Amat Escalante y la cruda imagen de México, en Cannes

Hablan para Proceso los dos mexicanos que participan con largometrajes en la nueva edición del Festival de Cannes: Amat Escalante con Sangre y Los Bastardos, único iberoamericano en pos de la Palma de Oro con su película Heli –sobre la guerra de los cárteles, la violencia y la corrupción en nuestro país–, y Diego Quemada-Diez (sic) que compite en la sección “Una cierta mirada” La jaula de oro –retrato de la migración centroamericana–. También en entrevista, Sebastián Hofmann, se refiere a su cinta Halley, vendida en más de 50 países y que acaba de estrenarse en México.

Amat Escalante es el único mexicano que ha mostrado toda su filmografía en el Festival de Cine de Cannes, Francia, el más importante del mundo, y cuyas películas allá siempre han creado discusión y shock.

Ahora, en la edición 66 de este encuentro cinematográfico en la Riviera Francesa, Escalante es también el único iberoamericano que concursa por la Palma de Oro, en la sección oficial, con su filme Heli, y de los más jóvenes (34 años) de los 20 realizadores que compiten en esta área. Se enfrentará a realizadores muy prestigiados, como Roman Polanski, Joel y Ethan Coen, Steven Soderbergh, Alexander Payne y Paolo Sorrentino, entre otros. Y más aún, el director del jurado es Steven Spielberg.

Desde Cannes, antes de la proyección de Heli, se le pregunta vía correo electrónico, cuál es su sentir al concursar con cineastas famosos, y expone que le ayudará mucho al largometraje estrenarse dentro de esa plataforma y a lado de esos directores que ha admirado a través de los años:

“Las películas de los setenta de Polanski para mí son muy importantes y me inspiraron mucho. Es uno de los cineastas más importantes que existen. Analizando la historia del festival me doy cuenta de que decenas de filmes que para mí han sido muy importantes han sido seleccionados aquí, y ahora ser parte de esa historia es algo que me enorgullece enormemente.”

Heli, sobre la guerra de los cárteles mexicanos y la violencia y corrupción en México, se proyectó en Cannes la tarde del pasado 16 de mayo, y los asistentes (la mayoría periodistas) al final se quedaron en silencio e impactados, según las crónicas de los especialistas.

“Dos escenas le arrancaron gritos ahogados al público. Una cuando muestra un acto de maldad contra un cachorro, la otra, cuando se ve la brutal tortura a un adolescente por parte de niños.”

Algunos espectadores se salieron en plena proyección (“fue simplemente demasiado”). Para algunos periodistas, “Heli, como era de esperarse, es una cinta que no hace concesiones. En tema de violencia, lo muestra todo, incluyendo las torturas más crueles y escalofriantes en un México que parece haber sido absorbido por la droga. Tampoco faltan imágenes de decapitados y cuerpos colgando de los puentes”. En la conferencia de prensa del festival, un reportero le dijo a Escalante que la violencia presentada en Heli le hizo cancelar un viaje previsto a México.

Con sus dos primeros largometrajes, Sangre (2005) y Los bastardos (2008), Escalante participo en la sección “Una cierta mirada”. Con la primera historia ganó el premio Fispreci; ahí expuso los efectos perversos de la globalización. En la segunda cinta, mostró a dos mexicanos ilegales en Estados Unidos que asesinan.

 

La tercera vez

 

Escalante es un realizador autodidacto de Guanajuato y comenzó a trabajar en el cine desde a los 15 años; tardó cinco en escribir y rodar Heli, producida por Mantarraya.

La novedad es que la realizó en digital. Para formar su elenco, organizó castings callejeros. Vio cerca de 3 mil personas con su hermano Martín. Los protagonistas son los “no actores” Armando Espitia, Linda González, Juan Eduardo Palacios y Andrea Vergara. Y escribió el guión con su amigo desde la secundaria, Gabriel Reyes. Lorenzo Hagerman es el director de fotografía.

–¿Cuál es su sentir de que Heli compita en la sección oficial de Cannes?

–Me da mucho gusto regresar por tercera vez y darme cuenta de cuánto me está apoyando y apostando en mí el festival. Fue un proceso largo y un poco tropezado para llegar a filmar y terminar la película; por lo mismo la recompensa de ser seleccionado para competir en Cannes es grande para mí y todo el equipo que trabajamos en el proyecto.

“El hecho de que por dos años consecutivos la productora Mantarraya, con la que trabajamos Carlos Reygadas (quien el año pasado ganó la Palma de Oro como mejor director por Pots tenebras lux) y yo, tenga un largometraje en la competencia me da mucho orgullo. Llevo casi 10 años trabajando con el productor Jaime Romandia que igual que el festival, apostó por mí desde un inicio.

–Que sea no sólo el único latinoamericano, sino el único iberoamericano en la sección oficial, ¿qué le hace pensar? Y por lo mismo, ¿qué le preocupa?

–Me da gusto que por lo menos estemos nosotros ahí. En ese sentido no me preocupa nada.

Con respecto al título del largometraje, narra que hace cinco años leyó una nota en un periódico local de Guanajuato sobre un niño sicario de 12 años que agarró la policía y sólo lo llamaron Heli. De ahí sacó el nombre del personaje principal; pero aclara que “no es niño, ni sicario” el chico de su cinta y además, “la película no tiene nada que ver con esa nota informativa”.

–¿Cómo creó Heli?

–Con imágenes que me van llegando. Soy un observador y la película es como un boceto de mi mirada. Uno como mexicano está abordado por información e imágenes de la violencia y la corrupción que se anuncia por todas partes, por eso la película toca el tema.

–¿Por qué escogió el tópico de la violencia de los carteles en México?

–Porque México, por desgracia, sigue inmerso dentro de la violencia del narcotráfico.

–¿Qué hace reflexionar Heli en este momento no sólo al mexicano, sino al extranjero?

–Siento que el filme pegará duro por como muestra a la juventud, y al mismo tiempo, hará analizar el futuro del país. Si hubiera una moraleja en Heli es que se tiene que cuidar a los niños para que no se hagan monstruos. Mi objetivo no es entregar un mensaje, ni de desarrollar algún tipo de tesis, yo estoy más obsesionado por las atmósferas que pueda crear a través de mi dirección.

Es la dimensión psicológica lo que le interesa, más que los hechos específicos: “¿Cómo se vive en un clima permanente de miedo? Mis personajes sufren actos violentos, y como resultado se encuentran bajo tensión. En México, todo el mundo vive con una especie de temor en el estómago. La violencia es una realidad en todo momento, incluso si no te afecta directamente.”

–¿Fue complicado para usted abordar la violencia del narcotráfico?

–Sí, porque es un tema desagradable. No es un trabajo de investigación lo que hice, sino un proyecto personal y más que basarme en la realidad, me basé en contar una historia de la manera más cinemática que pudiera. Al final, creo que mi inspiración viene más de las películas de Sergio Leone que del problema del narco en México.