López Tarso y “Los albañiles”

Al reconocido actor de teatro, cine y televisión Ignacio López Tarso la novela Los albañiles, de Vicente Leñero, le encantó y lo impactó tanto que produjo la obra teatral, dirigida por Ignacio Retes, y luego compró los derechos para llevarla al cine e invitó a Jorge Fons para que estuviera al frente de la película.

Enseguida se emociona en la entrevista y alza la voz:

“Esta obra de Leñero es magnífica…, ¡qué personajes!, ¡y qué anécdota tan buena! Las excelentes obras siempre están presentes, por ejemplo, las de los griegos son muy actuales, y Los albañiles es muy vigente, perdurará. No ha cambiado la situación de la clase baja.”

En 1969 eran socios Ignacio Retes y López Tarso y manejaban el teatro Tlatelolco, cuenta el protagonista de Macario, de Roberto Gavaldón. Ahí montaron Los albañiles:

“La obra fue muy bien dirigida por Retes y fue un éxito. Estuvo una buena temporada. Vicente Leñero revisó el texto, fue sensacional su participación.”

El cineasta Gabriel Retes, hijo del director de teatro Ignacio Retes y parte del elenco de Los albañiles, subraya que con esa pieza nació el teatro moderno mexicano.

Se le pregunta a López Tarso (un enamorado de la poesía de Xavier Villaurrutia, del cual también fue discípulo) por qué no actúo en el proyecto, y responde que como era el productor, le dio pena, no quería parecer abusivo, resalta:

“El papel de don Jesús, que me encanta, lo hizo José Carlos Ruiz, y muy bien. Me gustó mucho su actuación. Luego compré los derechos de la novela para filmar el largometraje, donde ahí sí interpreto a don Jesús; en la adaptación intervino también Leñero. Es una película estupenda sobre el mundo marginado del albañil.”

El largometraje Los albañiles se rodó en 1976 y ganó el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín en 1977, gracias a la adaptación de la novela de Leñero:

“Fuimos con la película a Berlín, Fons, Katy Jurado y yo. Allí tuvimos una plática con jóvenes universitarios alemanes, con traductor, el idioma es una barrera terrible, y preguntaban si de verdad la gente que construye casas en México vive así, porque en Alemania es un oficio muy respetado y muy bien pagado. Les dije que este obrero así vive, en la pobreza, y que los actores andamos más o menos igual (ríe). Pero la experiencia fue extraordinaria y Fons dirigió estupendamente el largometraje.”

–¿Usted invitó a Fons a dirigir la película?

–Sí, pensé que le iba a sacar muy buen partido. Es uno de los grandes directores de cine.Ya había realizado documentales importantes y Los cachorros, sobre una historia de Vargas Llosa. Yo me quedé con el gusanito de interpretar a don Jesús y lo hice con muchísimo gusto en la película.

–¿Qué le llama la atención de ese personaje?

–Lo sinvergüenza que es. Es un buen personaje para un actor, con mucho jugo… un personaje que tiene tantas facetas, además de un físico muy importante, muy atractivo, y su interior es muy complicado, todos esos recovecos de la droga, el vino, la cosa sexual, le atraen los niños, su mujer, en fin. Yo le tenía muchas ganas a don Jesús, vi el resultado en teatro y estaba seguro de que debía actuarlo.

–La cinta Los albañiles es un espejo social de México, ¿qué opina?

–Es un retrato no sólo de la clase baja, también de la clase alta. Las autoridades muestran un mundo muy corrupto. Se ve la corrupción en nuestra estructura legal.

–¿Nada ha cambiado?

–No, no lo creo. La situación de México es preocupante.

–¿Qué experiencia obtuvo al producir la obra teatral y la película basados en la novela?

–Una gran satisfacción. Las dos cosas me enriquecieron. Primero me gustaba mucho la obra de teatro, cómo la dirigió Retes, cómo estaba actuada, cómo habían resuelto la escenografía, crecía también el edificio en el escenario. Eso me hizo pensar que una película podía ser estupenda, por eso compré los derechos y para interpretar a don Jesús.

“Por fortuna, la obra teatral y el filme fueron muy exactos. Leñero quedó muy satisfecho de las adaptaciones.”

 

Un clásico

 

–¿Qué opina de que la película se volvió un clásico?

–Muy bien, como la novela, es muy actual también la cinta… Tuvimos el problema de que en esos años salió una película que se llamaba muy parecido, con Vicente Fernández, y hubo una serie de confusiones. Esa era una película muy corrientona, y la de Fons está muy bien construida… con buenos cimientos…

–¿Dónde se filmó?

–En una colonia que estaba en construcción. En la última toma de la película aparece el edificio ya terminado, ya en venta, ahí hay una familia que ya es dueña de uno de los departamentos, para iniciar la vida del edificio. La familia que aparece ahí es mi hija, con mi nieto en brazos, y mi yerno.

–Nadie se ocupa de los albañiles, ¿verdad?

–Es un análisis tremendo, y sí, nadie se ocupa de estas personas y de toda esta problemática que padecen. Bueno, nadie se ocupa de los pobres. Es un llamado a la sociedad en general, ¿quién mato a don Jesús?, es como lo de Fuenteovejuna, de Lope de Vega:

“¿Quién mató a don Jesús? …la sociedad entera…”