Sobre Embodegar niños, buen negocio

De José González Durán de León

 

Señor director:

 

A cuatro años de la tragedia infantil más grande ocurrida en nuestro país, como consecuencia de la irresponsabilidad, la negligencia y el nepotismo de  autoridades, así como de la visión de las guarderías como negocio el sexenio pasado –lo que la politóloga Denise Dresser denomina “capitalismo de cuates”–, quiero hacer un comentario sobre la investigación periodística que Miguel Ángel Granados Chapa (q.e.p.d.) publicó en Proceso 1702 con el título Embodegar niños, buen negocio.

Deseo recordar principalmente a Juan Molinar Horcasitas, quien se dice libre de culpa y “exonerado” por la Suprema Cortesana, al igual que a Daniel Karam Toumeh y Eduardo Bours Castelo, quienes al rendir protesta como funcionarios declararon: “¡…Y si no lo hiciere, que la nación me lo demande!”.

Cuando alguien acepta un cargo con alta responsabilidad tiene un alto salario que lo acompaña, pero en el gobierno de Felipe Calderón parecía que sólo tenían el alto salario sin responsabilidad, y la defensa que hizo de los miembros de su gobierno fue vergonzosamente evidente: los protegía como hermandad de un grupo delictivo, sin ver que esa irresponsabilidad puede traducirse, como ocurrió, en una tragedia colectiva.

Granados Chapa inicia su conocida columna Interés Público así: “Meter a 200 niños en una bodega, como si fueran papelería o placas de circulación vehicular, es un buen negocio para todos. O casi todos. Lo es para el IMSS, que se ahorra más de 3 mil pesos por cada niño embodegado. Lo es para el concesionario de la operación, que asegura recibir un pago de 2 mil 500 pesos por cada niño que guarde en la bodega…”.

Aquí es  donde Molinar Horcasitas no ha entendido el reclamo de los padres de los 49 niños fallecidos y de los muchos lesionados de por vida, pues su crimen es una larga cadena de favoritismos y descuidos criminales. Yo le pregunto: ¿Quién fue el responsable de nombrar como coordinadora nacional de Guarderías a una exdiputada panista (Carla Rochín Nieto) con currículum de gerente de restaurante y decoradora de interiores? ¿Ese es el perfil que se necesitaba? Ahí se ve el desdén con el que se dio esta designación, y si la orden viene de arriba, de su jefe, debiera aplicarse el reglamento general de deberes militares, que dice: “tanto tiene la culpa el que da una mala orden como el que la cumple…”.

El manejo de las guarderías como negocio y la falta de supervisión de las autoridades de los tres niveles de gobierno se evidencian aún más en el artículo de Granados: “…el mejor modo de incrementar la utilidad es reduciendo al mínimo el costo de la operación, los gastos de instalación y funcionamiento” de las mismas.

Y es que, continúa, “…se admitió convertir una antigua nave industrial en espacio para tres bodegas, bajo el mismo techo: una papelería, una de placas de tránsito (ambas de la Secretaría de Finanzas del gobierno estatal) y la tercera para embodegar niños…”.

Mientras el “Supremo Gobierno” no entienda que las responsabilidades van de arriba para abajo, el desdén en los cargos públicos continuará, las listas de funcionarios sin las calificaciones adecuadas para su puesto crecerán, y políticos como Molinar Horcasitas seguirán sin entender cuál es su responsabilidad. (Carta resumida.)

Atentamente

Francisco José González Durán de León

Cirujano pediatra

Cancún, Quintana Roo