Biocombustible, la prioridad

En Tomatlán, donde la ganadería ha decaído dramáticamente durante dos décadas y donde privan conflictos agrarios, el gobernador Aristóteles Sandoval se alió con una empresa de capital extranjero que producirá el biocombustible etanol a partir de la caña de azúcar, para lo cual se rentarán tierras a precios que los campesinos consideran bajos. Con eso no sólo se beneficiará a la iniciativa privada, sino que se torcerá la vocación económica del municipio.

TOMATLÁN.- El primer día de mayo, el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz firmó un convenio con Istmos, empresa de capital extranjero, para apoyar la producción del biocombustible etanol a partir de la caña de azúcar, un negocio que “generará más empleos y forma parte del principal proyecto productivo para este municipio”.

Ante representantes de la empresa, el mandatario afirmó: “Esta es una región que, si se le invierte y se hace de manera responsable y se trabaja en equipo, muy pronto va a tener una gran prosperidad… Muy pronto estos empleos se van a ver detonados y cristalizados… en un mejor ingreso”.

Para cultivar la caña se destinarían entre 10 mil y 14 mil hectáreas del municipio costero. Pese al apoyo gubernamental, el beneficio será casi todo para la empresa y sólo generará mil 500 empleos directos, además de que se les rentarán a 2 mil 500 campesinos un promedio de cuatro hectáreas a razón de 500 dólares anuales (unos 6 mil 250 pesos al cambio de 12.50 por dólar) por un periodo de 20 años.

En esa zona, una hectárea produce entre 80 y 100 toneladas de caña. Aunque el actual precio de la tonelada de caña es el más bajo en mucho tiempo, 470 pesos por tonelada, cada hectárea rinde entre 37 mil 600 y 47 mil pesos, menos los costos. “Estamos hablando de una renta tres o cuatro veces inferior a las ganancias que se obtienen si se cultiva y vende la caña directamente al ingenio o, en este caso, a la fábrica de etanol”, resume un agricultor.

Al respecto, el gerente regional de la empresa Istmos, el ingeniero Alberto de Santiago Macías, explica que el proyecto de producción de etanol busca sustituir los oxidantes químicos que ahora utiliza la gasolina, entre ellos el denominado MTV. Al incorporarse a la gasolina –como se hace por ley en Estados Unidos y Canadá, entre otros países– el etanol, de origen natural, no contamina el medio ambiente.

Para la producción de 600 mil litros diarios del biocombustible en el municipio, la empresa invertirá cerca de 250 millones de dólares. “La producción de etanol a través de los granos está condicionada a nivel mundial porque se quiere evitar la competencia con los granos destinados al consumo humano y animal”, comenta De Santiago Macías.

De acuerdo con los estudios de Istmos, Tomatlán tiene capacidad para el cultivo de 16 mil hectáreas de caña de azúcar. En 2014 se van a sembrar las primeras 800 hectáreas de semillero y a partir de enero de 2015 se añadirá cada mes otro tanto. Se prevé que cuando el proyecto esté a su nivel más alto (a finales de 2016 y principios de 2017) se cortarán 7 mil 500 toneladas por día.

El directivo considera que esta actividad generará 2 mil empleos directos y que la derrama económica será “importante” no sólo en el municipio, sino en la región.

En octubre próximo se empezará a construir la planta de etanol en el ejido de Gargantillo, con una inversión cercana a 2 mil 300 millones de pesos. Los inversionistas y el gobierno estatal esperan que este año se apruebe la reforma energética a fin de que el biocombustible pueda mezclarse en las gasolinas de consumo nacional. Por lo pronto, el producto será exportado.

Como punto a favor del proyecto, Tomatlán cuenta con la presa Cajón de Peña, el embalse artificial más grande del estado y que desde su construcción se aseguró que podría irrigar 53 mil hectáreas. Aunque la obra se concluyó al final del sexenio de Luis Echeverría, los conflictos agrarios, la falta de canales de riego y la baja calidad de los suelos han provocado que siga desaprovechada.

En años recientes se han registrado al menos cinco intentos, todos fallidos, de instalar un ingenio azucarero, pero en esta ocasión, con el apoyo del gobierno estatal, Istmos está más cerca de realizar su ambicioso proyecto, que produciría biocombustible suficiente para abastecer a Jalisco y a los estados circunvecinos.

Ganadería abandonada

 

Desde el punto de vista oficial, el titular de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder), Héctor Padilla Gutiérrez, dice que el proyecto privado “contempla que va a haber un ingreso año con año para todos los productores, y éstos son participantes como accionistas de la empresa para ir por el reparto de utilidades. No hay ningún proyecto en el país con estas características y nos ponemos a la vanguardia con éste”.

Señala que el monto de la inversión estatal será determinado por la nivelación de tierras y la conducción de las líneas de riego hasta las parcelas, pero este año será de 100 millones de pesos: “Viene toda una infraestructura en la parte hidráulica, que va a ir por etapas. Es un proceso de tres años y esto va a ir variando. Hay que poner un equipo permanente para brindar asistencia técnica, capacitación, organización, y trabajar con una enorme transparencia con la gente”.

En cuanto a la ganadería, que ha sido la principal actividad productiva del municipio, Tomatlán padece el brote de brucelosis y tuberculosis más grave del estado, lo que impide la venta de los animales.

En este sector, dice el funcionario, el planteamiento más importante va a ser una estrategia de mediano plazo para liberar de la enfermedad todas las zonas que sea posible, “y nos permita ir levantando el estatus sanitario por el enorme impacto que tiene en el mejoramiento económico de la gente al revalorar al ganado”.

Padilla Gutiérrez explica que el ganado de la zona libre de enfermedades tiene un valor hasta 50% superior que el de las regiones afectadas, y éste con el tiempo llega a convertirse en un problema de salud pública, por lo que atender este problema “es una prioridad del gobierno del estado”. Sin embargo, no mencionó a cuánto ascenderá la inversión estatal en este rubro.

Rigoberto Rodríguez Vélez, campesino y ejidatario, señala que ante la falta de tecnología en el sector, él solicitó a las autoridades que se instale un laboratorio para producir plántulas de plátano, chile y papaya. Asimismo, planteó “que se estimule económicamente al productor de manera permanente, que se respete la vocación de la región en la producción y que se impulse un proyecto regional detonante a la vocación de la región”.

Entre las instalaciones necesarias menciona cámaras de preenfriado, que ayudarían a los productores locales a conservar su producción de plátano, a colocarla en el mercado nacional y tal vez hasta a exportarla.

Sobre la situación de la ganadería, Rodríguez Vélez recuerda que en 1990 Toma­tlán era el principal productor de bovinos en el estado, pero desde entonces, señala, el inventario ganadero ha disminuido en 50%. Las razones, dice, están a la vista:

“La mayoría de los ganaderos tiene una edad promedio de 65 o más años y no cuentan con infraestructura ni con un patio de manejo de ganado. Los vientres que tenían los han vendido para satisfacer sus necesidades elementales. Además, la esperanza en la vocación ganadera de los hijos de los productores se terminó: es mucho trabajo para poca o nula ganancia.”

Y la caída sigue: según él, en 2011 se facturaron 22 mil cabezas de ganado y en 2012 sólo 19 mil.

En su opinión, para reactivar este sector se requiere tecnificar la producción de forrajes con tractores; promover el crédito accesible para la compra de pies de cría y apoyar el proyecto de mejoramiento genético del ganado.

Además, el ejidatario alude a la necesidad de resolver los añejos conflictos por la tenencia de la tierra.

Sobre este punto, el gobernador Aristóteles Sandoval declaró, a pregunta expresa de Proceso Jalisco, que los conflictos mencionados “tienen que ver con una política coordinada desde la federación, estado y municipios. Primero, estaremos esperando las reformas en materia de la tenencia de la tierra y, segundo, estaremos actuando conforme a derecho. Ustedes saben que muchos de estos asuntos están judicializados e incluso están más allá, en el caos de la falta de sustento jurídico, y tenemos que revisarlos a fondo”.

De todas formas se comprometió a atender el problema de manera coordinada con los otros niveles de gobierno.

Al preguntarle sobre las soluciones contempladas para la marginación y los conflictos agrarios que padecen demarcaciones como Cabo Corrientes, ubicado entre Puerto Vallarta y Tomatlán, el gobernador señala que “es de los municipios que vamos a integrar en la Cruzada Nacional (Contra el Hambre)… como prioridad, para poder, primero, combatir la pobreza, el hambre, y generar condiciones, capacitar a la gente para que se pueda desarrollar desde la propia agricultura por contrato, como lo estamos haciendo en otras regiones”.

También consultado sobre la situación de Cabo Corrientes, también conocido como El Tuito, el secretario de Desarrollo Rural respondió que de momento no tenía disponibles las cifras o los proyectos de inversión para este año.