El PAN pierde el poder, conserva el negocio

No se trata sólo de que se le encargue por enésima vez a un arquitecto el mismo proyecto de “rescate” de la barranca de Huentitán: el problema, a decir de varios urbanistas, es que se le da continuidad a un acuerdo amarrado desde los gobiernos panistas para “aprovechar” esa zona de gran importancia ecológica. Además, dicen los entrevistados, el nuevo negocio con el suelo para edificaciones creará conflictos con las áreas aledañas ya urbanizadas.

El ayuntamiento de Guadalajara pagará al arquitecto Francisco Pérez Arellano otro proyecto de rescate para la protección de la barranca de Huentitán, que se sumará a los que ya hizo para la administración del panista Alfonso Petersen Farah y para la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento (CEAS) en 2004.

Todo indica que el arquitecto Pérez Arellano sólo tendrá que entregar un “refrito” de sus primeros trabajos con el apoyo de los regidores panistas, pues no tiene nada nuevo que presentar, dice un urbanista que pide no mencionar su nombre.

La fuente interpreta el encargo como una concesión del alcalde priista Ramiro Hernández a los regidores del PAN, partido que propuso urbanizar la barranca de Huentitán con la presa de Arcediano, que impulsó el exgobernador panista Francisco Ramírez Acuña.

También se pregunta por qué las autoridades no han ejecutado los proyectos que el citado arquitecto elaboró y por qué lo contratan de nuevo a él, cuando hay otros urbanistas muy calificados en la ciudad. Él mismo aventura una respuesta: las autoridades no quieren rescatar la barranca como parque ecológico, sino darle uso inmobiliario, lo que Ramiro Hernández reconoció implícitamente el pasado 5 de mayo al señalar que hay al menos 20 proyectos de construcción en la zona.

En 2004, Pérez Arellano y su socio Juan Palomar Verea fueron contratados por la entonces llamada Comisión Estatal de Agua y Saneamiento (CEAS) para diseñar un parque ecológico en la barranca de Huentitán. Después, en la administración de Petersen Farah (2007-2009), Juan Palomar se convirtió en director de la Comisión de Planeación Urbana y desde esta posición contrató a Arellano para que elaborara el Plan Parcial de Desarrollo Urbano de Huentitán El Alto, que permitiría la edificación de vivienda.

Este semanario solicitó a la Comisión Estatal de Agua (CEA) una copia del proyecto que realizó Pérez Arellano, pero al cierre de esta edición la dependencia no había respondido.

El 10 de noviembre de 2008, el diario El Informador publicó que Palomar le adjudicó a Pérez Arellano siete proyectos en forma directa y por un monto total de 3 millones 781 mil pesos, aunque el Reglamento de Adquisiciones del Municipio de Guadalajara establece la obligación de elaborar una convocatoria pública. El diario destaca que uno de los contratos para realizar el Proyecto de Estrategia de intervención de la zona norte del municipio de Guadalajara se lo otorgaron 19 días antes de que su despacho, Francisco Pérez y Asociados, se diera de alta como proveedor del ayuntamiento.

Por el nuevo proyecto, designado “Voltea a la barranca”, Pérez Arellano cobrará 4 millones de pesos. Su trabajo consistirá en diseñar un plan maestro y las propuestas ejecutivas que lo complementen. El pago se le hará de una aportación inicial de 15 millones de pesos del ayuntamiento tapatío al fideicomiso que lleva el nombre del proyecto.

El urbanista entrevistado refiere que la contratación de Pérez Arellano no se basa sólo en criterios profesionales, ya que el arquitecto se  amoldó bien a los intereses de los empresarios y de los gobiernos panistas. Por ejemplo, dice, su intervención fue fundamental para adaptar el Plan Parcial de Desarrollo Urbano de la zona de El Bajío para que el gobierno del estado edificara la Villa Panamericana en una área de recarga acuífera.

Según la fuente, Pérez Arellano también participó en la elaboración del Plan Parcial de Desarrollo Urbano de Huentitán El Alto a fin de  permitir el controvertido complejo habitacional de Puerta Guadalajara y el estadio de atletismo en el predio El Disparate, en dicha zona, que funcionaría como sede de esa disciplina en los Juegos Panamericanos.

Esas obras no se realizaron. En la administración de Petersen, Arellano y el despacho José  Pliego Arquitectos y Planificadores S.C., obtuvieron un contrato para realizar el Plan Parcial del Parque Morelos, donde originalmente se edificaría la Villa Panamericana. Al final de cuentas el inmueble se construyó en El Bajío, pero dejaron el terreno listo para la construcción de la Ciudad Digital.

Pérez Arellano fue propuesto como encargado de esos proyectos por el coordinador de los regidores del PAN, Alberto Cárdenas Jiménez, con quien ya había trabajado cuando éste gobernó a Jalisco entre 1995 y 2000. Arellano era entonces director general de Planeación y Urbanización de la Secretaría de Desarrollo Urbano, y el titular de esta dependencia era el panista Carlos Petersen Biester, padre de Alfonso Petersen Farah.

El especialista entrevistado señala que esas relaciones le permiten a Pérez Arellano seguir viviendo del erario, con proyectos muy agresivos para el entorno urbano.

Conflicto urbano

 

Entrevistado en su oficina, Cárdenas Jiménez afirma que Pérez Arellano es un hombre honesto y con mucha capacidad profesional, por lo que no había razón para contratar a otro.

Cuando se le menciona el Reglamento de Adquisiciones del Municipio y la prohibición de las adjudicaciones directas, sostiene que no existe anomalía en contratarlo porque su experiencia ya probada en el rubro motivó que se le refrendara el contrato. Además existe un retraso en la obra y una licitación del proyecto implicaría más tiempo, justifica.

El exgobernador señala que habrá en la zona cuatro malecones, vialidades, servicios de energía eléctrica, agua potable y alcantarillado. “El que más ha estudiado, el que más ha visto, el que más ha hecho trabajos es él (Pérez Arellano), eso nadie lo duda; aparte de que se le conoce como un profesional recto y derecho”.

Cárdenas Jiménez no niega su relación anterior con el arquitecto, pero ante la insistencia del reportero termina por responsabilizar al alcalde priista Ramiro Hernández: “Quien está valorando es el PRI. Hoy gobierna el PRI, le recuerdo. No gobernamos nosotros”.

El comité técnico creado por el ayuntamiento de Guadalajara para socializar al fideicomiso “Voltea a la barranca” está integrado sobre todo por priistas, comenzando por el alcalde, Ramiro Hernández; el síndico, Luis Ernesto Salomón Delgado; el secretario general, Tomás Vázquez Vigil; el tesorero, Francisco Javier Padilla; y los  ediles María Luisa Urrea Hernández y David Contreras Vázquez. Del Movimiento Ciudadano aparece Salvador Caro Cabrera, y del PAN están el propio Cárdenas Jiménez y María Isabel Alfeirán (esposa de César Coll Carabias, extitular de la Comisión Estatal del Agua).

Dicho comité incluye a José Levy García, quien fuera secretario de Finanzas en el sexenio de Cárdenas Jiménez, Eduardo Santana Castello y el jefe de asesores del gobernador Jorge Aristóteles Sandoval, Enrique Dau Flores. Todavía no se ocupan dos asientos reservados a representantes sociales, y aunque el regidor de Movimiento Ciudadano propuso a integrantes de la asociación Guardianes de la Barranca y vecinos de la zona, su propuesta no ha tenido eco. En la entrevista, Cárdenas Jiménez señala que no le corresponde proponer a quienes ocuparán los espacios restantes.

En un recorrido por el área a petición de los Guardianes de la Barranca, el pasado 7 de mayo éstos expresaron que las autoridades no han tomado en cuenta sus demandas de colocar mejor infraestructura para los visitantes y deportistas, como bebederos, andadores, señalamientos y vialidades.

Jorge Fernández Acosta, arquitecto del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), de la Universidad de Guadalajara, dice que no se percibe la intención de consultar a la gente para elaborar un proyecto que funcione mejor, y ello queda de manifiesto con la integración del comité.

“Se montan escenografías para justificar la consulta pública, pero realmente se ponen plazos muy cortos para que en realidad la gente ni se entere o se informe de lo que puede ocurrir”, advierte.

Una de las consecuencias, dice, es que los proyectos de los gobiernos del PAN quedaron truncos, como es el caso del museo Barranca en el mirador de Huentitán El Alto; la Villa Panamericana, que no ha conseguido la certificación habitacional; y la escultura monumental de Los arcos del milenio, del escultor Sebastián.

Acosta menciona que la barranca es la joya natural más preciada de la región, pero que no es valorada por todos los ciudadanos. También él opina que el proyecto de “rescate” proviene de los panistas y que todo indica que se establecieron las condiciones para que ellos continúen al frente del mismo.

A su vez Luis Fernando Álvarez, especialista en economía urbana y también investigador del CUAAD, señala que la barranca es demasiado grande como para que el ayuntamiento de Guadalajara pretenda rescatarla. Desde su punto de vista, lejos de urbanizarla, conviene designarla como área natural protegida por decreto de la federación:

“Salvar la barranca implicaría más que eso (urbanizarla), establecer límites al desarrollo urbano, y si tenemos decretos federales podemos acceder a otro tipo de protección, y no limitarse a la protección municipal.”

Menciona que en el actual proyecto no se ha mencionado el tratamiento de las aguas residuales que son arrojadas al río Santiago, en el fondo de la barranca, y que constituyen el principal problema ambiental.

Álvarez advierte que la propuesta de urbanización del ayuntamiento generará conflictos de integración con las zonas de alrededor que ya están urbanizadas, pues en los hechos se está pensando en construir otra ciudad.