Académicos de Yucatán impugnan dictamen emitido por el Promep

Señor director:

 

Como ciudadanos y profesores universitarios adscritos a la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Yucatán, manifestamos nuestra inconformidad con el nivel (“en formación”) que a nuestro cuerpo académico (“Nutrición de rumiantes y medio ambiente en el trópico”) otorgó el comité de evaluación asignado por el Programa de Mejoramiento del Profesorado (Promep) de la SEP.

Ese dictamen es injusto y absurdo debido a que: 1) todos los integrantes del cuerpo mencionado tenemos el máximo grado de habilitación académica (un doctorado reconocido en la normatividad del Promep); 2) se nos ha otorgado a todos el Reconocimiento al Perfil Deseable para profesores universitarios (por el mismo Promep), y 3) todos pertenecemos al Sistema Nacional de Investigadores (SIN, máxima instancia de reconocimiento a la calidad científica de los investigadores en el país).

Resulta, pues, evidente que el nuestro supera con mucho los requisitos mínimos establecidos por el Promep para ser considerado como un cuerpo académico “en formación”. En universidades públicas de México existen otros con menos méritos que los arriba anotados, pero que han sido dictaminados con un nivel superior.

Según el citado dictamen, uno de los motivos para la asignación del resultado fue la “poca integración de los profesores” al cuerpo académico. Nada más alejado de la realidad, pues contamos con: 1) proyectos elaborados de manera consensuada con financiamiento externo para efectuar nuestras investigaciones; 2) publicamos los resultados de las mismas en forma conjunta en revistas nacionales y extranjeras con arbitraje estricto; 3) mantenemos colaboraciones con grupos de investigación en México y en el extranjero, y 4) participamos activamente y de manera colegiada en la formación de recursos humanos a nivel licenciatura y posgrado (éste se halla registrado en el PNPC-Conacyt) con estudiantes mexicanos y extranjeros.

El hecho es que la ambigüedad de la fórmula “poca integración” da pie a decisiones arbitrarias y discrecionales. Y el impacto de dicho dictamen no se ha hecho esperar, pues no podemos participar en convocatorias nacionales para equipamiento debido al nivel que se nos asignó.

Cabe mencionar que el dictamen en cuestión corresponde a una segunda “evaluación” realizada “en respuesta” a un oficio de inconformidad presentado por este cuerpo académico al primer dictamen emitido por el Promep. Lo grave del caso es que en ambas “evaluaciones” se comete el mismo error(?) de no reconocer las membresías en el SNI de los integrantes de nuestro cuerpo académico.

Errores tan burdos como éste, así como la falta de respuesta a todos los puntos presentados en nuestro oficio de réplica, son motivos más que suficientes para exigir al Promep una evaluación seria y objetiva en este caso, pero también es preciso que para todas las evaluaciones que se realicen en México se aplique una normatividad con criterios en los que no exista la posibilidad de ambigüedad, discrecionalidad y subjetividad por parte de los evaluadores, con el fin de que los programas de mejoramiento de la educación superior cumplan realmente con la función para la que fueron creados. El Promep tiene la palabra. (Carta resumida.)

Atentamente

Carlos Aguilar Pérez, Armín Ayala Burgos, Juan Ku Vera, Luis Ramírez Avilés y Francisco Solorio Sánchez.