Interesante tanto por el tema como por su contenido, la exposición ¡También las calles son de nosotras! es una atractiva propuesta que introduce al espectador en el street art realizado por mujeres en el entorno de la Ciudad de México.
Ubicada en la Galería José María Velasco del Instituto Nacional de Bellas Artes, en el barrio de Peralvillo del Distrito Federal, la muestra exhibe cinco intervenciones en muro, dos instalaciones pictóricas y dos propuestas sobre bastidor de 10 artistas seleccionadas por el director del recinto, Alfredo Matus. Con un concepto curatorial centrado en la elección de creadoras jóvenes que destacan por la construcción de un vocabulario propio, reconocible en el ámbito urbano y de poéticas contrastantes, Matus integró la exhibición con artistas nacidas, en su mayoría, durante la década de los ochenta.
Además de la extraña ambivalencia entre la diversidad de lenguajes y la pertenencia a un mismo territorio estético que se vincula con las animaciones japonesas, las imágenes vectoriales y la iconografía del graffiti, la exposición destaca por la seguridad y altivez de la identidad femenina. Oscilantes entre divinidades y muñecas en la pintura de Alexandra, imponentes en su perversa sensualidad en las vampirellas de Nekro, e inocentes en su cabalgar con el cuerpo desnudo y las piernas abiertas sobre un amable monstruo en la propuesta de Mahenta, las imágenes exponen una sexualidad que exalta el empoderamiento de las protagonistas.
Ampliamente reconocida en el ámbito nacional e internacional del street art, Tysa participa con una intervención mural que sobresale por la contundencia de esos caracteres rechonchos y antropomorfos que se desplazan en objetos y paisajes fantásticos. Realizada en conjunto con Ledania, la fuerza de Tysa diluye la presencia de la coautora. Valiente en la reinvención de su vocabulario, Basic desplaza la potencia del graffiti hacia la sutileza de la ilustración, evocando la inteligencia femenina a través del vínculo entre un rostro femenino y un fragmento de Las mil y una noches.
Y, por último, dos propuestas que destacan por su diferencia: la instalación de Lady Love y la pintura mural de
Minnah. Conocida por sus divertidos stickers de tacones altos que transmutan la seriedad de las señalizaciones de tráfico en sorpresivas y sexys figuras, Lady Love aborda la violencia y fragilidad de la sexualidad femenina a partir del dramatismo de chorreos rojos a muro y palabras como hotel, madre, ilusión y soltera, impresas o pintadas en blanco y rojo sobre fondo negro. Interesada en exaltar la búsqueda de sentido que caracteriza a los seres humanos, Minnah participa con un excelente mural en blanco, negro y dorado realizado a partir de una fotografía de Maffer Vázquez. Denominada En busca de la felicidad, la imagen pictórica, alejada de toda narrativa, sugiere la percepción de vida como un espectáculo, la percepción de la intervención institucional como un muro callejero, y la percepción de la pobreza como un programa de televisión








