Crimen e indolencia

Israel Salvador Partida Vázquez llevaba 14 años como custodio, hasta que a principios de febrero pasado un grupo de reclusos de las Islas Marías lo roció de gasolina y le prendió fuego. Murió cinco días después. Desde entonces sus familiares no han podido cobrar los tres seguros de vida que él compró. “No queremos que le hagan fiesta –dice una de las hermanas de Israel–, lo que nos indigna es que tengamos que andar pidiendo cosas”.

El 7 de febrero último falleció Israel Salvador Partida Vázquez, cinco días después de su ingreso al hospital del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE)de Mazatlán, Sinaloa. Tenía 39 años y era uno de los custodios del penal de máxima seguridad de las Islas Marías que resultó con quemaduras de tercer y cuarto grados durante un amotinamiento en el módulo conocido como Laguna del Toro.

Partida Vázquez desempeñó ese oficio durante 16 años. Estuvo en el Centro Federal de Readaptación Social de Puente Grande, pero hace tres años, tras un cambio de directivos en esa institución cayó de la gracia de los recién llegados “por su actitud recta”, por lo que, según sus familiares, fue comisionado a las Islas Marías.

Han pasado cuatro meses de la muerte de Israel pero su madre, María del Carmen Vázquez Díaz, aún no cobra los seguros de vida de Israel. Acongojada por el fallecimiento de su vástago, la señora apenas puede contar su situación; son sus hijas Xóchitl y Victoria quienes explican que Israel compró dos pólizas a Seguros BBV-Bancomer (números 11598766 y 11598805).

Una, dicen, garantiza que doña María del Carmen recibirá una pensión mensual durante cinco años; la otra indica que el seguro le aportará 300 mil pesos a la beneficiaria en un pago único en caso de la muerte del asegurado.

Además de estas pólizas, Israel tenía un seguro con la compañía GNP (número1600569-27245) que le proporcionó su fuente de trabajo. Pero sus deudos no han cobrado ninguna de las pólizas por los “impedimentos legales” que les imponen las aseguradoras. Además, el ISSSTE todavía no emite su dictamen sobre el fallecimiento del custodio que fue por “riesgo de trabajo”.

Y aunque cuando la familia de Israel desconoce el monto que debe cubrir GNP, cuando ella y su madre acuden a las autoridades estatales a preguntar si ya está el cheque, les responden que la instancia federal todavía no deposita el dinero.

En tres ocasiones, dice, les ha rechazado los comprobantes que avalan la identidad de Israel. “No entiendo realmente si el gobierno no quiere pagar o es la GNP la que no quiere hacerlo”, dice Xóchitl.

La situación es peor en BBV-Bancomer, pues los ejecutivos le exigen las actuaciones originales del Ministerio Público que incluyen las averiguaciones previas y el acta de defunción de Israel. Ellos quieren que se les dé un formato firmado por el doctor responsable del acta de defunción.

Si la muerte fue violenta, dice Xóchitl, “quieren que les consiga reportajes del periódico sobre el amotinamiento en el que resultó incinerado Israel… El banco me pide todo eso. ¿Acaso quieren que vaya y lo saque (su cadáver) y se los traiga para que lo vean?”.

Ella y su familia están cansadas de viajar a la Ciudad de México a gestionar los trámites para cobrar las pólizas. Una vez que acudieron a una sucursal de la zona centro de Guadalajara, un ejecutivo les pidió tomar el teléfono y marcar al área de siniestros para solicitar los números de póliza del seguro.

“Me dan un número de folio y me dicen: esto lo tiene que mandar a México porque el formato dice: ‘No se reciben papeles personalmente; tiene que mandarlos por paquetería”, relata Xóchitl.

Dice que al morir su padre, Israel se convirtió en la cabeza de la familia. Con su salario de custodio se mantenían los cinco integrantes de la familia. Refiere que cada quincena retiraba del banco parte del sueldo para entregárselo a su madre.

 

Causas de muerte

 

De acuerdo con la fe ministerial practicada al cadáver (expediente MAZTL/HOMD/6/2013/AP), Israel falleció por una falla multiorgánica que le provocó un desequilibrio hidroelectrolítico secundario a causa de las quemaduras de tercer y cuarto grado.

Tenía quemaduras en el rostro, la región frontal, parte del tórax superior y el hemiabdomen, según el documento. A su vez la Dirección de Investigación Criminalística y Servicios Periciales de Mazatlán agregó en la necropsia practicada al cuerpo que la muerte del custodio fue “violenta” y que presentó sobrevida después de las lesiones inferidas, razón por la cual se le practicó una traqueotomía.

Xóchitl y Victoria aseguran que su hermano aún respiraba cuando llegó a la clínica del ISSSTE. Según ellas, no parecía estar tan grave. No  obstante, el diario El Debate de Culiacán informó que en el momento en que los médicos lo sometían a tratamiento quirúrgico, Israel tuvo un paro cardiorrespiratorio.

Los peritos adscritos a la clínica del ISSSTE donde fue atendido Israel le practicaron un examen toxicológico al cuerpo para determinar la existencia de sustancias o metabolitos provenientes del consumo de alcohol, cocaína, mariguana, metanfetaminas y opiáceos; no encontraron nada. El expediente fue firmado por Shuleyka López Delgado, agente del Ministerio Público del Fuero Común de Mazatlán, especializada en el delito de homicidio doloso.

Días antes, los diarios de Mazatlán informaron sobre el amotinamiento de 600 reos de las Islas Marías ocurrido el 2 de febrero, por  presuntos malos tratos, falta de agua y alimentos.

En la trifulca, según destacó El Debate, el director del penal, Abelardo Aguilar Delgado, recibió un golpe que le fracturó tibia y peroné en una pierna y recibió algunas quemaduras; también los custodios José Francisco Rodríguez García, de 37 años, quien sufrió una fractura expuesta en cúbito izquierdo; Marco Antonio Suárez Villegas, de 24 años, con fractura en cúbito y radio, y Adrián Reyes, de 32 años, con fractura en el brazo izquierdo.

La rebelión de presos se prolongó durante horas, por lo que la capitanía del puerto mazatleco ordenó la cancelación de todo tipo de viajes a ese puerto, en tanto que en el personal de las Islas Marías tuvo que ser evacuado, destacó El Debate.

La madre de Ismael y sus hermanas se enteraron del amotinamiento por lo que leyeron en los diarios y por lo que les contaron los otros custodios. Según ellos, Israel resguardaba un campamento en el que había depósitos de gasolina, misma que utilizaron los reos para rociarlo y prenderle fuego.

Victoria lamenta que las autoridades del complejo penitenciario ni siquiera le rindieran un homenaje a Israel. Por ello le preocupa la negligencia que ahora muestran para acelerar el procedimiento administrativo para que su madre disponga del seguro de vida.

“No se vale que uno tenga que andar pidiendo cosas que nos corresponden. Él trabajó y luchó y pagó por un seguro para mi mamá. Según nos enteramos, ningún custodio había muerto y menos así. No quiero que hagan fiesta, pero al menos que reconozcan (sus derechos laborales)”, dice Victoria.

Habla del profesionalismo de Israel, lo que le valió ser enviado a Denver, Colorado el año pasado a un curso de capacitación en el traslado de reos. Eso lo puso muy contento, dice Victoria.

Lamenta no haber hecho declaraciones a los medios durante los cinco días en que su hermano estuvo postrado en la clínica del ISSSTE por temor a que las autoridades le condicionara a ella y su familia el apoyo de regreso a Guadalajara y complicar el procedimiento para cobrar el seguro de vida.

En la casa de la familia Partida Vázquez en la capital jalisciense aún permanece el pequeño altar que montó doña María del Carmen en memoria de su hijo. En los extremos colocó retratos del joven custodio, mientras en el centro arde una veladora y un cirio pascual cercado por un rosario y un crucifijo se extingue paulatinamente.

Israel no bebía ni peleaba, dice doña María del Carmen; pensaba incluso en casarse y formar una familia. Desde los 13 años, tras la muerte de su padre, él asumió los gastos familiares. Comenzó vendiendo tortas ahogadas y tostadas de ceviche. Luego vino la oportunidad de ingresar al reclusorio de máxima seguridad de Puente Grande, donde le ofrecieron trabajo de intendencia en la cocina.

Durante algún tiempo estudio informática en el municipio de Ocotlán –“siempre le gustaron las computadoras”–, pero no pudo terminar. Cuando se salió le ofrecieron trabajar como custodio.

Victoria insiste en que la muerte de su hermano no debe quedar impune; es difícil saber si se abrió una línea de investigación para deslindar responsabilidades. Lo más probable, asegura, es que atribuyan su muerte a los reos amotinados y evadan las investigaciones sobre las causas que provocaron el motín.

Hasta ahora, la familia de Israel sólo ha recibido ayuda de la Procuraduría Social de Atención a Víctimas del Delito (Províctima), creada durante el sexenio de Felipe Calderón en respuesta a los reclamos de las víctimas de la violencia.