Señor director:
Le agradeceré difundir el siguiente escrito, dirigido al presidente Enrique Peña Nieto.
Señor presidente: Por el presente le solicito urgentemente su ayuda con relación al caso de custodia de mi hijo, ya que estoy viviendo riesgos y amenazas contra él, mi familia y mi persona.
El año pasado interpuse una demanda de divorcio necesario de mi esposo José Rubén Cruz Valle, en Saltillo, por el peligro que corría tanto la vida de mi hijo como la mía. También, decidí abandonar mi lugar de residencia en Estados Unidos (Tulsa, Oklahoma) para regresar a la capital de Coahuila y establecerme allí.
En compañía de mi pequeño Aarón Rubén Cruz Torre, ahora de cuatro años, llegué el 15 de diciembre de 2011, y en febrero de 2012 interpuse la demanda de divorcio. A José Rubén se le notificó en el domicilio que tiene en Saltillo, pero él no contesto en esa ciudad, sino que a su vez interpuso una demanda de divorcio en Tulsa. Fui notificada de ello por medio de correo postal casi un mes después de que a él se le hizo saber de mi demanda en Saltillo.
Para la fecha en que debía presentarme, no hubo manera de conseguir abogado que me representara en la Corte, pero a la vez en el Consulado de Arkansas me dijeron que esa demanda no era válida porque la manera en que fui notificada no había sido correcta, porque mi demanda fue primero y porque nuestro matrimonio se realizó en Saltillo.
Para dar a conocer la situación al juez de Tulsa, tenía que hacer un exhorto, que no pude realizar debido a retrasos en el mismo proceso. Entonces, el juez de Tulsa emitió sentencia a favor de José Rubén, y me ordenó entregar inmediatamente a mi hijo o sería arrestada.
El 12 de diciembre de 2012 José Rubén intentó robar a nuestro hijo de manera violenta, al grado de que él y un cómplice intentaron atropellarme cuando yo me resistía. La policía logró detenerlo y estuvo retenido por esa noche. Puse la denuncia correspondiente y, aunque salió libre bajo fianza, aún se encuentra en proceso.
Luego, José Rubén y dos oficiales de policía trataron de secuestrar a mi hijo, primero de la escuela, y luego de la casa de una tía mía, a uno de cuyos trabajadores lo amenazaron pistola en mano enseñándole fotos mías, de mi hijo y mi madre, para saber si estábamos ahí.
Mi tía los recibió, mi mamá se quedó escondida en el baño de la oficina y mis primos menores de edad, asustados, se ocultaron en el patio trasero. José Rubén, con gritos y groserías, advirtió a mi tía que no nos escondiera, que nos dejara salir, mientras que los oficiales con armas en la mano trataban de intimidar. Mi tía les dijo que sí trabajo con ella, pero que en ese momento me hallaba de vacaciones.
Al retirarse José Rubén en un arranque de desesperación, los oficiales interrogaron a mi tía, y cuando ella les contó lo que él había hecho, se sorprendieron y le dijeron que José Rubén había puesto una denuncia en el área de Personas Desaparecidas de la PGR. A ello se debía, explicaron, que estuvieran actuando de esa manera. En conclusión, los oficiales se disculparon y se fueron.
Al día siguiente, un muchacho albañil, que ahora está trabajando en mi domicilio, le avisó a mi madre que había visto a José Rubén tomando fotos a la casa y a la camioneta de mi hermano. Después nos avisaron que lo habían sorprendido dando dinero a unos malandros de una colonia peligrosa de la ciudad, al parecer para que nos hagan daño.
Por esta situación, señor presidente, pido su ayuda urgente para resolver el problema y estar tranquila, pues temo por mi seguridad, la de mi hijo y mi familia. Le ruego su intervención para evitar una desgracia y dar más rapidez a mis asuntos legales. Actualmente me encuentro escondida con mi pequeño… (Carta resumida.)
Atentamente
Karla Inés Torre Cardona
Saltillo, Coahuila








