Con lágrimas en los ojos, Beatriz del Carmen Bazán, acompaña de su abogada Katya Mardueño, argumenta categórica que las calumnias contra ella que han creado las hijas (Mariana, Ximena y María Joasé) de su esposo, el pintor contemporáneo José Luis Cuevas , “son mentira”.
La entrevista acordada en la casa del artista, en Fresno 17, San Ángel, se cumple a medias:
“Prefiere que yo hable”, dice Bazán, aunque ese mismo día (horas antes) el dibujante de 82 años le concedió una breve charla a Joaquín López-Dóriga.
Para empezar aclara que el autor de Cuevas contra Cuevas siempre ha tenido relación con sus hijas:
“Me extraña que digan que en casi diez años no ven a su papá. Cuando nos casamos también fue un problema porque yo tenía muy buena relación con Ximena, éramos amigas, de repente su papá se enamora de mí, me propone matrimonio, y ella se aleja.”
El pintor, durante la conferencia de prensa que ofreció el pasado 13 de junio, reconoció el distanciamiento con sus hijas desde que se volvió a casar:
“Nunca me visitaron siquiera. De vez en cuando hablaban por teléfono, pero con cierta agresividad, cosa que de ninguna manera tolero.”
Bazán cuenta que para evitar conflictos con las hijas, y al comprenderlas “porque llegaba una intrusa a la familia y pensaban que las iba a despojar”, decide pedirle a su esposo que las herede en vida:
“Lo convencí. Sólo pidió quedarse con su estudio en Galeana 109. Somos una pareja muy feliz. Creo que eso a mucha gente le molesta. En este país hay mucha envidia.
“Fuimos con el notario. A Ximena le regaló un departamento en París, a María José le compró su departamento en la Condesa, les compra sus coches, y se les otorga obra.”
Exalta que hay pruebas, “y aquí está la abogada”, de que todo se les entregó, más las obras de arte, no sólo de su papá también de otros artistas. Además, expresa que les dio la casa de Galeana 107 que estaba junto al estudio de Galeana 109, “la vendieron, yo las ayudé, se dividen el dinero y cada una se compra otras propiedades”. Arremete:
“Sólo han buscado a su padre o ha habido un acercamiento con él cuándo necesitan algo.”
Una depresión
También pintora, Bazán recuerda que Cuevas entró en depresión cuando falleció el escritor Carlos Fuentes, porque muchos de sus amigos han muerto:
“Me contaba que se sentía muy angustiado, le hablé a su hermano Alberto, es psiquiatra, y no le dio nada. Mi marido nunca había pedido un antidepresivo. Así que busqué ayuda con un neurólogo.”
Deja claro que fue ella quien le habló por teléfono a Ximena para decirle lo de su papá:
“Me di cuenta de que mi marido no andaba bien. No estaba tomando líquidos suficientes, bueno, nunca le ha gustado tomarlos. El neurólogo que conocía había salido fuera porque era Semana Santa. Le hablé a Ximena para que viniera porque quería internar a mi marido. Deseaba tomarlas en cuenta. Llegó y le di mi tarjeta de seguros Monterrey para que hablara en lo que yo recogía las recetas y las cosas para llevarnos a su papá, y le hablamos a su tío Alberto, quien sugirió llevarlo a Médica Sur porque ahí tenía un amigo neurólogo que nos iba a recibir.
“Ximena le habló a la ambulancia y se fue con mi marido. Me dejó con su pareja, Marisol Gasé, y nos fuimos juntas. María José ya estaba en el hospital. Las preguntas que hacía el doctor ellas las respondían, a mí no me dejaban hablar. Cambiaron conmigo totalmente y el doctor, amigo de Alberto, en lugar de ver al enfermo, se dedicó al problema familiar con las hijas, quienes me hicieron a un lado.”
Enfatiza:
“Ellas todo el tiempo me agredieron y me insultaron. Me empujaron y me amenazaron. Fue un maltrato físico y psicológico tremendo por parte de ellas.
Vuelven las lágrimas, se le dificulta hablar:
–¿No es verdad que Ximena encontró a su papá desmayado?
–No, eso es falso.
La abogada
Se le pregunta su apreciación a la abogada Mardueño sobre la denuncia penal que hacen las hijas de Cuevas ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal contra “quien resulte responsable” por abandono y maltrato a su papá, y también que buscaban obtener el “régimen de visitas” para ver al artista, y detalla:
“Todo el cuadro médico se lo achacaban a Beatriz. Que lo tenía secuestrado, muy mal, en fin, y luego la mezclaron en situaciones ajenas como la salida del maestro del hospital. La demanda civil le llegó a Beatriz los primeros días de junio, en ese ínter el maestro me dijo que quería que lo escuchara el juez que estaba llevando el asunto, y efectivamente fue el 24 de julio. Y Beatriz contestó la demanda. Interpusimos que las hijas no tienen qué reclamarle a Beatriz. No es la representante legal de Cuevas. Ahora ellas tienen que contestar.”
El museo
Bertha Cuevas, la primera esposa del creador plástico, declaró en diversas entrevistas que en el Museo José Luis Cuevas dejó un acervo con más de 2 mil cuadros de artistas latinoamericanos, y en la página de dicho recinto sólo se da cuenta de mil 860 obras.
Al respecto, Bazán explica que eso es absurdo:
“El Instituto Nacional de Bellas Artes nos hace un inventario cada año. El museo inicialmente empezó con mil 400 obras, se incrementaron a mil 800.
–También se cuestiona el manejo del presupuesto del museo…
–El museo trabaja a través de una fundación que es la que maneja el dinero. Por cierto, nos quitó la Secretaría de Cultura del Distrito Federal el subsidio, nada más porque la directora actual, Lucía García Noriega, es amiga de Ximena Cuevas, pero ya nos lo va a dar la Secretaría de Turismo del Distrito Federal. Será cerca de un millón 200 mil pesos, lo mismo de siempre.
–¿Las cenizas de la primera esposa de Cuevas siguen en el museo?
–No sé dónde estén. Sé que estuvieron en el museo. Ahí sí hay que preguntarles a ellas por qué se las llevaron.
Se le pide permiso para tomarle una foto a Cuevas. Bazán va a verlo, pero señala que no quiere porque se encuentra cansado.








