Buzón de apócrifos: Aclarando puntos

MÉXICO, D.F. (apro).- ¿Cómo pudo la burguesía capitalista, que por momentos resultó la campeona de la libertad y la igualdad, convertirse en amenaza de esas mismas libertad e igualdad? Pregunta difícil de contestar, pero que de todos los modos intentaré explicar a sabiendas de que bien puedo equivocarme; usted estimado lector de la presente, juzgará si acerté o me equivoqué en el intento.

Estudiosos hay del tema que dicen y sostienen, como el que firmó Tartufo en carta a este buzón, que tal traición se debe al hecho de ser el humano hipócrita por naturaleza, inclinado por lo tanto a mentir, a decir lo contrario de lo que piensa, desea y persigue, para de esa manera, unas veces por medio del disimulo y otras más por medio de la simulación, mejor conseguir sus muy particulares ambiciones, la conservación o aumento de sus muy personales privilegios o bien del grupo al que pertenece, según sean las circunstancias en las que se mueva.

Otros hay que consideran que la citada o así vista traición de la burguesía capitalista, no es tal, que es simplemente la natural consecuencia de las inevitables contradicciones que siempre acompañan a todo pensar, decir y actuar humano, contradicciones que no se ven, o bien por ignorancia en cuyo caso y por lo tanto no se pueden entender ni explicar para si es preciso rectificar, o bien no se quieren ver por no convenir a intereses y privilegios ya establecidos.

Ante esas teorías, sin rechazarlas ni admitirlas de manera terminante, servidor opina, con sus diferencias y aproximaciones a las mismas, que la traición a su actuar de ayer de la burguesía capitalista principalmente, y de su actual amenaza para la libertad e igualdad de y entre los hombres, se debe a que a esas contradicciones que la han llevado a tal punto, las ha intentando resolver por medio de la logomaquia, es decir, a una racionalización de esas contradicciones basada sobre conceptos, sobre palabras, con poca o ninguna relación con los hechos en sí.
Bueno será aquí recordar que el camino conducente a la logomaquia se inicia con la abstracción, término que, entendido filosóficamente, es el procedimiento de conocer un objeto, actividad, concepto o palabra que los designa, que les da nombre… como en nuestro caso libertad e igualdad… prescindiendo de las demás que están con ella, que aísla mentalmente las cualidades o una cualidad, del objeto, actividad o concepto seleccionando para así llegar a su pura esencia.

Hay varias formas de abstracción: la que aísla y generaliza, la cuantitativa y cualitativa, la positiva o la negativa… más todas ellas, de una manera u otra, son una puerta a la generalización e, igualmente, de una u otra manera, disminuyen la comprensión y amplían la extensión de esa mala comprensión de lo que se ha estudiado y analizado con la pretensión de llegar a su esencia.

Llegada así, por medio de la abstracción, a la logomaquia, le fue fácil a la burguesía, en particular a la capitalista, convertirse en líder del descontento general producto de un mal gobierno… el que fuera y donde fuera…. Como por ejemplo ocurrió en las revoluciones estadunidense y en la francesa… y después pasar a ser enemiga de la libertad de los otros y de la igualdad de todos en lo que se refiere en lo económico… la logomaquia también facilitó a la burguesía a olvidarse que en toda sociedad dividida en clases…

¿Pueden decirme si existe alguna que no lo esté?…cada clase llamada libertad a la defensa de sus intereses, de sus necesidades y hasta a veces sus deseos… como le ocurrió a ella misma… la logomaquia igualmente le facilitó el creer que la libertad del capitalista terrateniente, empresarial, comercial y financiero es la misma libertad que la del trabajador, es decir, del otro que tiene, sí, libertad para elegir a su patrón… o empleador, como se dice en este tiempo de corrección política…pero que, de todas maneras, se ve obligado a elegir a uno… si no quiere morir de hambre…

Esa manera de la burguesía, en especial de la capitalista, de ver y tratar el concepto de libertad por medio de la abstracción y la logomaquia, o sea, de manera aislada, dando de lado que tiene mucho que ver con las relaciones entre los individuos y el medio en el que se mueven, le ha servido y le sirve para ir imponiendo su libertad de clase… pero eso es otra historia, como decía el inglés R. Kipling, escritor él, que quizás aborde en otra ocasión.

Con el sincero deseo de lo mejor para el estimado lector de la presente

EL JUDIO ERRANTE