En entrevista con Proceso, la directora del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Teresa Franco, quien repite en el puesto, se manifiesta abierta al diálogo con los miembros de la comunidad. Ya tiene enfrente la ocasión, porque su nombramiento fue impugnado desde el principio por los trabajadores e investigadores del instituto en su conjunto.
Teresa Franco se siente “emocionada ante una enorme responsabilidad” por ser de nuevo titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), mientras que trabajadores, académicos e investigadores repudian su regreso.
Incluso, los delegados del INAH en todo el país, a través de una carta, le solicitan a Emilio Chuayffet Chemor, secretario de Educación Pública (SEP), que reconsidere el nombramiento de la historiadora.
De manera sorpresiva, el pasado lunes 8 fue destituido el etnólogo Sergio Raúl Arroyo como director del instituto, mismo día que suspendió las obras del Cuarto Museo del Cacao, negocio de un empresario belga que se construía en la zona arqueológica de Chichén Itzá. Y por la tarde, Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), dio posesión a Franco por acuerdo de Chuayffet.
Un día más tarde, los comités ejecutivos de los sindicatos de Profesores de Investigación Científica y Docencia, Profesionistas Arquitectos Conservadores del Patrimonio Cultural, y Administrativos, Técnicos y Manuales exteriorizaron en un comunicado su sorpresa por ese cambio repentino:
“Ante la situación y considerando el proceder de la nueva titular en su gestión anterior, los representantes de las tres delegaciones sindicales manifestamos nuestra preocupación por el futuro del INAH, por la protección, salvaguarda y conservación del patrimonio antropológico, arqueológico, histórico y paleontológico de la nación.”
Lo firman los secretarios generales María de la Luz Aguilar Rojas, Marcela Pérez Cruz y José M. Martínez Rodríguez.
Después surgió otra misiva, firmada por los investigadores Felipe I. Echenique March (exlíder de los investigadores), Juan Manuel Sandoval Palacios, Sergio Gómez Chávez, Rosa María Venegas García y otras 32 personas. Está dirigida a Enrique Peña Nieto y se lee:
“Repudiamos el nombramiento de Teresa Franco González-Salas como directora general de nuestra institución. Los trabajadores hemos contribuido a consolidar y dar proyección al INAH y tenemos derecho a este repudio; el cual se funda y motiva en la ilegal e ilegítima actuación que tuvo dicha persona cuando se nos impuso –como ahora– en la dirección general en 1992. La administración de esta funcionaria se caracterizó por el desapego a lo mandatado por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, la Ley General de Bienes Nacionales y la Ley Orgánica del INAH; en aras de privilegiar supuestos criterios administrativos, de normatividad y ‘gestión’ de los bienes nacionales arqueológicos e históricos, que no tienen sustento legal ni fundamento científico.
“La actuación de la señora Franco redundó en el mal empleo de los recursos federales que se le asignaron al INAH y que terminaron en los bolsillos de sus funcionarios, políticos o empresas allegadas a su persona. Su único mérito conocido ha sido ser un fiel alfil de las doctrinas neoliberales que imponen los grandes capitalistas nacionales y trasnacionales…”
Los retos de Franco
Quien fue directora del Instituto Nacional de Bellas Artes de 2006 a 2009 (donde también generó polémica y descontento entre sus trabajadores), recalcó en entrevista con Proceso que su reciente nombramiento “es un nuevo reto, la verdad”. Efusiva, dijo:
“Creo que los grandes temas que ocupan a este instituto constituyen, para todos aquellos que participen en él, una pasión, una vocación. Nuevamente se me da la oportunidad, sabemos que el instituto es una de las mayores instituciones culturales con las que cuenta el país, es muy grande y enfrenta muchos conflictos.
“Le entro con una enorme pasión, con una voluntad de servicio y con una disposición al diálogo con los miembros de esta comunidad y con todos aquellos a quienes les interesa participar en la conservación, difusión e investigación de nuestro patrimonio.”
–Según su visión, ¿cuál es el problema del INAH más urgente a atender?
–Son muchos. Podemos hablar de problemas de carácter estructural y problemas más coyunturales. La riqueza del patrimonio cultural de México, el paleontológico, el arqueológico, el histórico, nos presenta constantemente grandes retos. Aquí existen problemas que se salen de las áreas del control del instituto, donde hay pequeños mecanismos para incidir en la planeación urbana, los asentamientos humanos, en una política de desarrollo social, en las políticas de turismo nacional e internacional, las políticas de investigación y lo que es esta actividad en la que la sociedad tiene que participar.
“El instituto tiene que continuar con la socialización del valor de sus registros, debe realizar una gran tarea de difusión porque, más allá de la autoridad legal con la que cuenta esta institución, donde aplicaremos la ley rigurosamente, también su misión es la de convencer, entrar al fondo de los problemas educativos y ser también una caja de resonancia de las preguntas que hoy se hacen los seres vivos sobre su patrimonio. Eso implica una cantidad de dificultades, de retos, también de logros que inspiran todos los días.”
Enlistó otros desafíos del INAH: “Los problemas que enfrenta el diálogo interinstitucional, el trabajo en busca de mayor articulación entre los distintos niveles de gobierno, nuestra posibilidad real de hacer frente a tareas cotidianas muy exigentes, mantener un diálogo abierto, mantener una actitud crítica, contribuir a lo que es para una sociedad respirar su patrimonio y protegerlo. Es una tarea difícil”.
–Las críticas contra usted por su regreso son muchas, ¿qué opina?
–Estoy acostumbrada. Hay críticas que nos enriquecen la vida porque señalan deficiencias, hay críticas que hay que escuchar también como pasiones, hay críticas con fundamento y sin fundamento. Creo que toda actividad pública merece la crítica y espero que las propuestas a nombre del instituto sean suficientemente convincentes para que también tengan una palabra aquellos que no estén de acuerdo con las tareas de mi deber.
Franco, quien también estudió economía en la UNAM, concluyó que son tiempos duros: “Todo incide. Es un mundo cada día más complicado.”
–¿Cómo vio el papel de Sergio Raúl Arroyo, que estuvo con usted como secretario técnico del INAH de 1992 a 2000 y luego fue director con Sari Bermúdez, y seis meses en este gobierno?
–Sergio Raúl Arroyo es una persona muy estimada por mí. Seguí su administración, es un hombre muy serio, es un gran conocedor de la cultura mexicana y es un hombre al que espero durante toda mi vida respetar y con el que espero tener un diálogo.
–Arroyo suspendió la construcción del teleférico en Puebla, ¿qué va a hacer usted al respecto?
–Se aplicará irrestrictamente la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.
Así son los relevos
Mientras el coordinador de la Sección de Historia del Centro Regional INAH en Yucatán, Iván Franco Cáceres, opinó (diario Reforma) que en el cese de Arroyo pesaron la clausura del teleférico de Puebla y la suspensión del Museo del Cacao (ver recuadro), Echenique declaró que también influyó que el etnólogo enviara un documento a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales para suspender la explotación de una mina en las zonas colindantes al sitio arqueológico de Xochicalco, Morelos.
El lunes 15 de julio, Tovar y de Teresa comentó a los periodistas, tras la premiación de los concursos de Fotografía y cortometraje contra el hambre en México, en el Centro Nacional de las Artes, que respaldaba la decisión de nombrar a Franco al frente del INAH:
“Es una magnífica funcionaria que conoce muy bien el instituto. Es un país muy distinto a cuando ella se fue (del INAH), del año 2000 a ahora, y lo que tenemos que hacer entre todos es replantear una mejor política de conservación que involucre gobiernos de estados y municipios, y la sociedad civil.”
Ahí mismo dijo sobre la salida de Arroyo:
“Así son los relevos en la administración pública. Sergio Raúl es mi amigo y Teresa es mi amiga. Sergio trabajó con Teresa, Teresa trabajó conmigo, de tal manera que tenemos una visión común de patrimonio cultural de las instituciones, pero en la que hay que actualizar muchos criterios de un país cambiado en 12 años, y me parece que cualquiera de los dos está muy bien calificado para dirigir la institución.”
Cabe recordar que los sindicatos demandaron a Franco y a Tovar y de Teresa por la Plaza Jaguares que se iba a construir en Teotihuacán durante su anterior administración.
Mientras tanto, el pasado jueves 18 se reunieron delegados del INAH de todo el país. María de la Luz Aguilar, secretaria general del Sindicato de Investigadores, informó a este semanario que asistieron más de 40 personas. Redactaron una carta de rechazo al nombramiento de Franco y demandaron a Chuayffet Chemor una reconsideración. Además, exigen que el nuevo director del instituto salga de una terna propuesta por los propios trabajadores.
Recordaron que de 1992 a 2000 se dio el problema de la construcción del centro comercial en Teotihuacán y una torre de 22 pisos por parte del grupo Carso-Inbursa de Carlos Slim en las inmediaciones de la zona arqueológica de Cuicuilco, los conciertos de Luciano Pavarotti en Chichén Itzá y de Andrea Bochelli en San Juan de Ulúa, entre otros.
En tanto, el secretario de Educación Pública y el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, inauguraron las instalaciones de la Universidad Politécnica Metropolitana en la capital de ese estado.








