Roberto Bañuelas, el barítono de México

El INBA ha editado hasta el presente cuatro CDs de la colección Memorias Sonoras del Palacio de Bellas Artes dedicados a Guillermina Higareda, a Belén Amparán, a David Portilla y ahora a Roberto Bañuelas. Se trata de una colección de registros sonoros tomados en vivo en nuestro principal teatro de ópera.

Roberto Bañuelas nació en Camargo, Chihuahua, en enero de 1931, y desde niño flirtreó con el arte del canto, presentándose con el coro parroquial, en los festivales de su localidad y hasta en la radio. A los 20 años ingresó al Conservatorio Nacional de Música de la Ciudad de México, donde se convirtió en un excelente músico; el maestro Bañuelas toca el piano, compone, pinta, escribe poesía y cuentos, además de que ha sido por muchos años “el barítono de México”.

En 1957 debutó en los escenarios operísticos con la Ópera de los tres centavos de Kurt Weill, cantada en español; a ella siguieron La Boheme de Puccini y Boris Godunov de Musorgsky. Para 1960 Bañuelas se había convertido en el barítono principal del INBA, sus presentaciones se alternaban entre Bellas Artes y otros escenarios capitalinos y del interior de la República, y comenzó a codearse con los grandes cantantes del mundo. Muchos años actuó en prácticamente todas las temporadas de la ópera de Bellas Artes, así como en Dallas, Nueva York y Bulgaria.

Tiempo después, entre 1971 y 1981, Bañuelas se convierte en artista estable de la compañía de Hamburgo, Alemania, y de la Deutsche Oper de Berlín, y desde ahí viaja regularmente para cantar en Praga, Tel-Aviv, Frankfurt, Düsseldorf, Bremen, Amberes y Colonia, además de otras ciudades de Italia y de Estados Unidos.

Bañuelas ha cantado durante cinco décadas y todavía el año pasado interpretó la Novena Sinfonía de Beethoven y el Requiem de Mozart con la Orquesta de Morelia; su voz, estupenda, sonaba como la de un hombre 30 años menor.

Este disco compacto, Memorias Sonoras del Palacio de Bellas Artes, recoge tres décadas en las que Bañuelas nos obsequió con su arte en dicho recinto, grabaciones realizadas entre 1962 y 1991, y ahí escuchamos al barítono en plenitud en Don Giovanni, Faust, Pagliacci, Carmen, Don Carlo, Fidelio y muchas óperas más.

El disco fue producido por el maestro Héctor Sosa. Cantante, maestro y conocedor como pocos de estos asuntos del canto, hizo una muy cuidadosa selección de fragmentos operísticos que hubo de limpiar, digitalizar y mejorar lo más posible con las nuevas tecnologías de audio; el resultado es impresionante.

“Bañuelas durante 20 años fue el barítono por antonomasia de los elencos de Bellas Artes junto con el tenor Alfonso Navarrete y la Soprano Guillermina Higareda –declaró para Proceso el maestro Héctor Sosa–. Su longevidad vocal no tiene par en la historia del canto en México. Bañuelas le dobla la edad a algunos cantantes que ya se retiraron, y él está ahí, entero vocalmente.”

Para la elaboración de este invaluable registro histórico del INBA se contó con la colaboración de uno de los grandes conocedores de la grabación de voces operísticas, el ingeniero Humberto Terán, quien hizo la masterización y la restauración en el estudio de posproducción “Carlos Chávez” de la Fonoteca Nacional.

“Tenemos el proyecto de realizar por lo pronto otros cuatro discos –comenta Sosa–, para rendir homenaje a Gilda Cruz Romo, Irma González, Guillermo Sarabia y Cristina Ortega.”