Acerca de “Una lucha fracturada”

De Jaime Hernández Ortiz

 

Señor director:

 

Respecto al artículo de Jorge Covarrubias titulado Una lucha fracturada, que se publicó en la edición  442 del suplemento Proceso Jalisco, le agradezco pueda incluir los siguientes comentarios a modo del derecho de réplica que me asiste:

El artículo de Covarrubias  tiene tal cantidad de imprecisiones, frases y expresiones fuera de contexto, en las que termina acusándome de abandonar mi trabajo, de extorsionador y sobornador. Tales acusaciones no pueden quedar así. Por ello, me reservo el derecho de presentar una queja en otras instancias.  Vamos brevemente por partes:

Los sindicalistas y exsindicalistas del Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México (ya que nada más quedan dos) podrán decir misa y lo que quieran, pero el que acusa está obligado a probar, y de ahí a que procedan sus denuncias hay una gran distancia.

Por ello, no me detendré a responder por esta vía comentarios que rayan en el chisme y en la risa (que si yo tomé fotos, que si dije de Celestino Pallares que “la comida es gratis”, que si por fortuna pasaba Arturo Alcalde –y no asistí a una audiencia que por cierto nunca existió).

Aclaro que ni siquiera mencioné a Roberto López, como afirma Covarrubias. Y los quejosos aún pueden acudir a la fiscalía de delitos electorales, con sus pruebas, ya que ni funcionario del PRD he sido.

Es falso que mis demandas tenían “vicios ocultos”; tan es así que Alejandro de León fue el que mayor liquidación recibió (200 mil pesos, y no 150 mil, como le dijeron a Covarrubias) pese a tener menor antigüedad. Tampoco “delegué” los casos al Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal), ya que fui yo quien los invitó a este proceso; incluso, para participar en el trámite de titularidad y recuento, pero los del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (CILAS) ordenaron a los dirigentes del STUHM quitarlos inmediatamente. Allá ellos, unos y otros. De mí dijeron que “no tenía voz ni voto” y que me dieran de baja en todo trámite.

Por eso en esta lucha ya hay mucha gente que se frota las manos. Es inadmisible mentir respecto al robo de una videopluma para argumentar una falsa criminalización.

Cuando inicié la formación del STUHM propuse construir una imagen de lucha, de resistencia, y recomendé a los trabajadores que en ruedas de prensa había que ponerse una bolsa de papel, cosa que funcionó, pues cuando anunciamos la aparición del sindicato la imagen salió en primera plana en la Jornada Jalisco (13 de diciembre de 2010) y luego nacional (19 de febrero de 2011).

Por ello, Covarrubias no puede impunemente deducir un acto de soborno en mis colaboraciones a ese diario, como sugiere, ni siquiera en grado de tentativa. Pero si tiene pruebas, que las presente y señale qué, quién, cuándo y cómo; de otra manera, que no difame.

También, ante un Estado autoritario que utiliza todo el aparato institucional para criminalizar y reprimir, no es de “poco éxito” haber estado en la defensa del único caso de exoneración y declaración de inocencia de los 44 detenidos del 28 de mayo de 2004. Y lograr el único registro sindical en décadas contra un aparato gubernamental que se opuso ferozmente, y contra un sindicalismo de protección charro, y unos patrones que utilizaron todos los recursos para impedir este triunfo, no es de “poco éxito”.

Cuando hay financiamiento y cuentas poco claras, cuando hay organizaciones que sacan recursos de esta lucha y hay dirigentes que no respetan la ley, y liquidaciones jugosas, yo tengo todo el derecho de cambiar de parecer y exigir mi justo pago (con o sin pagarés) por más de dos años de trabajo.

Reciba un cordial saludo.

Atentamente

Jaime Hernández Ortiz

 

Respuesta del reportero

Señor director:

 

L

os señalamientos de sobornos y extorsiones a que alude Jaime Hernández Ortiz en su carta, si es que los hubiera, no provienen del reportero, sino de los propios trabajadores que defendió en su momento, quienes argumentan que existe un tono beligerante en los correos electrónicos que recibieron de su exabogado en 2012.

Se refieren particularmente al que envió el 24 de diciembre de 2012, con el título ‘Feliz Navidad, y con esta me despido’, en la que les advierte de unas hojas en blanco con la firma de cada uno de los sindicalizados.

En los correos, Jaime Hernández también reconoce haber dicho a la prensa que no exigiría pago alguno por sus servicios.

La versión de que abandonó el caso de cada uno de sus representados y de que sus demandas contenían vicios ocultos, no es del reportero, sino del abogado del Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal) Paul Enoc Aguirre Ochoa, quien dio continuidad a los juicios y logró una indemnización mediante un acuerdo de conciliación para los obreros de Honda.

En todo ese proceso judicial no participó Jaime Hernández, toda vez que los propios trabajadores revocaron su representación como abogado defensor.

Atentamente

Jorge Covarrubias