“Se tambalea el Centro para el Uso de la Voz”: Luisa Huertas

A siete años de consolidarse como instancia pedagógica única en su género en países de habla española, el Centro de Estudios para el Uso de la Voz (Ceuvoz) de la capital mexicana corre peligro de sucumbir ante la falta de apoyos económicos, alerta su fundadora y directora, la actriz Luisa Huertas. En recuadro aparte, la popular actriz anuncia la reposición a cargo de la Compañía Nacional de Teatro del montaje canadiense El ruido de los huesos que crujen, donde personifica a una enfermera que custodia a dos infantes prisioneros de guerra.

 

Profesora de expresión vocal durante casi tres décadas, la célebre actriz y protagonista de múltiples obras teatrales, cinematográficas, radiofónicas y televisivas, Luisa Huertas, expresa incertidumbre por el futuro del Centro de Estudios para el Uso de la Voz (Ceuvoz), que ella ayudara a fundar en la capital mexicana hacia 2006, el cual dirige desde hace un año.

“Nos tambaleamos por falta de apoyos económicos constantes de parte de las instancias oficiales de la cultura en México. No obstante, con un enorme orgullo hemos visto cómo el Ceuvoz abraza todas las condiciones para convertirse en el primer centro iberoamericano de la voz, cuando hemos tenido a estudiantes de casi toda la república así como del Uruguay, Chile o Perú y gente de Colombia o de España está interesada en asistir a nuestros diplomados, talleres y clases magistrales, porque somos un tipo de escuela que no existe en el resto del mundo hispano.”

En el Ceuvoz “andamos a salta de mata desde 2006”, dice con desaliento, luego de salir de su ensayo en la sala Héctor Mendoza de la Compañía Nacional de Teatro, en Coyoacán, donde repone la obra El ruido de los huesos que crujen (véase recuadro). Huertas abunda:

“Aunque nacimos con apoyos del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Fonca, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, hasta la fecha ninguno es fijo pues los fondos obtenidos han sido por proyecto específico.

“Hoy nuevamente estamos en la angustia de que si dichas instancias culturales y artísticas de México nos brindarán apoyo o no. Es una situación de incertidumbre que agobia y desgasta nuestras metas educativas. Cada año sólo nos resta meter a la Cámara de Diputados proyectos específicos, y si hace dos años nos favorecieron uno, ni en 2011 ni en el 2012 han apoyado.

“Esto ha hecho tambalear la vida del Ceuvoz, son siete los maestros del diplomado permanente quienes desde su llegada vienen cobrando los mismos honorarios; nuestro trabajo lo ejercemos seis personas en total y va desde mi función como directora general hasta la del señor de intendencia.”

Es su visión “ser responsables junto con todos aquellos que escriben velar por la defensa de nuestra idioma, que significa identidad”, sostiene, “somos una escuela que se dedica al trabajo vocal fundamentalmente del actor con voz hablada, del docente, del locutor, pero además, son cursos para todo aquel que habla para un público”. Y remite al manantial de logros en numeralia a lo largo de siete años en el sitio oficial del centro por internet (www.ceuvoz.com.mx).

 

Voz sana en cuerpo sano

 

Nacida en la república del Salvador, Luisa Huertas aprendió a amar el castellano desde niña gracias a su progenitor, Alfredo Huertas García.

“Mi papá escribió una Ortografía Metódica de la Lengua Española en 15 Lecciones que estuvo editada por Porrúa Hermanos, cual libro de texto en El Salvador. Por él adoro la lengua española, pese a la desgracia de perderlo cuando yo contaba con diez años…”

Recuerda que “ya desde 1963, cuando estudiaba teatro en la escuela infantil del INBA” le decían que “sería una buena actriz porque contaba con una buena voz”. Como profesional hacia 1967 tuvo “excelentes maestros” (cita a Fernando Torre Lapham, Claudio Lenk, Cristian Caballero “y muchísimos más”), quienes enfatizaban en sus cursos la importancia de la voz para el óptimo desempeño del actor. Nunca lo olvidó (“por ellos supe que la sana emisión de la voz hablada es signo de un cuerpo teatral sano”), si bien con el tiempo la enseñanza de la técnica vocal de actores decayó…

“Héctor Mendoza me motivó a que empezara a hacer radio cuando entré al Centro Universitario de Teatro (CUT), yo ya había hecho cosas como Plaza Sésamo o algo de cine, y teatralizando en Radio Educación descubrí el actuar sin ningún otro elemento, a excepción de la voz.”

Con el director Raúl Zermeño montó Martha La Piadosa ganando “todos los premios del Festival de los Siglos de Oro del Chamizal”, y en los ochenta, cuando Zermeño entró a dirigir el CUT, “me pidió hacerme cargo del Colegio de Voz y ahí estuve once años hasta 1999, justo la época en que Víctor Hugo Rascón Banda (1948-2008) me llamó a protagonizar el personaje central de la histórica indígena rarárumi Rita, en La mujer que cayó del cielo. Como enseguida hizo La Celestina, estaba agotada, “no tenía ni tiempo de dar clases, pero he cumplido 26 años enseñando y adoro aquellas experiencias pues rindieron nobles frutos con mis colegas y alumnos hasta el presente”.

Cual retribución a la técnica vocal recibida de sus mentores durante décadas, expone que el Ceuvoz brotó en ideas conjuntas, suyas y de Ignacio Flores de la Lama, con Luisa Huertas ejerciendo paralelamente en la Casa Azul, escuela teatral de Argos, como formadora vocal de nuevos actores.

“Llamamos a Margie Bermejo como maestra el primer año de técnica vocal y arrancamos el Ceuvoz con el entonces director del INBA, Saúl Juárez, y mi querido e inolvidable Víctor Hugo Rascón Banda, en el verano de 2006, amén del empeño y entusiasmo infatigable de mi marido Miguel Córcega (primer actor fallecido en 2008), un enamorado de la palabra.”

 

La mansión de la voz en comodato

 

Para 2008, se invitó al Ceuvoz en membrecía de la organización VASTA (Voice & Speech Trainers Association) que agrupa a 5 mil maestros de la especialidad en el mundo entero, con sede en Estados Unidos.

“La columna vertebral en Ceuvoz es un diplomado: La sabiduría de la voz y la palabra diciente, certificado por la Subdirección General de Educación e Investigación Artísticas (SGEIA) del INBA, acabamos de terminar la edición 11 y en total se han egresado 174 diplomados venidos de toda la república, hemos cubierto 29 estados y este año preparamos ya el sexto Encuentro Nacional de la Voz y la Palabra.”

Son “resultados contundentes” que se agregan a los volúmenes publicados en Libros de Godot y la UNAM por el Ceuvoz: las memorias de tales encuentros; La libertad de la voz natural. El método Kristin Linkater adaptado al español por Antonio Campo y Voz para la escena, de Flor Monroy Bautista. En suma: se trata de salvar la fecunda filosofía educativa de “un equipo adorable que trabaja sin apoyos constantes en las instalaciones de la casa de la voz, Avenida Baja California número 352, entre Insurgentes y Patriotismo, por las calles de Saltillo y Cholula”, especifica Huertas.

“Alquilamos esta nuestra mansión  de  la voz por 35 mil pesos mensuales, ¡es un horror de dinero! Cada mes hay que estarle rascando al cochinito para pagar renta, y mira, desde enero de 2008 tenemos todo un expediente gruesísimo de cartas enviadas desde al jefe de gobierno del D.F. hasta el mero mero de Patrimonio Inmobiliario, que al Registro Público de la Propiedad o la Judicatura, al delegado político, al Conaculta e INBA, etcétera, etcétera…

“¡Aaahg! –gruñe–, ¡a todos ellos hemos venido solicitando un comodato! Ahora te lo digo de veras, como igual se lo dicho a cada uno de los funcionarios que he visitado personalmente, algunos gente maravillosa, sensible, estupenda; y otros cuyo rostro nunca he podido ver…”

Una mirada que en profundidad sólo supera la voz grave de Luisa Huertas, quien concluye viendo llover en Coyoacán, con diáfana dicción:

“Desde mi corazón como actriz, de mujer, maestra y madre aquí repito para Proceso: el Ceuvoz no es mi escuela. No lo fue hace siete años cuando comenzamos en julio de 2006, ni lo ha sido nunca, porque es patrimonio de los jóvenes actores en nuestro país. Y así lo será, para conservar la milenaria tradición del actor y contar de viva voz las historias de la humanidad creando universos a partir de su voz y de su cuerpo.

“Pugnar por la existencia del Ceuvoz será nuestro afán para garantizar que permanezca como patrimonio del arte y la educación del país y colabore a hacer de México una nación diciente. A siete años de haber cristalizado amorosamente, el Ceuvoz reitera hoy su compromiso de preservar la voz y la palabra como patrimonio cultural, educativo y artístico de Iberoamérica.”