La fortuna de Esther Camberos Gómez, La Comanche, no hace feliz a nadie. Seis de sus hijos están confrontados por un testamento que deshereda a cuatro de ellos, quienes denunciaron que se trata de un documento falso elaborado por los supuestos beneficiarios con la ayuda de notarios poco escrupulosos.
LOS ZAPOTES, TALPA.- En este rancho no se ve ninguna cabeza de ganado, de las más de mil que fueron hasta hace poco, ni un labrador que cultive en las 739 hectáreas que llegan hasta el pie del cerro La Mona, en el límite con Mascota, a 700 metros de altura respecto del casco blanco de la hacienda cuya remodelación quedó a medias, con sus lienzos de piedra y bardas de adobe reconstruidos, y con un kiosco al centro donde dos aburridos perros cuidan la soledad.
Es parte de la herencia que se disputan los hijos de Esther Camberos Gómez, La Comanche.
La otrora reina de la noche tapatía, quien también se hacía llamar Estela Camberos Gómez y Martha Chavira Rodríguez, falleció el 15 de octubre del año pasado. Ahora sus hijos Adán, Eunice, Carlota, Erika, Mayra y Carlos Clemenz Camberos (Proceso Jalisco 450) se disputan la fortuna que dejó.
Los tres primeros acusan a Mayra y Carlos de haber suplantado a su madre para otorgarse un poder para actos de dominio y de haber hecho un testamento falso, fechado el 18 de febrero de 2011 (escritura pública número 4652), cuando la señora aún vivía, aunque enferma. Afirman que en realidad ella nunca hizo un testamento, por lo cual demandan su nulidad absoluta del presentado por Mayra y Carlos.
En la demanda en contra de estos últimos, quienes se autodesignaron albaceas titular y suplente en su calidad de “únicos y universales herederos”, se incluye a los notarios Alberto González González, fedatario número 1 de Poncitlán, quien protocolizó la escritura, y a Pablo González Vázquez, de la Notaría 35 de Zapopan, por tramitar ilegalmente “y a petición de los pseudoherederos (…) la sucesión testamentaria, mediante escritura pública números 21532 y 22010”.
Eunice Clemenz Camberos sostiene a través de su abogado, Óscar López Susarrey, que ambos notarios deben cancelar totalmente dichos documentos públicos por contener “toda una serie de irregularidades e inconsistencias, suficientes para que se declare nula de forma absoluta dicha disposición testamentaria”.
Suplantación
La propia Esther Camberos Gómez se presentó el 3 de noviembre de 2011 ante un juez de lo civil para demandar a su hijo Carlos Clemenz Camberos y a los notarios 28 de Zapopan, Mario Enrique Camarena Obeso, y al ya mencionado González González, de Poncitlán.
La mujer solicitó la nulidad de actos y contratos por simulación, e hizo otro tanto el 2 de febrero de 2012 en la Procuraduría General de Justicia del estado, hoy Fiscalía General, por la suplantación de su persona para actos de dominio. El 10 del mismo mes demandó en la Agencia del Ministerio Público federal a quien resultara responsable de la falsificación de su credencial de elector.
Ante el juzgado civil en turno, el 3 de noviembre de 2011 –escasamente un año antes de que muriera– Esther Camberos viuda de Clemenz, “también conocida como Martha Chavira Rodríguez”, demandó por la vía civil “a los señores Carlos Clemenz Camberos, Roberto González Téllez, Martín Carlos Cisneros , Eduardo Sánchez Acosta (…) Carlos Alberto González González, como notario público número 1 de la municipalidad de Poncitlán (…), Mario Enrique Camarena Obeso (…), notario público 28 de Zapopan”, y al jefe del Registro Público de la Propiedad y de Comercio de Mascota, para que se ejerza en su contra “la acción de nulidad de actos y contratos”, así como la nulidad de un juicio fraudulento tramitado en el expediente número 242/2009 del Juzgado Octavo de lo Civil.
En el documento se demanda que “en sentencia se declare nulo por simulación el poder o mandato que aparece formalizado en escritura número 12430 (…) ante el notario publico 28 de Zapopan, licenciado Mario Enrique Camarena Obeso, en el que se simuló que la suscrita con el nombre de Martha Chavira Rodríguez compareció el día 5 de octubre de 2007 (…) ante dicho notario a otorgar un poder general para administrar bienes y para ejercer actos de dominio y suscribir títulos de crédito a favor de Carlos Clemenz Camberos, cuando nunca comparecí ante dicho fedatario”, afirmó La Comanche
El 2 de febrero de 2012 Esther Camberos demandó en términos similares ante la entonces PGJ a su hijo Carlos, a los notarios González González y Camarena Obeso, “y a quien más resulte responsable, como es la persona que me suplantó haciéndose pasar por la suscrita con el nombre de Martha Chavira Rodríguez para obtener un poder o mandato para actos de dominio” y se identificó con una credencial del IFE falsificada, para después, “usando ese mandato falso que nunca he otorgado, para hipotecar onerosamente bienes inmuebles (rancho agrícola y ganadero Los Zapotes, conformado por los potreros que tienen este nombre, La Cañada y La Mora, la Travesía 1 y 2 y Los Llanitos, que conforman un solo paño) que es de mi propiedad sin tener derecho a ello y obtener indebidamente la suma de 170 mil dólares”.
La Comanche agrega que “posteriormente los acreedores prestamistas en dicho contrato de hipoteca presentaron demanda en mi contra, dando origen al juicio civil sumario hipotecario”.
Ocho días después, el 10 de febrero, la señora interpuso ante el Ministerio Público federal una denuncia penal contra Carlos Clemenz Camberos y los ya citados notarios, por la falsificación de la credencial del Instituto Federal Electoral “que usaron para suplantarme, a pesar de que el notario Carlos Alberto González me conoce desde hace como 14 años y sabe que también soy conocida como Martha Chavira Rodríguez”.
Eunice Clemenz y su abogado López Susarrey sostienen que, no obstante lo anterior, el notario González validó el testamento falso –número 4652–, en cuyo numeral II dice: “… quien por no ser conocida del suscrito fedatario, procedí a identificarla por los medios sustitutos previstos por el artículo 90 de la Ley del Notariado”, es decir, con la credencial de elector apócrifa a nombre de Martha Chavira Rodríguez.
El abogado de Eunice afirma que el notario se contradice al señalar primero que no la conoce y luego que sí, al identificarla también, tanto al principio como al final, como Estela Camberos Gómez, su tercer nombre.
El artículo 2842 del Código Civil de Jalisco, en su fracción IV, establece que en caso de no conocer a la persona testadora y no tener bases para su plena identificación, el notario debe allegarse a dos testigos. Carlos Alberto González no lo hizo, pero además señaló por su cuenta y riesgo que la señora era conocida también como Estela Camberos Gómez, sin señalar quién le dijo tal cosa. “Ante la sospecha de una falsedad o variación del nombre, debió requerir la presencia de dos testigos para su plena identificación”, reitera el litigante López Susarrey.
Además, continúa éste, el fedatario asentó que la señora “estampó sus huellas dactilares de sus dedos índices”, cuando el artículo 2846 del código mencionado establece que “el testador estampará las dos huellas digitales de sus pulgares; en caso de que el interesado no cuente con alguno o ambos pulgares, se estampará cualquiera otra de sus huellas digitales”. La señora Camberos tenía ambos pulgares.
Otra de las anomalías que encontró la defensa de Eunice es que la escritura pública 4652 no menciona el lugar exacto donde supuestamente se otorgó el testamento. Y aunque señala la hora en que inició el trámite, no precisa la de su culminación, como obliga la formalidad. Sólo dice que el acto se llevó a cabo en Poncitlán, pero, a decir de Eunice Clemenz, “resulta ilógico pensar o aceptar que mi madre, con más de 70 años a cuestas y enferma, iba a trasladarse a la ciudad de Poncitlán con la sola finalidad de otorgar su testamento, cuando vivía en Zapopan y es público y notorio que en la pura zona metropolitana existen en funciones más de 200 notarios públicos”.
Y confirma que su madre demandó en varias ocasiones, por las vías civil y penal, a su hijo Carlos y al notario González.
Eunice Clemenz aclara la causa de que también procediera contra el notario 35 de Zapopan, Pablo González Vázquez:
“Tramitó ilegalmente el juicio sucesorio testamentario en las escrituras públicas 21532 y 22010 (…) ilegalmente, porque, conforme a la ley procesal civil, primero debió radicarse ante un juzgado de lo familiar para que un fedatario público, a rogación de las partes, pudiera continuar con su tramitación, y en este caso no lo hizo así, y además (…) sin saber la suscrita la razón (…), el demandado que radica la sucesión testamentaria ‘a bienes de la señora Esther Camberos Gómez, también conocida como Estela Camberos Gómez, también conocida como Martha Chavira Rodríguez’”,
Esto último, comenta, “resulta curioso porque en el supuesto testamento, tildado ahora de nulidad absoluta, jamás se señala que también fuera conocida con un tercer nombre”.
Al cierre de la presente edición, el Juzgado Primero de lo Familiar emplazó a las partes demandadas en sus domicilios. Carlos y Mayra Clemenz Camberos, en Apaches 717, fraccionamiento Monraz, que fue la residencia de Esther Camberos y tiene un valor mínimo de alrededor de 8 millones de pesos, además de mobiliario y obras de arte de gran valor, entre ellas cuadros de pintores reconocidos.
El rancho agrícola y ganadero Los Zapotes debe valer entre 26 y 30 millones de pesos, ya sin ganado, pues a decir de las partes afectadas fue vendido por un hijo de Erika, ya que ésta se alió con Carlos y Mayra, señala López Susarrey.
La masa hereditaria incluye asimismo departamentos de lujo en Miami, Estados Unidos, así como en la Ciudad de México, Puerto Vallarta y Nuevo Vallarta.
Aparte se detectó en Ixe Banco, sucursal Naciones Unidas, municipio de Zapopan, la cuenta PLV-2001685145-5, a nombre de Estela Camberos Gómez, por 30 millones de pesos, donde el 2 de febrero de 2012 hizo un depósito por 9 millones 999 mil 998 pesos y otro por 20 millones.
El defensor de la parte “desheredada” en el supuesto testamento propuso a un enviado de Carlos y Mayra –el abogado Octavio Cotero Bernal, amigo del primero– un reparto equitativo de los bienes o la compra de los derechos hereditarios. No aceptaron. El pleito legal continuará.
Según López Susarrey, “hay bases muy firmes para ganarlo”.








