Una lucha fracturada

El Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México (STUHM) lleva más de dos años buscando la titularidad del contrato colectivo de trabajo, pero las autoridades recurren a los tradicionales chanchullos para negárselos. Sin embargo, lo que ahora le preocupa es la actitud de su antiguo defensor, el abogado Jaime Hernández Ortiz, quien no sólo abandonó a los trabajadores, sino que lleva meses amenazándolos con cobrarles sus honorarios que, dicen los sindicalistas, no devengó. Él, a su vez, los acusa de haberlo desplazado.

 

Los afiliados del Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México (STUHM) que desde hace más de dos años se enfrentan con la patronal y defienden a sus compañeros despedidos, ahora también pelean contra su abogado defensor, Jaime Hernández Ortiz, quien les exige un pago de 300 mil pesos más 30% de lo que obtenga por laudo cada uno de los cesados.

Aun cuando al principio Hernández Ortiz accedió a defenderlos de manera gratuita, hoy el litigante se vale de la extorsión, pues dice tener hojas en blanco con la firma de cada sindicalista y amenaza con hacerlas valer ante la autoridad judicial.

A este reportero llegaron los correos electrónicos que el abogado envió en 2012 desde su cuenta oficial –jhdez@cencar.udg.mx– al secretario general del STUHM, José Luis Solorio Alcalá:

“Voy a empezar a hacer válidos unos documentos que ustedes me firmaron en blanco y que ni cuenta se dieron. Voy a convertirlos en un pagaré para cobrarles judicialmente todo el tiempo que estuve con ustedes. Voy por lo mío (…) del 25 al 30%”, advierte Hernández Ortiz.

Según él, los trabajadores deben 100 mil pesos por el trámite de registro sindical; 100 mil pesos por el trámite de amparo; 72 mil pesos por 10 viajes a la Ciudad de México; 25 mil pesos por un documento de recuento de votos, y 2 mil por la liberación del secretario Solorio Alcalá, quien el 1 de marzo de 2012 fue detenido cuando repartía información sindical a sus compañeros.

El abogado advierte que esa cantidad no incluye los talleres, marchas, boletines, ruedas de prensa, informes, trámites y demandas interpuestas ante el ómbudsman estatal, lo cual resulta insólito para los trabajadores.

Ellos sostienen que Hernández Ortiz abandonó los juicios meses después de iniciar los trámites en demanda de mejores condiciones de trabajo; además, insisten, “por voluntad propia” los delegó a su colega Paul Enoc Aguirre Ochoa, del Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal) de Guadalajara, para que él diera seguimiento a la causa.

Aguirre Ochoa, a su vez, afirma haber recibido los expedientes con algunos vicios ocultos y, según explica, como expiró el tiempo para reformular las demandas, no pudo hacer nuevos planteamientos de incremento salarial y mejores prestaciones. Aun así tuvo éxito en tres de los cinco casos que defendió.

Dice que llegó a un acuerdo conciliatorio entre Honda y los empleados Alejandro de León, Manuel Becerra y Heber Gallardo. Cada uno recibió una indemnización de 150 mil pesos. No obstante ese dinero sólo les sirvió para pagar deudas y desde entonces no encuentran trabajo pues la trasnacional los boletinó.

Además, cuentan, cuando Hernández Ortiz se enteró del arreglo en la Junta de Conciliación y Arbitraje Federal, los buscó para exigirles su parte. En diciembre pasado comenzó el hostigamiento. Relata Gallardo que una vez el abogado fue a su casa a pedirle 30% de lo que había obtenido, y amenazó con embargarle sus bienes:

“Cuando abriste la puerta –le dijo– vi ahí una salita, un comedor y una mesita; por la mesita me dan mil pesos; por la sala me dan unos 4 mil y por el refrigerador unos 6 mil pesos.”

Hernández Ortiz visitó también el domicilio de De León una vez a medianoche. Y como se negó a abrirle, el abogado tomó fotografías a su casa. Luego se dirigió a la vivienda de Becerra para exigirle sus honorarios.

Correos intimidantes

 

Alejandro de León comenta que Hernández Ortiz abandonó las audiencias y fue omiso en varios detalles de las demandas, cruciales para ganarlas. Por ejemplo, en la audiencia del 13 de septiembre de 2012, en la Junta Federal de Conciliación ubicada en la Ciudad de México, el abogado no llegó. Por fortuna andaba por ahí el laboralista Arturo Alcalde Justiniani, asesor de sindicatos universitarios; él sacó adelante la audiencia.

No fue la única vez que Hernández los dejó a su suerte. Era común que llegara tarde a las citas que les hacía para analizar los avances de las demandas:

“Muchas de las ocasiones nos quería humillar, y cuando nos invitaban a un foro o a una rueda de prensa atacaba a (Raúl Celestino) Pallares (secretario general del STUHM). Le decía: ‘Aquí la comida es gratis, come todo lo que puedas comer porque no se va a saber cuando haya más’”.

Los juicios pendientes –ahora bajo la defensa del abogado del Cereal, quien no cobra sus honorarios– son los de Raúl Celestino Pallares y José Luis Solorio, secretario del STUHM. Ambos buscan el reconocimiento jurídico del sindicato y están a la espera del recuento de votos para obtener la titularidad del contrato colectivo de trabajo de Honda.

Según los correos electrónicos obtenidos por este reportero, Hernández Ortiz admite haber declarado a los medios de comunicación que no cobraría sus servicios, pero en privado dijo a los trabajadores de Honda que cobrará al menos lo que invirtió en ellos:

“Que declaré en la prensa y en muchos lados que no les cobraba, es cierto. Además dije que yo he puesto de mi dinero (en este litigio) y hasta les he prestado, no una, sino muchas veces.

“Y les recuerdo: todos los abogados en las juntas de conciliación se llevan siempre 30% de comisiones. ¿Por qué yo no?, ¿por pendejo o por buena gente?”

Según los trabajadores, Hernández les aconsejaba rodearse de expertos que pudieran asesorarlos en su lucha sindical. Fue así que conectaron con el Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (CILAS), el Cereal y la Cooperativa de Trabajadores Democráticos de Occidente (Tradoc); incluso, dice, la United Auto Workers (UAW) los apoyó económicamente durante el proceso judicial de inscripción del sindicato, toda vez que la planta automotriz les rescindió el contrato.

El secretario general del STUHM, José Luis Solorio Alcalá, menciona que la UAW les hizo dos depósitos en una cuenta mancomunada que él y Alejandro de León manejaban. A cada uno de los seis trabajadores despedidos le correspondía un subsidio de 4 mil 500 pesos mensuales. Dice que recibieron el primer depósito en febrero de 2011; el segundo llegó en agosto siguiente y terminó en julio de 2012.

La organización internacional dejó de ayudar al STUHM porque, afirma, no observó avances en la constitución del sindicato en la empresa Honda.

Los trabajadores mencionan que Hernández Ortiz quiso conocer cuánto les había aportado la UAW, y agregan que, aun cuando le expusieron que no querían involucrar a políticos ni a partidos en su lucha, el abogado intentó afiliarlos al PRD porque, les argumentó, personajes como la actual diputada local Celia Fausto Lizaola y el exlíder estatal Roberto López habían sido generosos con ellos.

Según De León, Hernández Ortiz les comentó que por cada obrero que adhirieran al partido recibirían 30 pesos. Incluso, en las marchas él quería llevarse una bandera del PRD por delante, “pero siempre nos opusimos”, secunda Gallardo.

Contraversiones

 

El abogado Jaime Hernández Ortiz lleva lustros como defensor de derechos humanos y movimientos sociales a través de la organización civil Coordinadora 28 de Mayo, efemérides que alude a la represión de altermundistas ocurrida en 2004 durante la Tercera Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea.

Esa vez, Hernández Ortiz se asumió como abogado solidario de varios jóvenes que fueron aprehendidos y posteriormente trasladados al Penal de Puente Grande por los presuntos delitos de pandillerismo y daño a la propiedad ajena. La intervención del litigante no fue del todo exitosa.

También ha sido articulista del diario La Jornada Jalisco, en el cual ha dedicado algunos de sus textos al STUHM, entre ellos el del 29 de marzo de 2011, cuando escribió: “Hoy todo lo bueno que se haga en la empresa Honda de México se deberá directa e indirectamente a lo que ha hecho el STUHM. Todo lo malo vendrá de directivos insensibles y de líderes sindicales charros”.

Sin embargo, a poco más de dos años de iniciada la disputa legal, el propio abogado se convirtió en verdugo y perseguidor de sus representados. En los correos electrónicos, cuyas copias obtuvo el reportero, son frecuentes las invectivas contra los trabajadores y los intentos de soborno. Los propios artículos que escribió en La Jornada Jalisco a favor del sindicato son utilizados por el abogado para exigirles el pago de sus honorarios.

En uno de los correos electrónicos da por hecho que el STUHM no logrará su registro en el recuento de votos que se efectuará en un par de meses ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje. Necesitan un mínimo de mil 250 afiliaciones de los 2 mil 400 trabajadores que laboran en la planta, pero el abogado dice que “ya no se hacen ni 100”.

“¿A poco creen que van a recuperar el sindicato? ¿A poco creen que los trabajadores de Honda los van a esperar con aplausos? No se engañen y ni sigan engañando a la gente. En la empresa ya no quieren saber nada de ustedes, especialmente los trabajadores. Ya saben cómo se manejaron y cómo se dieron las cosas. Y nadie, nadie quiere saber de ustedes. Es la verdad y qué triste. Esto ya está más muerto que nada”, sostiene en un correo que les envió el 24 de diciembre pasado.

El 1 de marzo de 2012 la policía estatal detuvo a José Luis Solorio Alcalá cuando repartía volantes fuera de la empresa, por el supuesto robo de una cámara de video en forma de pluma a un empleado de seguridad privada que grababa a los manifestantes fuera de la trasnacional.

Hernández Ortiz declaró a la prensa que se atropellaron las garantías individuales de su representado. Sin embargo, en uno de los correos electrónicos que envió al secretario del STUHM, el del 24 de diciembre último, ahora se desdice:

“Por ahí dicen las malas lenguas que la empresa tenía razón sobre la famosa pluma. ¿Es cierto, José Luis? En toda esta lucha yo no he perdido nada más que mi tiempo. Lástima. Fue un privilegio conocer a muchos trabajadores de la empresa que merecían mejor suerte.”

Hernández Ortiz admite que cambió su actitud cuando se enteró de que sus representados contrataron a otros abogados del CILAS sin consultarlo. Dice que ellos los mal aconsejaron y dividieron al gremio.

Insiste en que nunca abandonó a los trabajadores; incluso asevera que de mutuo acuerdo convinieron en que el Cereal continuara defendiéndolos a sabiendas de que al final les cobraría entre 25 y 30% de honorarios.

Según él, a principios de febrero de 2012 le comunicó al sindicato que no acompañaría más el proceso legal y que en todo momento dejó en claro que cobraría sus servicios.

Se justifica: “Yo les abrí puertas en organizaciones para que aprendieran a valorar los movimientos y estructuras sindicales… Pero de buenas a primeras aparece una organización que yo no invité –el CILAS– y de pronto comienzan a tomar decisiones sin consultarme”.

De entonces a la fecha los integrantes del STUHM recibieron hasta medio millón de pesos de organizaciones internacionales, pero no rindieron cuentas y el dinero se les esfumó, afirma.

“Uno de ellos me dijo que recibían hasta 50 mil pesos mensuales. Ellos son los que tienen que informar cuánto recibieron, no yo, porque es un dinero que se destina para la lucha en general, no para ellos en particular”, insiste el abogado

El miércoles 17, los casi 2 mil 500 obreros de Honda hicieron un paro de labores inconformes por el reparto de utilidades programado para este 2013, ante la presunción de que sólo sería de 300 pesos más un bono de compensación por 8 mil 500 pesos, cifra que contrasta con los 60 mil pesos recibidos en 2012.

Los inconformes recordaron que el año pasado la trasnacional duplicó la producción de camionetas CR-V, el modelo más vendido en México, con un total de 24 mil 723 unidades, contra las 10 mil 346 fabricadas en 2011.

El paro terminó la tarde del jueves 18 con el anuncio de que cada trabajador recibiría 17 mil pesos y que no habría represalias. Entre sus demandas, exigían el derecho a la libre afiliación sindical, a fin de que el STUHM fuera su representante. En el conflicto intervino el director de Trabajo de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) de Jalisco, Francisco Valderrama, quien aseguró que al gobernador Jorge Aristóteles Sandoval le preocupaba la situación.

Y aunque anunciaron otro paro laboral, éste se conjuró el lunes 22, luego de la firma del Pacto Obrero Patronal por la Competitividad y el Empleo que rubricaron el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval; el delegado federal de Trabajo, Jaime Zúñiga Hernández; el presidente de la Coparmex Jalisco, Óscar Benavides, y representantes de la CTM y de la CROC.