con justicia, sino con miedo a las críticas de los medios de comunicación.

Por lo anterior, le solicito se me ofrezca una disculpa pública en su revista en el mismo espacio y despliegue donde se difundió la información que me responsabiliza de algo que no está fundado. De lo contrario, me reservo la acción de proceder legalmente por el daño moral que se me ha causado.

Atentamente

Magistrado Juan José Rodríguez López

 

Respuesta del reportero

 

Señor director:

 

A

nte la carta precedente, permítame hacer las siguientes precisiones.

1.- Como pueden confirmar nuestros lectores, en el reportaje de referencia este reportero no emite ningún “juicio de valor” ni hace “afirmaciones temerarias”. Las aseveraciones allí contenidas están rigurosamente acreditadas a quienes hicieron las declaraciones, así como al gobierno del estado, que demandó iniciar los procedimientos penales contra los servidores presuntamente ligados a la delincuencia.

2.- El señalamiento de que existen “corruptelas y tráfico de influencias” fue atribuido al líder del Sindicato Independiente del Poder Judicial, Arturo Anaya Peña, desde el primer párrafo, donde sólo se cita el nombre del magistrado Juan José Rodríguez López porque, periodísticamente, es el personaje más relevante. Pero en el resto de la nota se menciona a todos los demás.

3.- En las entrevistas realizadas, no es a este reportero a quien corresponde presentar “elementos para fundamentar” las acusaciones que hacen los entrevistados o el propio gobierno estatal.

4.- El encabezado intermedio Los dilemas de la Judicatura sólo anuncia que, en esa parte del texto, se abordará dicho tema –como realmente ocurrió–, y no significa que todas las personas mencionadas allí, como el magistrado Rodríguez López, formen parte de dicha instancia.

5.- En el reportaje se puntualiza que “Rodríguez López declinó hablar sobre los señalamientos en su contra, sólo mandó decir al reportero que  el asunto en el cual está presuntamente implicado se resolvió de manera colegiada por los integrantes de la sala que encabeza”.

6.- Los datos aportados finalmente por el magistrado Rodríguez López refuerzan las opiniones del juez Miguel Valenzuela y de los dos integrantes del Consejo de la Judicatura, Jaime Gómez y Alfonso Partida, que sí aceptaron hablar –en su oportunidad– sobre los señalamientos que se hacen desde el Ejecutivo en contra de varios jueces o funcionarios del Poder Judicial.

Así pues, la única disculpa que este reportero está obligado a pedir es por haber incluido el nombre de Juan José Rodríguez López entre varios jueces, aunque en el resto del reportaje siempre se le denominó magistrado.

Atentamente

Alberto Osorio Méndez