Derechos laborales y calidad de la educación, “afectados” en el IPN

Señor director:

 

Ruego a usted publicar la siguiente carta por el interés público que pueda tener.

Luego de que denunciara que algunos profesores de la Academia de Bioquímica Microbiana, a la que estoy adscrita, no cumplían con su asistencia frente al grupo o que llegaban tarde a sus clases, la directora de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (IPN), Rosalía Torres Bezaury, y el subdirector académico, Manuel Piñón López, emprendieron una serie de acciones en mi contra que han afectado mis derechos laborales.

Sin esperar a que la investigación por las irregularidades denunciadas se llevaran hasta sus últimas consecuencias para deslindar responsabilidades, la directora decidió destituirme como jefa de Laboratorio de Bioquímica Microbiana, cargo para el que fui elegida democráticamente por todos los miembros de la academia, y restituyó al antiguo jefe de Laboratorio, quien, cabe resaltar, era una de las personas denunciadas.

No conforme con ello, decidió desconocer la estructura académica que los profesores habíamos elaborado de común acuerdo para asignar la cobertura de los grupos del próximo semestre, sustituyéndola por una a modo, donde a mí y a otros profesores que denunciaron otras irregularidades se nos excluyó por completo o se nos relegó a un papel secundario; favorecieron a maestros sin experiencia en la impartición de la materia, e incluso llegaron a privilegiar a otros denunciados.

Lejos de cumplir con su obligación de velar por que el personal docente de la institución cumpla con sus obligaciones evitando que se dilapiden recursos públicos en salarios injustificados, la directora tomó partido por la parte denunciada y ha fomentado que se estigmatice a la parte denunciante por “conflictiva”.

Durante todo este proceso, tanto la directora como el subdirector académico han hostigado a la academia en su conjunto y a los profesores denunciantes en particular, alegando tener en su poder evaluaciones del desempeño docente donde salimos mal evaluados, pero sin dar a conocer públicamente el estudio respectivo.

Recientemente, Piñón López comisionó la elaboración de una encuesta entre alumnos y exalumnos para conocer su opinión sobre los maestros. El estudio fue realizado sin el más mínimo rigor metodológico, y las autoridades del plantel pretenden utilizarlo como herramienta de presión para doblegar a los profesores y legitimar sus decisiones arbitrarias e impositivas.

El trasfondo de este hostigamiento es el alto índice de reprobación que tenemos en la academia, el cual tiene causas multifactoriales, por lo que en nada ayuda bajar este indicador a cualquier costo. Es equivocado asumir que un bajo índice de reprobación implica necesariamente un mejor desempeño académico, aplicando un criterio cuantitativo de la educación. Se corre así el riesgo de comprometer la calidad de la educación que impartimos con egresados mal preparados. Tal parece que la directora ha aprovechado el conflicto en la academia para deshacerse de elementos incómodos o críticos con su política de abatir el índice de reprobación a cualquier costo.

Las autoridades del plantel presionan permanentemente a los profesores para que faciliten la aprobación de los alumnos, lo que lleva a muchos maestros a bajar el nivel de sus cursos o a disminuir el nivel de exigencia para no confrontarse con la autoridad.

Si nuestros egresados salen mal preparados será responsabilidad de la estrechez de miras de las autoridades a cargo. (Carta resumida.)

 

Atentamente

Elena Irma Villarreal Moguel

Profesora de Bioquímica Microbiana

Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, Instituto Politécnico Nacional