GUANAJUATO, Gto. (apro).- El Congreso de Guanajuato mandó hoy a la congeladora la Ley de Sociedades en Convivencia (LSC), que entre otras cosas otorgaba mayores derechos a las parejas homosexuales.
La iniciativa de la LSC fue presentada el 26 de febrero pasado por la diputada priista Éricka Arroyo, hija del presidente de la Cámara de Diputados federal, Francisco Arroyo Vieyra.
Fue turnada a la Comisión de Justicia, que a su vez convocó a una mesa de trabajo con la participación de la Dirección del Registro Civil, la Coordinación Jurídica de la Oficina del gobernador (Miguel Márquez Márquez, del PAN) y representantes del Poder Judicial del estado.
Mientras ocurría ese análisis, agrupaciones de corte conservador se manifestaron en contra de la probable aprobación.
Finalmente, los diputados panistas que forman parte de la Comisión de Justicia —y que son la mayoría— acordaron elaborar un dictamen para que esta iniciativa fuera enviada al archivo.
Hoy, el Pleno avaló esta propuesta por un solo voto de diferencia. El PRI renunció, de facto, a defender su iniciativa. Ningún tricolor subió a tribuna para abogar por ella y, de hecho, la diputada que la impulsó, Éricka Arroyo, faltó a la sesión. Esto permitió que el PAN consiguiera la mayoría: tiene 18 de las 36 curules del Congreso local.
Tal situación dejó en 17 los votos del PRI, PRD, Partido Verde y Nueva Alianza, que resultaron insuficientes para mantener con vida la discusión de la reforma.
Los albiazules argumentaron que ya existen otras herramientas civiles para dar protección jurídica en materia de sucesiones y alimentos, por lo que “no es necesaria” una ley de sociedades.
Desde la tribuna, la diputada del PRD Guadalupe Torres Rea criticó el rechazo a esta ley, pues es “progresista” y “responde a una realidad social”.
Torres Rea cuestionó “las anacrónicas concepciones de la democracia, entendida como imposición de las mayorías”, puesto que la Ley de Sociedades de Convivencia busca garantizar derechos plenos a integrantes de minorías sociales, por encima de dogmas morales.
La legisladora advirtió que, con este rechazo, los diputados están fallando y traicionando a aquéllos que requieren de nuevas garantías para ayudarse mutuamente, fuera de la figura del matrimonio civil.
Esta decisión mata definitivamente la posibilidad de que esta iniciativa sea discutida. Tendría que redactarse otra para que el tema volviera a tener posibilidades de ser analizado.










