La figura que el rey español Juan Carlos se forjó como garante de la legalidad por su papel en la transición de la dictadura a la democracia se desmorona escándalo tras escándalo. Sus safaris, una presunta relación extramarital y un caso de corrupción en el que está implicada su hija Cristina han deteriorado esa imagen. Ahora hasta los sectores más conservadores empiezan a hablar de abdicación.
MADRID.- La corona española vive sus peores momentos en los 38 años de reinado de Juan Carlos de Borbón, quien está envuelto en numerosos escándalos, y ahora se abre el debate sobre su posible abdicación. Los bonos que el monarca obtuvo como garante de la estabilidad durante la transición a la democracia o como símbolo de unidad nacional parecen agotados.
Sufre un acelerado deterioro de su imagen, el respaldo popular está en números rojos y sus capacidades físicas están mermadas: Tiene movilidad limitada por una reciente intervención quirúrgica por una hernia discal, lo que se suma a una cadena de operaciones previas por la fractura de la cadera derecha, la implantación de una prótesis en la rodilla, otra en la cadera izquierda y la extirpación de un nódulo en un pulmón.
Dos hechos más tienen en vilo a la corona: El safari de Juan Carlos de Borbón para cazar un elefante en Botsuana en abril de 2012 –en una semana en la que la economía española estuvo a punto de necesitar un rescate financiero, atenazada por un desempleo de 26%– y el proceso judicial por malversación de fondos públicos y fraude contra su yerno, Iñaki Urdangarin, en el que la hija del rey, la infanta Cristina, fue imputada y está a un paso de sentarse en el banquillo por “cooperación necesaria” en esos presuntos delitos.
Lo insólito es que el debate sobre la posible renuncia real surgió de la prensa identificada como monárquica. El pasado 22 de febrero José Antonio Zarzalejos, exdirector del ABC, diario de clara tendencia monárquica, tituló su colaboración en el diario digital El Confidencial, “El rey baraja ya la abdicación”.
En entrevista con Proceso Zarzalejos sostiene que “el rey ya no tiene capacidad ni energía para reinar y mantenerse al frente de la jefatura del Estado”. Se dice convencido de que “éste es el momento de la abdicación”, porque actualmente “el rey forma más parte del problema que de la solución”.
Añade: “Al estar España regida por una monarquía parlamentaria, el jefe del gobierno (Mariano Rajoy) y el líder de la oposición (Alfredo Pérez Rubalcaba) deben tener el arrojo de hacerle ver al rey que es el momento de abdicar para que el príncipe Felipe sea proclamado rey y, por ende, jefe del Estado español. No puede ser ésta una decisión personal sino un proceso institucional; el rey está sometido al Parlamento y al gobierno, no es un poder autónomo por derecho divino”.
Jesús Cacho, director del periódico digital vozpopuli.com, reveló que el anuncio de la abdicación se tenía preparado para la Semana Santa, pero la anticipación del líder de los socialistas catalanes, Pere Navarro, sugiriéndola frenó la operación orquestada en La Zarzuela, según su columna del 3 de marzo pasado.
Los medios españoles, hasta hace unos años blindaje de la figura de la familia real, hoy se ocupan cotidianamente del juicio del caso Nóos y de los escándalos de la realeza.
El domingo 7 El País dedicó su nota principal, cinco páginas y el editorial al debate sobre el futuro de la monarquía, incluida una encuesta de Metroscopía que reveló que la valoración ciudadana del rey se desplomó de 21% en diciembre a menos de 11% en marzo, poco antes de conocerse la imputación a la infanta Cristina.
Zarzalejos asegura que entre el equipo del rey en La Zarzuela ya se “ven escenarios y se barajan hipótesis” de la abdicación, pese a que Juan Carlos “aún no está convencido” de tomar esa decisión.
La amiga del rey
Pero el rey arrastra otro tema espinoso: Corinna zu Sayn-Wittgenstein, una aristócrata alemana de 48 años con la que mantiene una “entrañable amistad” (como declaró ella) desde 2004 y quien en una entrevista divulgó su papel como broker en asuntos sensibles para el gobierno y para grandes trasnacionales españolas. Corinna Larsen mantiene el título de princesa y el apellido desde su matrimonio con el aristócrata alemán Casimir zu Sayn-Wittgenstein, de quien ya está divorciada.
El nombre de esta apasionada del arte y de la cacería, con una red de contactos que incluye a empresarios, mandatarios, monarcas europeos y árabes, apareció cuando se supo que fue la organizadora de la cacería en Botsuana, donde Juan Carlos sufrió el accidente que le provocó la fractura de cadera. El viaje fue sufragado por el magnate sirio Mohamed Eyad Kayali.
El intempestivo regreso del monarca para ser operado de emergencia en Madrid dejó al descubierto que de ese viaje privado no estaban enterados el gobierno de Mariano Rajoy ni el Parlamento. “Lo siento. Me he equivocado y no volverá a ocurrir”, se disculpó días después el rey.
Desde entonces el caso ocupó los principales espacios en la llamada prensa rosa por la relación de Corinna con el rey –periódicos alemanes, como Bild, hablaron sin tapujos de una relación sentimental– y los medios españoles, principalmente El Mundo, El País y digitales como El Confidencial empezaron a divulgar pormenores del papel de esta consultora internacional. Con su firma, Apollonia Associates, afincada en el paraíso fiscal de Malta desde octubre de 2010, ofrece servicios de “asesoría estratégica internacional” en inversiones de gran calado.
Luego se divulgó que dentro del juicio contra Urdangarin y su socio en el Instituto Nóos, Diego Torres, éste entregó el 16 de febrero al juez José Castro una serie de correos electrónicos en los que Corinna y Urdangarin intercambian mensajes sobre las gestiones que ella hacía para conseguirle al yerno del rey la presidencia del capítulo español de la fundación inglesa Laureus, que entrega los llamados “premios Óscar” del deporte. Según los correos el monarca estaba al tanto de ello: “He enviado copia a tu suegro”, le escribía ella a Urdangarin, lo que abonó al descrédito del rey.
Al hacerse públicos los correos Corinna respondió con una contraofensiva mediática. El 23 de febrero El Mundo publicó una entrevista en la que reveló algo que dio un giro total al tema, que dejó la prensa rosa y se volvió un asunto de Estado. La entrevistada aseguró: “He hecho trabajos gratis, pro bono, para el gobierno español y remunerado para el sector privado, para algunas empresas”.
Y añadió: “Ese trabajo que he realizado para el gobierno español, cuando se me ha pedido, ha sido siempre delicado, confidencial. Son asuntos clasificados, situaciones puntuales que yo he ayudado a solucionar por el bien del país”. También habló con la revista Hola! y con el semanario francés Paris Match; esta publicación, no obstante, dedicó su portada a los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, a los que llamó “la esperanza de España”.
El 10 de marzo El Mundo dio a conocer que Corinna fue la asesora de Lukoil, cuando la petrolera rusa pretendió meterse al accionariado de Repsol. Proceso (número 1674) publicó los pormenores de la operación mediante la cual Lukoil pretendía adquirir 29.9% de Repsol con el apoyo abierto de Juan Carlos pero con la fuerte oposición del servicio de inteligencia español, que advirtió de la vinculación de la petrolera con el régimen de Vladimir Putin y sus presuntas conexiones con la mafia.
La alemana también participó en el anuncio del Fondo Hispano-Saudita para Infraestructuras, dotado con 5 mil millones de dólares, que encabezaron los reyes Juan Carlos y el saudita Abdalá en junio de 2007, sostiene el diario. Participó en el diseño y constitución del fondo soberano saudita en dicho fondo la Saudi Arabian General Investment Authority.
Este fondo se ideó durante un viaje de Juan Carlos en abril de 2006. Corinna formaba parte de la delegación del monarca y volaba en el mismo avión oficial en el que iba la reina Sofía.
La alemana viajó a Riad en fecha posterior para dar seguimiento al proyecto de reunión con el príncipe saudita Alwaleed bin Talal, sobrino del rey Abdalá y uno de los hombres más ricos del mundo; lo hizo “en representación del rey de España”, según la página de la Kingdom Holding Company, propiedad del príncipe saudita.
Aunque la operación del fondo no tuvo el éxito esperado, fue base para el otorgamiento de un megacontrato en beneficio de siete empresas españolas para la construcción del tren de alta velocidad de Medina a La Meca, con un costo de 7 mil millones de euros.
El diario identificó a dos personas más que contribuyeron a que el consorcio hispano-saudita Al Shoula Group obtuviera el contrato del tren Medina-La Meca: La empresaria iraní Shahpari Zanganeh –esposa del empresario y traficante de armas Adnan Khashoggi, implicado en la trama Irán-contras– y el mexicano Allen Sanginés-Krause, amigo de Juan Carlos y de Corinna, experto en banca de inversión y quien trabajó en Goldman Sachs.
El tema tensó el debate político a tal grado que el gobierno de Rajoy y la corona buscan como salida incluir a la monarquía en el proyecto de Ley de Transparencia que prepara el Ejecutivo. El caso también obligó al director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, a comparecer a puerta cerrada ante la Comisión de Gastos Reservados del Congreso de los Diputados el 19 de marzo.
Según fuentes parlamentarias Sanz negó todo vínculo de los servicios secretos con Corinna, luego de que el vocero del Sindicato Unificado de la Policía, José María Benito, asegurara a la agencia Europa Press que la alemana tuvo escolta oficial del CNI durante el periodo en el que vivió en España; su clave para efectos de su seguridad era Ingrid.
La televisora 13 TV también difundió que Corinna vivió cuatro años en la finca La Angorrilla, que forma parte del Palacio del Pardo y que tiene comunicación interna con el complejo de La Zarzuela, donde reside la familia real, un área de acceso restringido.
Las respuestas de Sanz, según las mismas fuentes, parecían insuficientes, sobre todo porque un día antes de su comparecencia la revista Interviú publicó que Corinna cobraba 3% de comisión por la consultoría a las trasnacionales españolas y que ese dinero lo recibía a través de dos cuentas secretas que el CNI tiene en bancos suizos.
Antes del escándalo de Botsuana, Corinna también fungió como intermediaria en un contrato de venta de 250 tanques Leopard 2 (de licencia alemana pero fabricados en España) a Arabia Saudita, por un monto de 3 mil millones de euros, divulgó el sitio 20minutos.es.
Esta venta de tanques se vino abajo tras el escándalo de Botsuana.
Descrédito real
José Antonio Zarzalejos dice a Proceso que la sociedad española “tradicionalmente se entusiasma y se decepciona con facilidad, particularmente con la monarquía”.
“Lo que ha ocurrido con el rey Juan Carlos”, dice, “es que prácticamente durante 20 años, los ochenta y los noventa, acumuló una legitimidad de ejercicio extraordinaria, no sólo por su labor decisiva en la transición de la dictadura a la democracia, por su comportamiento y actuación durante el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, sino porque representó a España de una forma dilatada y sostenida de una manera extraordinariamente digna.
“¿Qué ocurre? Que en agradecimiento a esos méritos, los sucesivos gobiernos, tanto del PSOE como del PP, en vez de regular la monarquía desarrollando el título segundo de la Constitución, sustituyeron la regulación normativa por la autorregulación del propio rey, por su carisma; pero el carisma del rey llegó un momento que se agotó, esto a mediados de los noventa y principios de este siglo.”
Autodefinido como “monárquico de cabeza”, por opinar que “al rey hay que rescatarlo de sus propios errores”, Zarzalejos considera que el agotamiento de la figura real se debe a que “perdió la atención de seguir labrando día a día su legitimidad de ejercicio y tuvo unos comportamientos opacos, no ejemplares y cada vez en menor sintonía con la sociedad española; la explosión de todos estos errores acumulados estalló hace un año, en abril de 2012, cuando nos enteramos de que el rey se había ido a una cacería sin informar al gobierno, con una señora que no era su mujer, al margen de sus obligaciones de Estado y en medio de la crisis económica y social”.
Dice que aunque el rey pidió perdón, “ese perdón se diluyó porque ha ido surgiendo el problema de su yerno y su hija, hechos posiblemente constitutivos de delito”.
“Ésta es la situación, aderezada con su relación con Corinna Larsen, la ruptura de su matrimonio, con la ruptura interna de la familia; esto ha hecho que la situación se deteriore. Si estuviéramos en una situación de bonanza económica y de normalidad, probablemente hubiera tenido menos impacto.”
A eso añade los problemas de salud del rey, “lo que le impide la movilidad, los viajes al extranjero o por España, el contacto directo con la sociedad española e internacional, le resta visibilidad de sus funciones en la jefatura del Estado y eso tiene gran impacto”.
El colaborador de El Confidencial y La Vanguardia reprueba que a dos meses de que el rey fue dado de alta de su última operación “sigue habiendo opacidad sobre su estado de salud; el rey no ha aparecido en público y todas estas circunstancias hacen que el tema haya tomado una gran dimensión mediática y haya desaparecido toda la protección mediática que se le proporcionaba al rey en agradecimiento a sus muchos servicios al Estado”.
Zarzalejos, quien al publicar su crítica columna del 15 de abril de 2012 (Historia de cómo la corona ha entrado en barrena) que le significó “una ruptura personal” por ser un “monárquico convencido”, dice que “ni el rey tiene capacidad ni energía suficiente para salir, ni la opinión pública está preparada para brindarle de nuevo la confianza más tiempo, que sí sería capaz de brindarle al príncipe de Asturias. Me gustaría que el rey no sufra más, no nos haga sufrir y se retire conforme a una ley que regule su estatuto de rey abdicado”.
Añade: “Porque en este momento el rey forma más parte del problema que de la solución. Es el momento oportuno de pasar el duro trago de la abdicación, a esperar que sea tarde y que el debate, nuevamente, sea monarquía o república”.
Zarzalejos dice que el “príncipe Felipe puede hacerse cargo de la corona y revitalizarla y, por lo tanto, la jefatura de Estado. Es una persona preparada. No hacerlo nos puede llevar a una situación peor que la actual”.








