La tríada musical de rock Los Jaigüey no se duerme en sus laureles.
Aclamada su presencia en el último Festival Vive Latino en el Foro Sol, en el que estrenaron algunas rolas de las nueve en su segundo CD Haciendo tiempo (Fonarte Latino), los tres jóvenes de este “grupo de culto en el rock mexicano” visualizan internacionalizarse pronto.
Dice el bajista Poncho Figueroa (16 de mayo de 1971):
“Hemos recibido varias invitaciones para tocar en Estados Unidos y Europa, pero no teníamos pasaporte ni visa, por lo cual ahora nos dedicamos a conseguirlos y pensamos llevar nuestra música este año por Los Ángeles, San Diego y San Francisco, California.”
El trío se gestó a partir del Homenaje a Rockdrigo González (18 de noviembre del 2005) en el Zócalo de la Ciudad de México, cuando en la tocada del conjunto Escalera de Jacob, formado por la cantante Érica Diana García Murillo y los hermanos Gustavo y Ricardo Jacob, se les unió al bajo Poncho Figueroa, fundador de la agrupación Santa Sabina con la actriz y vocalista tapatía Rita Guerrero (1964-2011).
Nacidos en el DF, el guitarrista Gustavo (1975) y el baterista Ricardo (1979) destacan que aquel encuentro motivó la visita de Poncho al Café Montparnasse, donde actuaba La Escalera… al año siguiente. Cuenta Gustavo, arreglista de Los Jaigüey:
“Una noche le cayó Poncho y fuimos a grabar El tren de los locos del Rockdrigo en el Estudio Intolerancia; el nombre del trío salió justo antes de nuestro primer concierto, mientras ensayábamos para tocar en el Bar Pata Negra y ahí nos preguntaron qué nombre pondrían en el pizarrón para anunciarnos.
“Alguien sugirió que estaría bien que empezara con ‘Los… algo’, así como Los Lobos, un buen grupo latino con identidad precisa en su sonido rock que nos gusta, y de pronto emergió el juego de palabras entre highway y ¡ay, güey!, y nos agradó; aunque después ya en las entrevistas vimos que Los Jaigüey no era un nombre fácil, a menudo nos preguntan cómo se escribe y tenemos que deletrearlo.”
La biografía del grupo en Wikipedia, por internet, expone:
“El 8 de agosto de 2006 selló el debut oficial de la banda y su trascendencia llegó a ser notoria, pues John Cameron Mitchell invitó a Los Jaigüey como grupo de soporte durante su participación en el Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México 2007, junto al compositor Leo Heiblum, por su importante trabajo en el documental In The Pit, entre otros… Gustan también de hacer cine y bajo el nombre de Cinco Pesos sacaron su corto Tepoztlanhuilanali, que retrata el show callejero del bajista Poncho Figueroa en lengua náhuatl…”
Los Jaigüey lograron a través de sus giras de conciertos un nutrido séquito de fans que elogiaron su primer disco homónimo de 2009, con piezas originales, como Pedernal y Ya ni sabo qué pató.
Cuatro años después, esta fama en ascenso provocó que Jordi Puig, de OCESA, los convocara al Vive Latino 2013, siendo catalogados como “grupo de culto del rock nacional” durante la conferencia de prensa en el evento. Opina Ricardo:
“Somos underground, desde chavos nos influyó Frank Zappa; pero nos llamaron grupo de culto en el Vive Latino y es verdad que hemos conseguido cierto nicho de gente… Por eso decidimos apurarnos a grabar en mes y medio el segundo CD Haciendo tiempo, aprovechando la cresta para presentarlo ahí en vivo, pues es el mejor festival de rock de México.”
Gustavo Jacob:
“Haciendo tiempo es una rola emblemática que habla de nuestro momento actual de madurez y evolución. Darnos tiempo para hacer bien las cosas y no dejar para mañana nuestros objetivos.”
–Cada uno de ustedes trabajan en proyectos artísticos ajenos a Los Jaigüey, ¿cómo han podido los tres concretar su camaradería en la música?
Los Jacob alternan:
“Hemos madurado. Poncho es mayor que nosotros y comenzó antes; pero tenemos la misma visión artística y tendemos a comunicarnos bien, compartimos muy buena vibra. Se nota que hay una evolución en la banda, pues el primer CD contenía letras de Poncho, pero siempre habíamos querido escribir canciones con textos de activismo social, como él, y para este disco concretamos nueve rolas, dos son de Ricardo, Haciendo tiempo e Inocencia, inconciencia.”
El resto, de Poncho, y la coescrita con Jorge Zárate, Amor de locación.
“Este segundo disco es vital y da continuidad a un proyecto, cosa nada fácil, uno puede morirse de hambre en el intento. Haciendo tiempo significa que no tiraste la toalla, es como refrendar nuestra fe en la música y creer en lo que hacemos.”
En este segundo plato láser, Poncho Figueroa toca bajo, jarana, leona, y canta. Gustavo está a cargo de las guitarras y los sintetizadores, y hace coros. En la batería, percusiones, guitarra, jarana y coros va Ricardo Jacob; la producción y los arreglos del álbum se acreditan colectivamente a Los Jaigüey.








