Aun cuando el Servicio de Administración Tributaria (SAT) quiere que todo contribuyente esté al corriente para evitar a los evasores –lo cual es lícito en teoría–, en realidad siempre nos aplica más gravámenes y porcentajes cada vez más onerosos a quienes somos sus cautivos. No obstante, la tardanza que en ocasiones se da en varias administraciones para realizar un solo trámite induce a no pocos a evadir el fisco; mucha gente incluso prefiere no darse de alta en Hacienda. El miércoles 2, por ejemplo, una señora de la tercera edad residente en uno de los extremos de la ciudad y que por primera ocasión iba a trabajar con todas las de la ley fue citada a las 10 de la mañana. Llegó puntual y ahí permaneció hasta que a las 13:30 horas un empleado de la dependencia le dijo que no había bajado de internet cierto papeleo. Y como la señora no sabe nada de internet ni de computadoras, tuvo que regresarse para ver quién le hacía el favor y volver otro día. El mismo miércoles, una señorita que desea trabajar de aeromoza llegó a las instalaciones del SAT ubicadas en la calle Filadelfia, en la colonia Providencia, a las 8 de la mañana a tramitar su Registro Federal de Causantes; eran las 14:00 y aún no había sido atendida. En ese lugar, sólo dan cinco minutos de tolerancia a quienes acuden a realizar algún trámite. Así, ¿cómo va a ampliarse la base de contribuyentes para que no seamos siempre los mismos cautivos quienes resintamos toda la carga fiscal cada año?
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Formado en las filas de la temida Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) –férrea opositora al movimiento estudiantil de 1968, pues estaba cooptada por los gobiernos federal y estatal–, José Luis Arriaga Haro, suegro del gobernador Jorge Aristóteles Sandoval, tuvo que emigrar a Nayarit. Como aquí no podía encontrar chamba oficial o alguna aviaduría por cuestiones familiares y por sus antecedentes de golpeador de periodistas se fue para allá. Como iba bien recomendado, Arriaga encontró acomodo. Según un boletín oficial emitido el martes 1 el gobernador nayarita Roberto Sandoval Castañeda lo nombró director del Seguro Popular…. Arriaga –El Gato, como le decían sus amigos de la FEG y de la Federación de Estudiantes Universitarios, formada por Raúl Padilla– no ha renunciado a sus instintos agresivos. En junio del año pasado, días antes de las elecciones, arremetió contra manifestantes que protestaban contra su yerno Aristóteles y golpeó a uno de ellos. Como la escena fue captada por varios fotógrafos se le fue encima a uno y éste no pudo evitar la golpiza que le propinó Arriaga. La policía, en lugar de detenerlo, intervino a su favor
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En septiembre de 2012, Paulina C. Esquivel adquirió una camioneta Duster en Concordia Automotriz, SA de CV (Renault del Sol), de la familia Plasencia, a decir de los empleados, le prometieron –según la promoción general para los clientes– que el primer servicio al año o a los 10 mil kilómetros recorridos, le costaría únicamente 990 pesos. Cumplidas ambas cosas, el automotor fue llevado a la agencia vendedora, donde el gerente del taller, Ignacio Macías, y la subgerente de ventas, Teresa Castañeda, alegaron que la promoción sólo había sido válida durante 2012. Ahora el servicio es de mil 200 pesos, le explicaron a la propietaria del vehículo. También le dijeron que aun cuando hablara con el gerente Mario Regalado iba a sacar lo mismo; además, el vendedor ya ni siquiera trabajaba con ellos. Optó por llevar su camioneta a otra empresa. Como Renault del Sol hay otras muchas quejas por incumplimiento, sobre todo de los clientes que compraron ahí sus autos en los últimos siete meses de 2012. Pero para que las quejas procedan, en la Procuraduría para la Defensa del Consumidor (Profeco) piden un contrato por escrito, algo que los dueños de la empresa no dieron a los compradores. Sólo estaba en la publicidad y el cliente se atenía a la palabra dada los vendedores. Moraleja: si aún tiene confianza en dicha agencia, al menos exíjale por escrito sus ofertas.
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