El uruguayo Raúl Gómez Cincunegui intentó caminar de Chile a Argentina a través de los Andes. Las nevadas lo obligaron a instalarse en un refugio donde pasó el invierno austral. Empleados de una empresa hidráulica que viajaban en helicóptero lo rescataron cuando estaba a punto de morir de hambre y frío. Varios medios calificaron el hecho como “milagro” y las autoridades recibieron al sobreviviente como héroe, pero una noticia le dio un vuelco a la fiesta: la justicia chilena lo acusa de abuso de menores.
BUENOS AIRES.- Raúl Fernando Gómez Cincunegui fue encontrado el domingo 8 en un refugio en los Andes. El hombre de 58 años salió de Uruguay –su patria– el pasado 13 de abril para participar en un encuentro de motociclistas en Mendoza, Argentina. Luego pasó a Chile, donde viven su suegra y su cuñada.
Se le daba por perdido desde el 11 de mayo, cuando se comunicó por última vez con sus familiares. Les explicó en un mensaje de texto que su moto se había descompuesto, había decidido cruzar a pie la cordillera hacia Argentina y les pidió que si en una semana no sabían de él, avisaran a las autoridades.
Para cruzar la cordillera Gómez usó el Paso de los Patos, el mismo que en 1817 el libertador José de San Martín recorrió en dirección contraria con su ejército para sorprender a las tropas realistas. El uruguayo caminó unos 200 kilómetros por ese paso, el cual los propios andinistas se atreven a desafiar sólo entre diciembre y febrero (el verano austral). La primera nevada fuerte cubrió las huellas que venía siguiendo. Desorientado, acuciado por el frío, encontró un refugio a 2 mil 850 metros de altitud en Calingasta, provincia de San Juan, Argentina.
Ahí pasó el invierno y fue encontrado accidentalmente por tres empleados de la compañía hidráulica provincial, quienes habían salido en helicóptero para medir los niveles de nieve. El uruguayo mostraba signos de desnutrición y deshidratación severas.
“Sabíamos de la existencia de un perdido en la cordillera pero nunca nos imaginamos que lo íbamos a encontrar”, dijo el lunes 9 Walter Gallardo, piloto del helicóptero, a Radio Continental. El providencial aterrizaje junto a ese refugio ocurrió pues el viento impidió a los técnicos llegar a su destino. A punto de despegar percibieron que la puerta del refugio estaba abierta.
“Era este señor que había tenido la fuerza suficiente para abrir la puerta pero no para incorporarse y hacernos señas”, contó Gallardo. Lo encontraron de rodillas, inmóvil. “Estaba realmente muy débil, muy mal, y lo único que pedía era agua y algo dulce.”
El video tomado por los trabajadores de la compañía hidráulica –al parecer con un celular– fue ampliamente difundido por los noticiarios.
Éste muestra un espacio pequeño, tres cubetas en el suelo, un botellón vacío sobre la mesa, una ventana por la cual entra algo de luz, una puerta que conduce a una habitación en penumbras. Allí se ve a Gómez Cincunegui de perfil, frente a una mesita, comiendo lo que le acaban de dar. Tiene una sudadera negra y raída; un gorro de lana; barba de cuatro meses, tupida y cana; los ojos hundidos y el rostro enjuto.
“Estaba algo errático”, comentó Gallardo. “Pero a los pocos minutos se levantó, empezó a expresar alegría por el rescate y a coordinar mejor palabras y movimientos”. Habló de su familia. Contó algunos pormenores de lo que le tocó vivir. Para mantenerse vivo había fabricado una trampa para cazar ratas. En una oportunidad atrapó un búho. Antes de emprender el cruce se había provisto de carne deshidratada y salada. En el refugio encontró además alimentos enlatados.
Aun así perdió más de 20 kilos y poco a poco su organismo fue sufriendo las consecuencias de la desnutrición y la deshidratación. Obtenía agua de la nieve derretida, pero ésta suele ser muy pobre en sales.
En la siguiente parte del video se ve cómo el hombre es cargado por dos rescatistas y en posición casi fetal es llevado al helicóptero. El paisaje desértico, el color todavía ocre de las pasturas, muestra lo inhóspito de un clima que de noche alcanza 30 grados bajo cero.
Milagro
El gobernador de San Juan, José Luis Gioja, fue el primero en recibir al sobreviviente. Con las hélices del helicóptero aún girando, lo ayudó a bajar de la cabina y a subir a una camilla.
Entre palabras de aliento por semejante logro, Gioja le preguntó: “¿Vos creés en Dios?”. “No creía”, respondió Gómez, acostado ya, a través de la máscara de oxígeno: “Ahora creo que voy a empezar a creer”. La ambulancia lo trasladó al hospital Rawson, donde fue internado en la sala de terapia intensiva.
La embajada uruguaya en Buenos Aires coordinó la pronta llegada de la esposa de Gómez Cincunegui –Mariela– y de sus dos hijas –Patricia y Paula–, quienes viven con él en Bella Unión, Uruguay. El matrimonio tiene un tercer hijo, Fernando, radicado en México. Un avión estaría a disposición de Gómez Cincunegui y su familia tan pronto los médicos le permitieran volver a su país.
La palabra “milagro” apareció en periódicos y noticiarios de televisión y radio. Se habló también de un segundo “milagro de los Andes” en referencia a la odisea de 72 días de los 16 sobrevivientes de un accidente aéreo en la cordillera en 1972. El 13 de octubre de ese año el avión que transportaba de Montevideo a Santiago al equipo uruguayo juvenil de rugby Old Christians se estrelló contra una ladera nevada a 3 mil 500 metros de altitud. Para mantenerse con vida, los sobrevivientes tuvieron que comer restos de los pasajeros muertos.
“Evidentemente en la montaña tenés que administrarte, a la naturaleza no podés combatirla, tenés que convivir con ella e ir buscando las oportunidades que te da”, dijo a Radio Continental Roberto Canessa el martes 10.
Canessa –médico montevideano y sobreviviente de aquella tragedia– puntualizó la diferencia entre tener 19 años, como los integrantes del equipo de rugby entonces, y los 58 de Gómez Cincunegui.
Gallardo, el piloto del helicóptero, se siente doblemente feliz: “Es mi trabajo y lo disfruto. Y en este caso lo disfruto más porque me tocó estar del otro lado. Yo sé lo que más o menos se siente, sé la melodía que se siente cuando escuchás un helicóptero cerca”.
El 7 de agosto de 1987 el helicóptero pilotado por Gallardo, con Alberto Medalla –quien también participó en el rescate de Gómez– y Manuel García a bordo, cayó en plena cordillera. La esperanza de encontrarlos era baja. Una tormenta de nieve dejó casi sepultada la cabina donde los tres se resguardaban. Nueve días más tarde fueron avistados. Cuando oyeron el ruido del helicóptero que los rescataría comenzaron a llorar.
El anticlímax
El martes 10 Gómez Cincunegui dejó la sala de terapia intensiva aunque aún no fue dado de alta. Su recuperación fue notable. Sólo presentaba un cuadro de conjuntivitis y se quejaba de “visión doble”, afecciones previsibles, explicaron los médicos, ya que el reflejo de luz en la montaña lesiona las córneas.
Pero la aventura tuvo un giro inesperado esa misma tarde cuando el portal chileno Bío-Bío informó que sobre Gómez Cincunegui pesaba una denuncia por abuso sexual de un menor durante su estadía en Chile. Aparentemente eso habría movido al uruguayo a intentar el cruce de los Andes en el invierno austral y a pie.
“Mi papá no estaba prófugo”, dijo a la prensa argentina su hija Patricia. Por el contrario, sostuvo, figuraba en las listas de Interpol como persona extraviada. Recordó que la propia familia había radicado la denuncia por la desaparición en la Interpol de Uruguay el 19 de mayo, ocho días después del último contacto con su padre, y ella misma estuvo en San Juan en agosto para pedir ayuda a las autoridades.
El pasado 6 de julio el periódico uruguayo La República informó que Gómez Cincunegui “era intensamente buscado, tanto por autoridades argentinas como chilenas”. Ese mismo mes, sin embargo, las tareas de búsqueda se suspendieron por los fuertes temporales de nieve.
Sin embargo el martes 10 se confirmó el pedido de la justicia chilena para que Gómez sea extraditado. La acusación hace referencia a un supuesto abuso sexual contra un niño de ocho años en la comuna de Cerro Navia, en Santiago. La causa radicada en la capital chilena data del 22 de abril.
Se confirmó también que sobre el uruguayo pesa una orden de detención con fecha 17 de junio, luego de no presentarse a una audiencia. “Se presume que su salida de Chile se produjo por un paso no habilitado, pues los controles policiales fronterizos estaban informados de la prohibición de abandonar el país que lo afectaba”, aseguró la Fiscalía Centro Norte en un comunicado.
Ante el requerimiento chileno, el juez federal de San Juan, Leopoldo Rago Gallo, ordenó el martes 10 la detención del uruguayo. Dispuso una custodia de la Policía Federal en el hospital donde está internado. El jueves 12 Gómez quedó detenido hasta en tanto se concrete formalmente el pedido de extradición. Podría estar hasta 30 días en Argentina pero sólo podrá ser interrogado en Chile.
La historia de este hombre de 58 años, con una increíble capacidad de supervivencia, se convirtió de golpe en un caso policiaco que al parecer incluye una oscura disputa familiar. Se le acusa de haber abusado sexualmente de su sobrino de ocho años, hijo de la hermana de su esposa. La familia del sobreviviente niega tajantemente la veracidad de la denuncia y trae a colación antiguos recelos.
“Acá hay algo feo”, dijo Irma, la madre del sobreviviente, en declaraciones a La República el miércoles 11. “Esa muchacha que lo acusa tiene problemas psiquiátricos”, apuntó. “Confío en que cuando pase a la justicia se aclare todo. Él es muy querido por todos”, sostuvo y afirmó estar viviendo algo muy raro “porque se mezcla la alegría de saber que está vivo con esta denuncia. Pero todo se va a aclarar”.
En declaraciones al Diario de Cuyo, de San Juan, el martes 10 Ángel Rodríguez, amigo de Gómez a quien el sobreviviente visitó en Mendoza antes de cruzar a Chile, dijo: “Tengo entendido que la mujer de Raúl había tenido algunas diferencias con su madre y su hermana, pero él me dijo que él no y las iba a visitar igual. También tengo entendido que esas mujeres tuvieron problemas con la justicia”.
La acusación tampoco es clara. Algunas versiones oficiosas hablan de un supuesto “manoseo” a su sobrino de ocho años. Otras le imputan el delito de violación.








