“SIN”: La violencia de la impunidad

Conocido en México por la irresponsable explosión que detonó en el Museo Experimental el Eco el domingo 11 de febrero de 2007 (Proceso 1581), Mario de Vega ha sido beneficiado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) con la exposición y producción de una muestra individual en el Laboratorio Arte Alameda de la Ciudad de México.

Dividida en dos secciones que corresponden a una selección de testimonios fotográficos de sus acciones explosivas, y a siete intervenciones en el inmueble entre las que destacan dos propuestas sonoras y una lumínica de alto riesgo para la salud de los espectadores, la exhibición titulada SIN evidencia no sólo la decadencia del arte neoconceptual, sino también la desorientación artística del INBA.

Centradas en la morbosidad que genera el peligro de un espectáculo y la agresión a la inteligencia y salud de los espectadores, las intervenciones abordan los límites y vulnerabilidad de la percepción humana. Integrada por obras tan absurdas como el simple retiro de un cancel que delimita el tránsito entre el espacio exterior e interior del inmueble, y un bloqueo a la recepción de frecuencias radiofónicas FM en las computadoras de las oficinas –pieza que sólo puede apreciarse por el personal del Laboratorio–, SIN exige la firma de una responsiva para poder visitarse.

Inapropiada para embarazadas, públicos infantiles y personas con problemas cardiacos o de hipertensión, la exposición se integra con una pieza sonora de 16 mil watts de potencia cuya resonancia puede alterar el equilibrio auditivo, una instalación lumínica de 12 mil watts que no debe apreciarse por más de dos minutos, una pieza electrificada con alto voltaje, y un muro de actividad infrasónica que puede alterar el funcionamiento del globo ocular.

Apoyada con personal de protección civil del INBA que ininterrumpidamente recorre las salas para proteger a los espectadores, la muestra SIN detona cuestionamientos sobre la identidad del arte contemporáneo y su vinculación con la promoción gubernamental. En lo que corresponde al arte, es evidente que la decadencia creativa se ha refugiado en el escándalo del espectáculo y la complejidad de la teorización curatorial que, en el caso de SIN, se vincula con el curador de arte sonoro y creador de la galería berlinesa Singuhr, Carsten Seiffarth, quien es el responsable de las instalaciones de la exposición.

Es pertinente que en el INBA se reflexione sobre tres circunstancias: la utilización de su infraestructura para promover creaciones que ponen en riesgo el bienestar de los espectadores, la impunidad ante la irresponsabilidad artística, y la subdesarrollada imagen de México que se difunde en el ámbito internacional. En un artículo publicado en el portal Berlin Art Link, Mario de Vega afirma que es más fácil hacer las explosiones en México ya que, en Europa, los trámites inhiben el desarrollo del proyecto:

https://www.berlinartlink.com/2013/06/25/mario-de-vega-studio-visit/