Cada día resulta más difícil caminar por las banquetas de la zona metropolitana de Guadalajara por su mal estado, pero sobre todo por la invasión de comerciantes ambulantes que han permitido las actuales autoridades municipales, emanadas del PRI.
Para las personas que no tienen un parque cerca de su casa y salen a caminar por costumbre o por recomendación médica, es una misión imposible avanzar 20 minutos sin obstáculos. Si se trata de personas con alguna discapacidad, el problema es peor.
Las autoridades de Guadalajara, Zapopan, San Pedro Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco de Zúñiga y El Salto-Juanacatlán ni siquiera tienen ubicadas las banquetas dañadas, ya sea por el crecimiento de las raíces de árboles, por el deterioro del concreto y, en suma, por falta de mantenimiento. A veces sólo reparan las banquetas en las cabeceras municipales, como si el resto de las colonias no existiera.
A tales obstáculos para los peatones se suman los ciclistas que usan las aceras como pista, los postes e inmobiliario urbano mal diseñados y colocados, pero lo más grave continúa siendo el comercio ambulante y los autos mal estacionados.
Ante esta problemática, inició en la red social Twitter el movimiento Banqueta Libre (#banquetalibre), uno de cuyos promotores es el arquitecto Ricardo Alcocer, consultor en urbanismo e integrante de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) Jalisco.
El grupo exhibe con fotografías a los vendedores ambulantes y autos sobre las banquetas, ubicados por calles y colonias, y las dirige al presidente municipal que tenga jurisdicción: (@ramirohdezg, @hroblespeiro, @jorgearanaarana, @alfredbarbam o @deltoroismael), con copia para los sitios oficiales de cada ayuntamiento. Y en el caso de los autos, a la Secretaría de Movilidad (@movilidadjal) y a su titular, Mauricio Gudiño (@mauriciogudinoc).
El arquitecto Alcocer afirma que tras realizar un monitoreo en Guadalajara, resultó que más de 90% de las banquetas están ocupadas por vendedores ambulantes y carros estacionados, “no puedes caminar con continuidad una cuadra con banquetas libres, es muy grave porque hay que bajarse al arroyo. Todas las personas, ancianas o no, están en riesgo”.
Por eso, dice, el movimiento va más allá de la capital del estado: “Queremos banquetas libres en todo Jalisco”.
El año pasado el grupo expuso esta situación a Diego Monraz Villaseñor, cuando era titular de la Secretaría de Vialidad y Transporte (SVyT), ahora Secretaría de Movilidad, para que hiciera valer las leyes y sus reglamentos. El resultado: “Ni sus luces, nunca actuó”.
Reconoce que el actual titular, Mauricio Gudiño, responde a las denuncias “pero lo hace a presión nuestra. Está bien, sin embargo, la autoridad municipal no hace nada, pero nada es nada: permite que el comercio ambulante invada las banquetas y la sociedad lo ha tolerado. Entiendo que las ciudades tienen otros problemas, pero este tema no es menor”.
Durante la entrevista, el urbanista matizó: “Tlajomulco de Zúñiga y Zapopan impulsan la banqueta libre, pero reprobados Guadalajara, Tlaquepaque y Tonalá”.
Como parte del movimiento Banqueta Libre, Alcocer ha denunciado en la administración de Héctor Vielma y en la actual de Héctor Robles Peiro el caso de la agencia de autos BMW de la Avenida Adolfo López Mateos, en su cruce con la calle Valle Atemajac, que exhibe en la banqueta autos seminuevos. “Yo les he dicho a Vielma y Robles: ‘¿Le tienen miedo a la BMW?”.
Lo mismo sucede en Guadalajara con restaurantes establecidos como El Santo Coyote, que por las mañanas invade la banqueta con sus refrigeradores “como si fuera parte del negocio”.
En todo caso, comenta el arquitecto, el objetivo es tener banquetas libres para después iniciar un proceso similar para rescatar los camellones, también “robados” por los automovilistas.
Por la movilidad armónica
Al movimiento Banqueta Libre se sumaron otros urbanistas y organizaciones no gubernamentales (ONG). Entrevistado por separado, Mario Silva, integrante del Colectivo Ecologista de Jalisco y Plataforma Metropolitana para la Sustentabilidad, comenta que “el balance es negativo, es difícil hablar de una calle modelo en cualquier colonia de la zona metropolitana de Guadalajara”.
Señala que solicitó a los ayuntamientos metropolitanos el registro de metros cuadrados de banqueta en cada uno de ellos, pero “no existe; lo que sí sabemos es el espacio ocupado por los autos: son cerca de 12 millones de metros cuadrados, entre avenidas, carriles de alta velocidad, calles y demás espacios públicos, por lo que pensamos que la banqueta debería ser por lo menos igual. Todas las formas de movilidad tiene que ser armónicas en la banqueta y en el arroyo vehicular, nos interesa pensar de manera integral”.
Silva señala que los núcleos de vivienda construidos recientemente cuentan con banquetas de hasta 70 centímetros, como las cabeceras de Tonalá, San Pedro Tlaquepaque, Zapopan y Tlajomulco de Zúñiga; sin embargo, recalca, hay una diferencia poblacional importante y una movilidad que no corresponde a la de hace 400 años.
“Cada ayuntamiento regula el tamaño de sus banquetas, pero menos de un metro no es adecuada. En el Plan Maestro de Movilidad no Motorizada están los indicadores para hacer banquetas de buena calidad y que tengan por lo menos un metro 80 centímetros de ancho”.
El activista está sorprendido de que este problema, que afecta diariamente a tantas personas, no las indigna tanto como otros, por ejemplo el alza en la tarifa del transporte público urbano:
“No indigna a la sociedad y no le importa a la autoridad porque ni siquiera está en la agenda política. La autoridad municipal ni siquiera es capaz de retirar de las banquetas mobiliario urbano obsoleto, puestos de periódicos sin uso, postes inservibles o letreros de administraciones pasadas”, ilustra.
Sin embargo, el pasado 30 de abril los regidores priistas de Zapopan, encabezados por Laura Haro, presentaron al pleno del cabildo una iniciativa de reforma a la Ley de Ingresos que incluye la homologación de sanciones económicas para quienes invadan las banquetas. Después de regularizar esta situación, dice Haro, “haremos una campaña de sensibilización para que la gente respete el espacio público y no se vaya a sentir sorprendida”, para luego “incentivar a los vecinos que mejoren sus banquetas”.
En la actualidad, Zapopan aplica sanciones de 56 hasta mil 500 pesos con base en los siguientes reglamentos: de construcción, comercio, policía y buen gobierno, estacionamientos y estacionómetros, parques y jardines y residuos sólidos.
En conferencia de prensa, el regidor priista Roberto Carlos Rivera dijo: “Quien no respete el espacio público tendrá una sanción, y esto no requiere de más inspectores, a los actuales se les daría la atribución de sancionar a quienes tienen el coche arriba de la banqueta, por ejemplo”.
La iniciativa fue turnada a la Comisión de Hacienda. Si se aprueba se enviará al Poder Legislativo.








