MÉXICO, D.F. (Proceso).- Una joven salvadoreña ha acaparado la atención internacional en estas últimas semanas. Beatriz, de 22 años, con lupus y una grave patología de afección renal, estaba embarazada y su vida corría peligro a medida que la gestación avanzaba. Pero, además, la criatura que traía en el vientre era anencefálica, o sea, no tenía cerebro, y viviría a lo sumo unos días. La opción de interrumpir el embarazo y salvar a Beatriz parecía la racional y humanitaria. Sin embargo, en El Salvador está prohibido totalmente el aborto, incluso cuando la vida de la mujer está en riesgo.
Los médicos no podían interrumpir legalmente el embarazo, ya que desde abril de 1997, por la presión del Vaticano y con la participación activa de grupos católicos de derecha, diputados del partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y del Partido Demócrata Cristiano (PDC) votaron un proyecto de ley que derogaba las causales que permitían el aborto cuando el embarazo era producto de una violación, cuando la vida de la mujer estaba en riesgo y cuando se detectaba una malformación grave en el feto. No sólo eso: En febrero de 1999, como producto de una campaña masiva liderada por la Iglesia católica salvadoreña, se aprobó una reforma constitucional en la que se reconoce como persona al óvulo fecundado desde el momento de la concepción. En el caso de que Beatriz saliera a abortar al extranjero y regresara al país, ¡recibiría 30 años de cárcel por asesinato de un salvadoreño! Pero si Beatriz fallecía, nadie iba a ser encarcelado.
El hecho de que cualquier criatura anencefálica muere indefectiblemente introdujo una posibilidad. La anencefalia consiste en una alteración del tubo neuronal del feto, que deja el cerebro expuesto en tanto el líquido amniótico disuelve gradualmente la masa encefálica. La anencefalia no admite tratamiento ni curación posible, y en una gran mayoría de los casos los fetos no resisten la gestación. Los pocos que llegan al parto mueren pocas horas después o duran escasos días.
Este es un fragmento del análisis que se publica en la edición 1910 de la revista Proceso, ya en circulación.













