Acerca de Nocivo viraje antilaboral

De Jaime Hernández Ortiz

 

Señor director:

 

Por alusiones directas a mi persona que hace el filósofo Juan M. Negrete en el artículo Nocivo viraje antilaboral (Proceso Jalisco 443), le solicito publicar los siguientes comentarios:

No es la primera vez que Negrete opina a bote pronto en temas y asuntos que desconoce. Lo suyo es sin duda la metafísica y no la realidad compleja de los derechos humanos.

Lo lamentable tampoco es el nihilismo seudoizquierdista que sostiene cotidianamente Negrete en sus artículos, sino los calificativos que expresa, en esta ocasión sobre mi persona, al afirmar que le hago “los mandados” a personeros del  Grupo Universidad y que soy uno de tantos “mercenarios” enviados a “las trincheras”.

Tales expresiones me parecen delicadas y ofensivas. Entiendo que Proceso ha tenido, desde su fundación, un papel fundamental en la defensa de la  libertad de expresión y en contra de los excesos y abusos del poder; pero de ahí a denostar, difamar y ahora calumniar a activistas de derechos humanos al amparo de la “libertad de expresión” me parece totalmente inaceptable e inadmisible.

El hecho de que un par de periodistas acusen sin pruebas, sólo por sus dichos o de otros, revela, señor director, que las cosas no están tan bien en el suplemento Proceso Jalisco.

Con algunos miembros del Grupo Universidad me ligan relaciones de respeto, como las he tenido con Negrete y con muchos otros actores políticos y sociales de la más diversa orientación.

En todos los años que conozco a Negrete nunca le he visto en ninguna manifestación y protesta ciudadana; no le he visto trazas de congruencia sindical, ni de un comprometido luchador social. Tampoco lo he visto asomarse en ninguna causa popular o de indignación ciudadana. Entonces, además de ofenderme, ¿con qué autoridad moral dice que a personas como yo habrá que enjuiciarlas?

¿A poco de verdad se cree un “juez” sólo porque lo invitaron a participar  en un tribunal popular contra Emilio González Márquez?

Creo que primero debe sacar la viga en el ojo propio antes de sacar la paja en el ojo ajeno. Luego, y si puede, que arroje la primera piedra.

Aprovechando la ocasión, permítame decir que ahora resulta que Jorge Covarrubias cambió de tono (me refiero a su respuesta a mi carta de la edición número 444). Allí echa la culpa a los extrabajadores de Honda de acusaciones que nunca entrecomilló. Sin embargo, esto no quita la difamación; por el contrario, la amplía.

Llama la atención ahora el doble manejo de posturas. A mí el director del Cereal me dijo que el pleno del consejo de ese organismo acordó retirar el apoyo al Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México (STUHM) y que ya no quieren hacerle más un “servicio social”.

Paul Enoc Aguirre nunca me dijo nada de “vicios ocultos”. Por el contrario, me expresó que los exsindicalistas del STUHM son malagradecidos y que por lo menos me debían pagar 20% de las liquidaciones. Y Alejandro de León me envió un correo donde dice que las negociaciones las hizo solo, sin el apoyo del Cereal. ¿Quién falta a la verdad?

Comprendo el interés de esta organización en el asunto, ya que lleva muchísimos años intentando la formación de un solo sindicato independiente sin poder lograrlo.

Como quiera, el mismo Covarrubias confirma que fui desplazado. Esto pese a dos años intensivos de trabajo jurídico que implicó el logro histórico de un registro sindical y el pago de  jugosas liquidaciones, además de cientos de miles de pesos de apoyos externos de los que nunca dieron cuenta. Insisto en que yo decido si hago o no un trabajo gratis. Y en este caso no.

Atentamente

Jaime Hernández Ortiz

 

 

Respuesta de Juan M. Negrete

 

Señor director:

 

L

a velada demanda de respeto que se trasmina de la carta de Jaime Hernández Ortiz no se corresponde con el abierto tufo socarrón e irónico con que se refiere a mis actividades y a mi persona. Pero es tónica común de la gente enganchada en los trabajos sucios del Grupo Universidad. No me extraña. Si de exigir respeto se trata, yo lo transfiero a los derechos laborales de los trabajadores a quienes el quejoso, con el garlito de sus asesorías profesionales, busca engatusar y despelucar. Eso es lo realmente importante en este intercambio de informaciones.

Y por eso en mi artículo sostengo –y aquí lo reitero– que a ese tipo de personas habría que enjuiciarlas.­

No estará de más aclararle también que las afirmaciones vertidas en mis colaboraciones en la revista Proceso no rebajan el trabajo profesional de ésta ni de su suplemento. Van debidamente signadas y sostengo con toda responsabilidad lo que en ellas expongo.

Un saludo cordial.

Atentamente

Juan M. Negrete