BOGOTÁ.- Mientras las conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC transcurren en La Habana, la guerra sigue produciendo bajas en el campo de batalla, algunas de ellas emblemáticas, como la del comandante insurgente Carlos Patiño, Caliche, quien era brazo derecho de Pablo Catatumbo, uno de los negociadores de la organización rebelde en la capital cubana, y cuya muerte evidencia las paradojas de negociar entre balas.
Caliche y un puñado de sus hombres de la columna Jacobo Arenas de las FARC fueron sorprendidos el pasado 4 de mayo por una cuadrilla militar en un paraje del suroccidental departamento de Nariño, zona que el guerrillero no conocía bien.
Caliche se había desplazado a Nariño desde el vecino departamento de Cauca, región donde se movía a sus anchas, luego de que Catatumbo –comandante del Bloque Occidental y uno de los siete miembros del secretariado de las FARC– viajó a Cuba a principios de abril para sumarse a las negociaciones.
Fuentes del ejército informaron que la inteligencia militar se enteró del traslado del comandante de la columna Jacobo Arenas y montó un operativo para dar con su paradero, lo que ocurrió el sábado 4, cuando 15 soldados los ultimaron a él y a otros seis guerrilleros.
Las FARC divulgaron en su página en internet un comunicado en el que confirmaron la noticia y definieron a Caliche como un guerrillero nato, experto en artillería y explosivos, quien fue jefe de las unidades de guardia del secretariado bajo el mando del fallecido dirigente histórico y fundador de esa guerrilla, Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo.
Todo indica que la suerte de Caliche fue sellada por el viaje de Catatumbo a La Habana, que fue accidentado desde su preparación pues primero debió ser pospuesto por razones de seguridad y luego, cuando se produjo, un mes antes de la muerte de su brazo derecho, el expresidente Álvaro Uribe divulgó en su cuenta de Twitter las coordenadas del lugar donde un helicóptero con emblemas de la Cruz Roja recogió al guerrillero en un área previamente desmilitarizada para posibilitar el traslado.
El presidente Juan Manuel Santos calificó la filtración de su antecesor como “una irresponsabilidad”, mientras que el comandante de las fuerzas militares, general Alejandro Navas, dijo que se trató de un “acto de traición” dentro del ejército y ordenó una investigación para determinar quién proporcionó las coordenadas al exmandatario.
El investigador de temas de seguridad y defensa de la Universidad Nacional de Colombia Carlos Medina Gallegos considera que con esa filtración Uribe intentó demostrar a Santos su ascendiente sobre un sector del ejército “que está muy cerca de él, pero también creo que la oficialidad está comprometida con las instituciones, la democracia y la construcción de la paz”.








