Las versiones de los periodistas

El viernes 24 se cumplen dos décadas del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. El primero en informar sobre la balacera en el estacionamiento del Aeropuerto Internacional de Guadalajara donde cayó el purpurado fue el reportero José Luis Jiménez Castro, de Notisistema.

Contrario a la versión oficial que se difundió después sobre el supuesto fuego cruzado, Jiménez Castro puntualizó que en realidad muchas balas se impactaron de manera directa en el cuerpo del cardenal como para pensar que se trataba de una simple confusión, como insistían las autoridades.

Y aun cuando admite que todavía le cuesta trabajo entender lo sucedido, rememora: “Si fue una confusión, yo conté 14 impactos contra el carro blanco Ford Marquis, en el que se transportaba el prelado; también creo lo que sostiene el médico forense Mario Rivas Souza: ‘los balazos contra Posadas fueron directísimos’.

“Me acuerdo de todo. Ese día acababa de llegar a mi casa y sólo alcancé a comerme un taco. Yo vivía por la colonia Moderna, y me avisaron sobre el supuesto robo a un camión blindado en el aeropuerto. Me fui en mi propio carro a cubrir servicio; avancé rápido por la carretera pues no había mucho tráfico.

“Cuando arribé a la terminal aérea todavía no se hacía presente ninguna autoridad. Nadie me pidió que desalojara la zona”, comenta al reportero.

Dice que incluso llegó hasta donde se encontraba el carro del cardenal: “Nadie me impidió el paso, ni una sola persona me dijo que me saliera. Yo estaba en medio de la escena, pude haber pisado evidencias o casquillos, pero nadie me sacó del lugar; había muchas balas tiradas en el suelo”.

En un primer momento, agrega, “yo no sabía que se trataba del asesinato del cardenal. Para mi fortuna estaban por ahí un policía federal y un agente de tránsito. Uno de ellos fue quien me dijo de lo que se trataba. Yo simplemente llegué y vi la cara del padrecito. Y como no sabía de quién se trataba, tuve que preguntar.

“Cuando iba a pasar mi reporte insistí: ¿Oiga, es el cardenal Posadas? Y un oficial me dijo que sí. Entonces yo dije: ¡Ah cabrón! Esto es muy grave. Yo iba a cubrir un supuesto asalto a un camión blindado y me encuentro con una noticia muy grande. El cardenal estaba muerto, junto con su chofer. Posadas quedó como si hubiera querido huir, con un pie afuera del carro”.

Jiménez Castro manifiesta que antes de entrar al aire decidió llamar a la radiodifusora en la que trabajaba para dar la información. Le contestó Roberto Ruvalcaba. Eran alrededor de las cuatro de la tarde y se interrumpió el programa de deportes que se transmitía a esa hora.

“Le dije a Roberto Ruvalcaba que el muerto era el cardenal Juan Jesús Posada Ocampo. ‘¿En serio?, me lo confirmas’, respondió. No recuerdo ya si fue Modesto Barros o Jorge Águila quien me confirmó que se trataba del religioso”, relata el reportero de Notisistema.

Roberto y la conductora Claudia Manuela Pérez entraron a cabina y anunciaron que tenían una noticia importante que trasmitir. “En unos momentos vamos a la calle con José Luis Jiménez Castro, porque esto que está pasando en la ciudad es bastante grave”, comentó Roberto, pero no dijo que habían matado al cardenal.

Cuenta el reportero: “Había decenas de balas tiradas en el suelo y yo empiezo a transmitir. En mí presentación le digo: Sí, Roberto; sí. Yo te confirmo: sí es el cardenal Juan Jesús Posadas, a mí me lo han confirmado autoridades y a un lado está su chofer, también muerto”.

Jiménez comenzó a caminar por el estacionamiento y descubrió más personas acribilladas. “Le digo a Roberto que atrás de una camioneta hay otra persona muerta y una más tirada en el piso. Sigo caminando por el estacionamiento y descubro otro cuerpo.

“Recuerdo también que el cardenal iba en la parte del copiloto, estaba recostado hacia su izquierda, con la portezuela del carro abierta y un pie fuera del vehículo. Conté 14 impactos de bala contra el carro”, explica el reportero.

No obstante, el forense Rivas Souza, quien le hizo la autopsia, aseguró que fueron “14 tiros directísimos” contra el cuerpo del cardenal.

Jiménez asegura que una de las primeras personas en llegar al aeropuerto fue Felicia, la religiosa que asistía a Posadas Ocampo.

“Ella llegó y lloró frente al cuerpo del cardenal. Después intentó meter el pie al carro pero para entonces ya habían llegado agentes federales y de otras corporaciones y ya no la dejaron.”

El reportero asegura que nunca supo si alguien sacó del vehículo “alguna de las pertenencias de Posadas”.

El otro testimonio

 

Otro periodista, Jaime Muñoz Polit, también se enteró de ese crimen, pero ante la magnitud de los hechos prefirió enviar al aeropuerto a uno de sus colaboradores para confirmar los datos.

La balacera ocurrió después de las tres de la tarde, pero al filo de las cuatro se corrió el rumor que iba a iniciarse otra trifulca. La gente que se encontraba en el lugar se alarmó; la mayoría se tiró al piso, algunos incluso quedaron debajo de los carros estacionados.

Y aun cuando Televisa y TV Azteca presentan esas imágenes de pánico cada año como si fuera el ataque contra el cardenal, eso es falso pues se trata de algo que ocurrió mucho después.

Luis Fernando Loza, quien en esa época trabajaba para la radiodifusora XEDK 12:50 AM comenta también que hay confusión con otra escena en la cual aparece el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari en la Catedral de Guadalajara, al filo de la medianoche de ese mismo 24 de mayo y a grito abierto los feligreses le exigen justicia.

Karla Planter, entonces colaboradora del periódico Siglo 21 –hoy es conductora del Sistema Universitario de Radio y Televisión de la Universidad de Guadalajara–, dice que cuando Salinas salió del recinto la gente se arremolinó ante él para exigirle justicia. Recuerda que tuvo que salir por debajo de los pies de los integrantes del Estado Mayor Presidencial, pegada al piso.

Los reporteros Jiménez y Loza aseguran que el homicidio del cardenal fue el primer indicio de los tiempos convulsos que se avecinaban y que ahora se traducen en ejecuciones en plena vía pública, así como narcobloqueos y desapariciones forzadas.