El abandono de una luchadora

El presidente de la Federación Mexicana de Luchas Asociadas, Artemio Izquierdo, fue acusado por los responsables de las federaciones estatales de ser un cacique que hace mal uso de los recursos públicos. Esta acusación llegó hasta la Presidencia a finales del sexenio pasado. Y no pasó nada… Izquierdo aparentemente decidió tomar venganza en la persona de una joven atleta morelense a la que dejó abandonada seis días en el aeropuerto de Panamá, sin dinero y sin permitirle participar en una competencia panamericana para la que estaba clasificada.

La luchadora Wendy García denunció ante la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte y ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos al presidente de la Federación Mexicana de Luchas Asociadas (FMLA), Artemio Izquierdo, y a los entrenadores Quetzalcóatl y Cuauhtémoc Oregel por haberla abandonado a su suerte en el aeropuerto de Panamá e impedirle competir en el Campeonato Panamericano de la especialidad.

La atleta obtuvo su pase a esa competencia en dos selectivos nacionales, entrenó durante un mes en el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (CNAR) y viajó a Panamá, donde Quetzalcóatl Oregel le informó que Izquierdo le había quitado el aval para competir, en represalia porque el entrenador de García firmó una carta enviada a Felipe Calderón en la que un grupo de presidentes de asociaciones estatales denunciaron malos manejos en la FMLA.

Pese a que con recursos federales de la Conade se compró el boleto de avión para Wendy García y que la dependencia también le entregó a Quetzalcóatl Oregel dinero para hospedaje, alimentación y pago de la licencia e inscripción para competir, el entrenador dejó desamparada a la atleta.

 

“No puedes ir”

 

García narra que el lunes 1, dos días antes de que la selección nacional de lucha partiera al Campeonato Panamericano, el entrenador Héctor Mora se le acercó para comentarle “entre en serio y en broma” que se estaba rumoreando que ella tenía “un problema” por el que Izquierdo “no quería comprarle el boleto de avión”.

La deportista se sorprendió por el comentario y le preguntó a Sergio Pérez, entrenador del CNAR, qué estaba pasando. Éste le dijo que no sabía nada, que ella estaba en la lista de los seleccionados y que no tenía por qué preocuparse.

Cuenta que el miércoles 3, ya en el aeropuerto de la Ciudad de México, supo que los hermanos Oregel iban al frente de la delegación mexicana. Asegura que los dos la saludaron con mucha cordialidad y hasta comentaron que el equipo iba “con todo por las medallas”. Pero al llegar a Panamá, aún en el aeropuerto, vio que Quetzalcóatl estaba hablando por celular. Al colgar la llamó.

“Me dijo: ‘¿Qué crees? No puedes ir al hotel ni te puedes quedar con nosotros. Acabo de recibir la orden de Artemio Izquierdo de que te deje aquí en el aeropuerto, que hables con tu estado o con tu entrenador y que ellos te regresen’. Le pregunté: ‘¿Por qué? Yo vine contigo, ¿cómo que me vas a dejar aquí?, no tengo ni dinero’.

“Volvió a hablar con Artemio y le dijo: ‘Aquí está Wendy, ¿quiere usted notificarle algo? Artemio le dijo que no y le dio algunas instrucciones. Colgó y me dijo: ‘La orden de Artemio es dejarte. No sé qué problemas tengas, pero la verdad es que elegiste al peor entrenador. Esto es algo político en contra de tu entrenador, pregúntale a él por qué anda firmando cosas en contra de la federación’”, detalla la deportista.

Antes de salir del aeropuerto con la selección de lucha, Quetzalcóatl Oregel le enseñó una hoja a García. Estaba escrito el nombre de todos sus compañeros menos el suyo.

“No está tu nombre porque no tienes el aval de la federación, entonces no puedes competir. Si tienes dinero para salirte del aeropuerto, qué bueno, pero no te quiero ver en la competencia; si te veo te voy a sacar. No te quiero ver por el hotel; si te veo te voy a correr. No puedes ni siquiera ir a ver las competencias y a partir de ahorita te desconocemos como integrante de la selección. Y mejor vete cambiando de deporte porque tu carrera en la lucha ya se acabó”, le espetó Oregel.

Ya sola en el aeropuerto, García se enteró de que con su cuenta de correo electrónico podía conectarse dos horas gratis a internet a través de la red inalámbrica. Utilizó ese tiempo para avisarle a su entrenador, Juan Carlos Vargas, lo que había ocurrido. Le pidió que intercediera ante Izquierdo para que le otorgara el aval.

Intentó pedirle ayuda a la directora del Instituto del Deporte de Morelos, Jacqueline Guerra, pero no pudo establecer contacto con ella; sin embargo, a través de Facebook localizó a algunos amigos a quienes enteró de su situación, entre ellos al procurador federal de Protección al Ambiente, Francisco Moreno Merino, a quienes les pidió dinero para pagar su licencia e inscripción a la competencia.

Un estadunidense que venía en el mismo vuelo que la luchadora y atestiguó lo ocurrido, le compró una pizza para que cenara. Le dijo que subiera al tercer piso, donde las bancas son más grandes y podría acostarse a dormir. Ahí pasó la noche, dormitando, agobiada por las palabras de Oregel acerca de que no volvería a competir.

La mañana del jueves 4 volvió a conectarse a internet con el correo electrónico de su hermano. En su cuenta de Facebook publicó que estaba varada en el aeropuerto, sin dinero ni comida. Por ese medio se dirigió a Artemio Izquierdo. Le suplicó que le diera el aval, que se dejara de revanchas y la dejara competir.

“Le puse que entrené para esto, que he pasado días sin dormir, se me cae el cabello por el estrés al que estoy sometida por los entrenamientos y competencias. He trabajado toda mi vida por esto, he sacrificado muchas cosas, tengo una lesión en el hombro, mi mamá es madre soltera. La gente siempre me dice que en el mundo real te golpean y a nadie le importa que te sientas mal, pero que hay que sobreponerse a eso.”

Ese día lo único que comió fue la proteína en polvo que traía consigo y que disolvió en agua del lavabo de un baño. Alrededor de las seis de la tarde recibió 100 dólares que le depositó la esposa de Francisco Merino. Con ese dinero se fue rumbo a la sede de la competencia para tratar de inscribirse, pero no pudo. Los organizadores le informaron que su nombre no estaba en la lista que la FMLA había entregado.

“Fui toda asustada porque como me dijeron que me iban a correr, qué vergüenza que me saquen como si fuera criminal. Quería evitar pasar por algo así. Sólo fui en vano a gastarme el dinero en taxis para ir y venir. Como me dio miedo quedarme en la ciudad, regresé al aeropuerto. Los empleados que me veían todos los días se acercaban para preguntar qué hacía ahí, algunos me regalaron comida.”

A las tres de la tarde del viernes 5 aún no tenía ninguna respuesta de su entrenador acerca de si iba a poder competir o no. Tenía que haberse presentado a una revisión médica ese día a las 16:00 y el pesaje estaba programado para las 17:00. Su competencia en la división de los 63 kilos sería el sábado 6. No pudo más. Rompió en llanto por la impotencia.

“Ya estaba decidido que mi carrera deportiva este año se había ido a la basura. El Campeonato Panamericano era el primer torneo clasificatorio para poder ir al Mundial. Todo lo que entrené durante años se fue a la basura. Pasé todos los días comiendo mal. Una hamburguesa costaba seis dólares y afuera una señora vendía una bola de papa con carne molida en 80 centavos. Eso comí durante seis días. Reclamo porque me robaron mi sueño, no por haber dormido en un aeropuerto. Artemio: No te burlaste de mí por dejarme varada, me dañaste porque este 2013 ya valió.

“Lloraba a ratos, pensaba: ‘¿Por qué a mí?’. Hablaba con Dios y le decía: ‘¿Por qué permites esto?’. ¿Sabes lo que es estar seis días sin bañarte? Aparte de derrotada me sentía mal por no poder bañarme. Tuve miedo. Pensaba en qué le iba a decir a mi hermano de ocho años; él vio que me fui a competir. Me decía a mí misma: ‘Levanta la cabeza, tú no hiciste nada, estás pasando por esto de forma injusta’.”

La mañana del lunes 8 García fue al hotel Hilton Garden para buscar a sus compañeros de equipo y preguntarles cuándo saldría el vuelo en el que regresarían a México.

Le avisaron que ese día el transporte oficial saldría a las 14:00 del hotel Panamá. Le dijeron también que los hermanos Oregel se habían ido en un vuelo más temprano, por lo que la atleta abordó tranquilamente el autobús que llevó a la delegación mexicana al aeropuerto.

Se presentó junto con todo el equipo en los mostradores de la aerolínea Copa, donde pudo documentarse sin ningún problema y aterrizó en México esa noche.

 

Queja ante Calderón

 

El entrenador de García, Juan Carlos Vargas, presidente de la Asociación de Lucha del Estado de Morelos, explica que Izquierdo tomó venganza con la atleta porque en mayo pasado él, junto con los presidentes de las asociaciones del Distrito Federal, de la UNAM, del Estado de México y del Instituto Politécnico Nacional, enviaron una carta a Felipe Calderón a quien dieron cuenta de las arbitrariedades que durante 16 años ha cometido el federativo, además del manejo discrecional que hace del dinero que recauda por cursos, arbitraje, inscripciones a campeonatos nacionales y pagos de cuotas, por los cuales no expide recibos.

En ese documento los inconformes denunciaron que Izquierdo ha faltado a su obligación legal, reglamentaria y estatutaria de emitir las convocatorias para las asambleas ordinarias de 2005, 2006, 2007, 2008, 2009 y 2010. Informaron al entonces presidente que la falta de convocatoria y celebración de asambleas deriva en que el actual Consejo Directivo no ha sido electo en los últimos ocho años, por lo que carece de legitimidad y es un consejo de facto.

“Esto ha ocasionado un permanente abuso de la autoridad que ejerce, ya que a su libre voluntad beneficia a las asociaciones afines a su persona y violenta, atropella derechos y margina a los atletas, entrenadores y metodólogos que no se someten a sus caprichosas decisiones; ignora procesos clasificatorios. Ante el caos generado por la actual administración solicitamos su inmediata intervención en el presente caso, a fin de que se sirva nombrar una comisión reestructuradora que investigue la gestión del C. Artemio Izquierdo Tena y convoque a nuevas elecciones”.

Los quejosos también solicitaron que la Secretaría de Hacienda realice “una auditoría a sus asientos contables”, en virtud de que en esos años la federación “no ha presentado informes del estado patrimonial”.

Además denunciaron que la asamblea que supuestamente fue realizada el 1 abril de 2012 –en la que Izquierdo fue elegido por quinta ocasión para estar al frente de la federación– es espuria y deber ser invalidada, toda vez que fue realizada fuera de los tiempos que marca el estatuto de la Codeme.

Indicaron que el acta de dicha asamblea fue firmada por Quetzalcóatl Marcelino Oregel Leja, quien supuestamente fungió como secretario de la asamblea, lo que no es cierto puesto que esa persona en ese momento estaba fuera de México, en una gira y campamento realizados en Bulgaria entre el 8 de marzo y el 25 de abril.

“Por eso me la guardó y cuando vio de qué manera podía afectarme, se desquitó con Wendy. Todo fue con esa clara intención. Dejó que hiciera el proceso selectivo y luego que viajara hasta Panamá para no dejarla competir”, acusa el entrenador.

El 23 de mayo de 2012 el titular de la Red Federal de Servicio a la Ciudadanía de la Oficina de la Presidencia de la República, Alejandro Rojas, les respondió que su asunto había sido turnado a Bernardo de la Garza, entonces director de la Conade, por ser “la instancia que tiene la obligación de emitir respuesta sobre su petición”.

Con el oficio 22326364-66, Rojas instruyó a De la Garza a dar una respuesta en un plazo no mayor de 25 días. Pero el funcionario no lo hizo.

“Bernardo no hizo nada. Nadie hizo nada. No importó que les dijéramos que cobra a cada entrenador mil pesos por capacitación y por cada estilo de lucha. Yo, por ejemplo, que doy los tres estilos, tengo que pagarle 3 mil pesos. Y si no lo tomamos, no podemos dirigir en ningún lado, cobra 200 por inscripción a cualquier evento y no da recibos.

“¿Cómo es que Hacienda no ha hecho nada? Wendy no compite sin su aval, yo no puedo dirigir si no me da el aval, los institutos del deporte no pueden darte dinero para la inscripción porque no hay cómo comprobarlo y así ha sido durante 16 años: Si no tienes el aval de Artemio Izquierdo, el dueño de la lucha en México, no puedes competir. Ha afectado a muchas generaciones. ¿Cómo es que nadie se ha atrevido a hacer algo? Es un secreto a voces que está protegido por la Codeme. Desde 2004 no tiene apoyo económico de la Conade, pero ahí sigue”, denuncia Vargas.

Desde que en 1996 Izquierdo se convirtió en presidente de la FMLA sólo un atleta­ mexicano ha calificado a los Juegos Olímpicos: Guillermo Torres, en Londres 2012. Otros dos mexicano-estadunidenses –y que viven en Estados Unidos–, Jesse Ruiz y Larry Langowsky, también han estado en una justa olímpica, pero nunca han entrenado en México. Son producto del sistema deportivo de aquel país.

“Guillermo es hijo de la corrupción porque es alumno de Quetzalcóatl Oregel. No le quito mérito al muchacho como atleta porque al que es olímpico se le respeta, pero no deja de ser hijo de la corrupción porque pertenece a ese grupo de amigos de Artemio que controlan la federación.”