El Relicario: entre frivolidad y atropellos

Fiel a su estilo atrabiliario el gobierno de Puebla encabezado por Rafael Moreno Valle revocó anticipadamente y sin previo aviso la concesión a la empresa Protauro para manejar la plaza de toros El Relicario. Las autoridades justificaron su decisión al argüir que en ese lugar se construiría un hotel de cinco estrellas. Sólo fue un pretexto, pues en abril pasado se anunció el otorgamiento de un permiso a Promotoreando, del empresario y ganadero foráneo Alejandro Martínez Vértiz. Esta vez no hubo ninguna licitación, sólo la voluntad del virrey. La gente se pregunta ¿qué pasó con la construcción del hotel?

Los que tienen que aprender la democracia –dijo alguna vez Octavio Paz– son quienes nos gobiernan. Los gobernadores. Los altos burócratas. Los funcionarios del gobierno. Tienen que aprender a oír. Nunca oyen.”

Hay gobernadores que dicen apoyar la fiesta brava –los de Aguascalientes, Tlaxcala, Querétaro, Hidalgo y Guanajuato– y la “blindan” como patrimonio cultural inmaterial, así sea para beneficio empresarial antes que taurino.

También están los que de plano prohibieron esa fiesta como el justiciero Congreso de Sonora, luego de que en la entidad se realizaron 10 festejos en cuatro décadas, y los que siguen deshojando la margarita como en Coahuila y Puebla. La conclusión es que políticos y taurinos no sólo no oyen sino que además no entienden, y por lo mismo son incapaces de frenar el debilitamiento de tradiciones y antecedentes histórico-culturales, incluida la fiesta de los toros.

El gobierno encabezado por Rafael Moreno Valle Rosas revocó de manera sorpresiva y anticipada la concesión a la empresa Protauro, de Juan Huerta Ortega y Luis Rubén Hernández Ríos, para el manejo de la plaza de toros El Relicario, ubicada en la zona de los Fuertes de Loreto y Guadalupe. Estos empresarios tenían el compromiso de realizar 10 corridas de toros entre el 5 de septiembre de 2011 y el 31 de agosto de 2012. El pretexto para la cancelación fue que en ese sitio se construiría un hotel cinco estrellas.

En abril pasado el gobierno volvió a sorprender a la ciudadanía y a los aficionados al otorgar un permiso a Promotoreando, del empresario y ganadero foráneo Alejandro Martínez Vértiz, pero ahora sin que hubiese licitación pública alguna, como ocurrió en el caso de los anteriores empresarios, que concursaron según las bases de licitación GESALC-001/2011 y Compranet LA-921002997-N15-2011, las cuales establecían que las empresas participantes deberían hacer su propuesta económica con IVA, pese a que por ley este impuesto no aplica en títulos de concesión.

En este sentido, el periodista Rodolfo Ruiz se pregunta: “¿Qué pasó con el hotel que se iba a construir en la plaza de toros El Relicario? ¿Por qué al empresario poblano que ganó la concesión de ese coso taurino en una licitación pública nacional se la quitaron antes de que venciera, para dársela a un empresario de fuera mediante asignación directa? ¿Por qué el gobierno del estado se niega a cubrir la indemnización y los daños causados a la empresa afectada, Protauro, no obstante el compromiso de hacerlo a más tardar el 3 de febrero de 2013? Las respuestas a estas interrogantes las desconozco. Lo que sí sé es que esta concesión, la primera que adjudicó el gobierno del estado en la gestión de Moreno Valle, tuvo un mal comienzo y un peor final por la abulia del entonces subsecretario de Administración del Patrimonio, Bienes Humanos y Materiales, José Gustavo Fernández Cortés.

“Para la concesionaria –abunda Ruiz– cumplir el contrato no fue fácil, pues el 2 de febrero de 2012 el enlonado que cubría la plaza de toros se desplomó como consecuencia de una granizada, lo que obligó a la concesionaria a modificar su calendario de corridas. Por este siniestro el gobierno del estado cobró el seguro a Axxa, pero el techo de lona jamás fue reinstalado. ¿Dónde quedó el dinero del seguro? A 28 días de que la concesión feneciera, los directivos de Protauro fueron citados en la Secretaría de Administración. Ahí se les notificó que ese día, en el Periódico Oficial del Estado, se publicó un decreto por el cual el gobierno recuperaba la Plaza de Toros por causas de utilidad e interés público. De poco sirvieron las protestas de los empresarios que tenían programadas tres corridas en el mes de agosto. Muy a su pesar tuvieron que entregar esa misma tarde el coso con la promesa de que serían indemnizados y su pago se liquidaría a más tardar en seis meses.

“Antes de dejar la Subsecretaría de Administración del Patrimonio para irse con su jefe José Cabalán Macari a la Secretaría de Infraestructura, José Gustavo Fernández Cortés se comprometió a cubrir a la empresa Protauro la cantidad de 249 mil pesos: 174 mil pesos por indemnización y 75 mil por el cheque de garantía que entregó al momento de firmar el contrato de concesión. Hasta el día de hoy, la empresa Protauro ni una ni otra cantidad ha recibido, pues resulta que Fernández Cortés no giró ningún expediente u orden de pago a la Secretaría de Finanzas para que ésta procediera a liberar los cheques correspondientes”, concluye Rodolfo Ruiz.

 

Mutismo

 

Por su parte, el cronista taurino Álvaro Sánchez comenta: “En conferencia de prensa en el mes de abril, la nueva empresa Promotoreando, de Alejandro Martínez Vértiz, anunció que daría seis corridas, tres durante la feria y tres en fechas posteriores, pero de inmediato y no sin molestia un vocero del gobierno estatal aclaró que sólo se le habían autorizado tres festejos ‘como renta, no como licitación’ ya que no la hubo. Salvo esa precisión, nadie sabe ni dice nada, ni por parte de las autoridades ni por parte de la empresa, sino que ambas se ocultan como si se tratara de información confidencial. Con ello, lo único que consiguen es debilitar el espectáculo y agraviar a los aficionados.”

El periodista y analista taurino Jaime Oaxaca no oculta su indignación cuando recuerda: “El humor involuntario de algunos taurinos no tiene límite. El domingo 5 de mayo, poco antes de comenzar la tercera y última corrida de feria de la empresa Promotoreando, ésta y algunas agrupaciones bien intencionadas pero despistadas develaron en el patio de cuadrillas de El Relicario una placa de agradecimiento al gobernador Rafael Moreno Valle ‘por su apoyo a la fiesta brava’. Desde luego el mandatario no acudió ni ningún representante de su gobierno, pues a estos cumplidos funcionarios no les interesa quedar bien con un grupo de ciudadanos que sólo son taurinos que no aportan nada a sus aspiraciones políticas. Pero al menos invitaron a los cuatro alternantes de la corrida a tomarse la foto con los agradecidos.

“El gobierno de Moreno Valle, como sus antecesores inmediatos, no escucha ni propone ni informa, sino que decreta, aprueba o prohíbe sin tomar en cuenta a quienes pretende gobernar. Por eso del 6 de mayo de 2012 al 13 de abril de este año no hubo un solo festejo en El Relicario, como si lo hubieran demolido pero sin demolerlo. Por consiguiente tampoco hubo una sola declaración del gobierno estatal sobre el particular, salvo el inimaginado y antojadizo permiso a Martínez Vértiz, sin ningún arraigo entre la afición poblana.

“Pero el voluntarismo gubernamental no termina ahí, sino que continúa, alegre y despreocupado, en la dispendiosa compra de la rueda de la fortuna más grande del mundo o en la construcción de las torres de un teleférico, para lo cual destruyeron el edificio histórico la Casa del Torno, catalogada desde 1990 como edificio patrimonial, contando el gobierno con el apoyo de los medios locales, salvo algunas excepciones”, remata Oaxaca.

Como cereza de tan siniestro pastel sobresale la imaginativa propuesta del arquitecto Gilberto de Ita, diseñador y constructor del incómodo coso El Relicario, así como de la plaza Silverio Pérez, de Texcoco, tan poco funcional como la anterior, o del Coliseo Centenario, de Torreón, y remodelador de la plaza El Pinal, de Teziutlán, quien hace 10 meses anunció que ya cuenta con otro ambicioso proyecto, planos estructurales y maqueta para la construcción en Puebla de una nueva plaza de toros que funcionaría además como centro de espectáculos techado, con capacidad para 10 mil espectadores, sobre una superficie mínima de dos hectáreas, el cual se levantaría sobre el Periférico, a la altura de la Avenida Forjadores.

Para sufragar tan esperanzadora obra, De Ita dice contar con un importante patrocinador, sin excluir otras formas de participación de la iniciativa privada, aunque para no variar se ignora si el emprendedor gobierno de Moreno Valle tendría alguna injerencia en su construcción y operación como ocurrió con la sentenciada pero aún no ejecutada plaza El Relicario.

Con los pies puestos de nuevo en la realidad, la defenestrada empresa Protauro de Juan Huerta Ortega y Luis Rubén Hernández Ríos logró dar dos novilladas y 12 corridas; quedaron pendientes tres por la arbitraria cancelación de la concesión. En esas corridas se lidiaron 74 toros, 13 novillos y cuatro erales de 19 ganaderías, tres de ellas poblanas. También pudo organizar dos ferias de Puebla, incluir a 12 toreros mexicanos, traer a cinco matadores extranjeros y generar 235 empleos directos, entre otras aportaciones. ¿Cuánto tiempo más deberá esperar para que el gobierno del estado de Puebla le devuelva los prometidos 249 mil pesos por concepto de indemnización y garantía?