La zona arqueológica de Cuahilama, en el olvido

Cuahilama es el nombre de la zona arqueológica en Xochimilco, que se ubica en Santa Cruz Acalpixcan, y está abandonada por las autoridades federales, del Distrito Federal y la delegación.

Alfredo Ortega Melquiades, del Consejo Cultural de Pueblos Xochimilcas, expresa a Proceso que según los arqueólogos, antropólogos e historiadores este sitio es el origen de la cultura xochimilca y se encuentra en peligro:

“El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) nos hizo caso y protegió los petroglifos que han sido dañados con graffitis, son del postclásico tardío. En 2011 acudió un equipo para restaurar e hicieron excavación. Encontraron cosas importantes, las cuales darán a conocer posteriormente en algunos seminarios. El arqueólogo Raúl Ávila se acercó a principios de este año con la gente del delegado y no le han hecho caso. Tiene un proyecto para restaurar.

“Nosotros tenemos cuatro años acudiendo a la delegación con oficios, pedimos protección para la zona y no nos han hecho caso. Al actual delegado, Miguel Ángel Cámara Arango, le entregamos las peticiones, y nada. El sitio está en la calle 2 de Abril , al sur del pueblo. La mancha urbana está invadiéndola. Solicitamos que se ponga una caseta de vigilancia y un mallado para resguarda el lugar.”

Menciona que el INAH les entregó un documento donde ya está declarada como zona arqueológica, pero no se puede ir más allá porque no tienen el recurso para seguir trabajando, que ahora es asunto de la delegación:

“Por cierto, en 2004 la delegación iba a comprar el terreno pero como presenta sólo un documento de compra y venta, no era factible hacer la adquisición, debió ser un documento de registro público. Ese dinero se destinó a la parroquia de San Bernardino.”

El investigador Efrén Romero Acuña, director del Centro de Estudios Históricos de Xochimilco, ha hecho descubrimientos en la zona arqueológica Cuahilama:

“Los petroglifos son de excelente manufactura, de una inexplicable tecnología, con símbolos calendáricos como el Nahui-Ollin y otros destacan  los marcadores de equinoccios y solsticios, donde el sol coincide con los elementos antrópicos en el horario de las doce horas.”

Cuenta en entrevista que hay una piedra, y en la parte media alta el sol coincide y los rayos solares marcan las cuatro partes del calendario. Hay otra piedra, dice, donde se forma la cara de un jaguar a las 12 horas en el equinoccio:

“En la lámina del códice Borbónico se encuentran varios elementos que coinciden con Cuahilama”, añade.

La extensión de la zona es de más de 100 hectáreas, subraya, y sigue:

“Se debe considerar una de las más importantes y extensas zonas arqueológicas de México. Aún sin escavar se pueden contemplar, a través de fotos satelitales y referencias del sitio, más de cinco juegos de pelota, tres grandes plazas y cerca de cien montículos que van de los más pequeños hasta monumentales de aproximadamente treinta metros de altura.”

Cerca de la zona se encuentra el Museo Arqueológico de Xochimilco, “también abandonado por la delegación”, acusa Enrique Adrián Urrutia Méndez, presidente del Consejo de Fomento Cultural en Xochimilco.

“Se hizo el museo a partir de la propuesta de varios vecinos en  los años sesenta y con el apoyo de Dolores Olmedo, desgraciadamente es administrado por la delegación y está en el total descuido, no tienen medidas de seguridad, las piezas están sin identificación y hay en sus bodegas más de 10 mil piezas abandonadas”, indica

Acaban de ser robadas 20 piezas, informa, y “Teresa Herrera, quien estaba a cargo del museo, la cambiaron al llamado Proyecto Cuahilama Descuidado, así creen que cumplen nuestra petición”.

Le preocupa también que el acervo documental del Archivo Histórico de Xochimilco lo quiere desaparecer la esposa del delegado.

El pintor Edgar Espinosa Covarrubias, también preocupado por Cuahilama, trabaja un mural de la historia y de las tradiciones de Santa Cruz Acalpixcan que abarca 172 metros cuadrados .