MÉXICO, D.F. (apro).- El futuro de la economía mexicana está adquiriendo un tono gris, sin el crecimiento deseado y golpeada por el entorno internacional y el débil mercado interno.
En palabras del vicepresidente Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), Jonathan Heath, el producto interno bruto (PIB) durante el segundo trimestre de 2013 “no será negativo, pero su crecimiento sí será raquítico”.
Al difundir ese indicador, Heath señaló que el pobre desempeño de la economía se debe a la desaceleración de las exportaciones no petroleras, particularmente las automotrices.
No sólo eso, el especialista enfatizó que el magro crecimiento de 0.8% en el primer trimestre del año fue provocado por una disminución del gasto público ejercido por el gobierno federal y la pérdida de dinamismo en el sector de la construcción, que en marzo retrocedió 3.1%.
Pese a la percepción del gobierno federal, que argumenta que la desaceleración es transitoria, y del sector empresarial, quien presume que es el actual es el “momento mexicano”, los signos de desaceleración están a la orden del día:
Además de los números negativos en la construcción, la balanza comercial registro un déficit de mil 225 millones de dólares en abril; las ventas al por menor disminuyeron 2.4% anual en marzo; el desempleo se mantiene en niveles superiores a 5%, y la actividad económica en general está en fase de desaceleración.
Según el IMEF, “si bien la economía nacional no está en recesión, sí se encuentra estancada y con una tendencia de profunda desaceleración”.
En el mismo tono, la encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado, elaborada por el Banco de México (Banxico) y dada a conocer hoy, arrojó que los analistas redujeron su pronóstico de crecimiento del PIB de 3.35 en abril a 2.96% en mayo pasado.
También la perspectiva de la generación de empleo bajó a 620 mil plazas de un pronóstico de 654 mil para el presente año.
Según la encuesta, los analistas del sector privado advirtieron que entre las principales limitantes para el crecimiento del PIB están la debilidad del mercado externo y la economía mundial; la ausencia de cambio estructural en México; la inestabilidad financiera internacional; los problemas de inseguridad pública, así como la debilidad del mercado interno.








