El megaproyecto para llevar agua a Monterrey ha prendido las alarmas entre biólogos y ambientalistas. Advierten que el río Moctezuma –fuente primordial de la obra– está contaminado por las aguas negras del Distrito Federal y las descargas de la refinería de Tula. Reducir su caudal, dicen, afectará la zona costera de Tamaulipas y Veracruz, y perjudicará a quienes, por ejemplo, viven de la pesca en el caso dela laguna de Tamiahua. Por lo demás, se prevé que el hecho de “subir” el líquido hasta la capital nuevoleonesa tendrá un alto costo energético.
MONTERREY, NL.- El proyecto hidráulico Monterrey VI, que llevará agua desde el río Pánuco, en San Luis Potosí, hasta la presa Cerro Prieto, en Nuevo León, implica un grave riesgo para la salud de los consumidores, pues el líquido que será transportado contendrá sustancias tóxicas.
Especialistas consultados por Proceso advierten lo anterior y señalan que el plan consiste en extraer agua del río Moctezuma, que nace en la zona del Valle de México y alimenta al Pánuco; pero ese caudal, afirman, recibe descargas del drenaje profundo del Distrito Federal y desechos de la refinería de Tula, lo que implica que los nuevoleoneses consumirán agua tóxica.
En su primera gira como mandatario Enrique Peña Nieto presentó el proyecto en Nuevo León en diciembre de 2012; pero hasta ahora no se han dado detalles acerca de las implicaciones de transportar agua contaminada desde un lugar tan lejano.
Una fuente cercana al proyecto dice a Proceso que en las aguas del río Moctezuma hay elementos pesados como plomo, plata, cobre, cadmio, cromo, zinc, berilio, cesio y arsénico que no pueden ser eliminados totalmente por ningún proceso de filtración.
El biólogo Antonio Hernández Ramírez considera inexplicable que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ya entregara el título de concesión al gobierno de Nuevo León cuando debió haber recibido estudios previos que advirtieran de la inviabilidad del plan.
Hasta ahora, afirma, con la escasa información disponible se puede concluir que el agua que llegará desde el tramo potosino del Pánuco hasta la presa Cerro Prieto contendrá elementos altamente nocivos que pueden generar un problema de salud pública en Nuevo León.
El Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), del gobierno federal, lo advierte en uno de sus estudios: “El río Pánuco se encuentra altamente contaminado pues recibe las descargas de aguas residuales del Valle de México y de otras zonas urbanas a lo largo de la cuenca. Además, las actividades industriales en el centro del país, así como las de extracción y transformación de hidrocarburos en la costa degradan considerablemente la calidad del río y de los cuerpos de agua que dependen de él”.
La doctora en ciencias María Teresa Leal Ascencio, experta en tratamiento del agua, demanda que el gobierno federal haga pública la información sobre la cantidad de agua que el sistema tomará del Pánuco en la época de estiaje, pues en los primeros meses del año las bajas precipitaciones hacen que los caudales disminuyan.
Restarle agua al sistema de lagunas del lugar afectará a poblaciones enteras que dependen del río para sobrevivir, dice la doctora que trabajó 15 años en el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA).
Agua y Drenaje de Monterrey, organismo estatal encargado de la megaobra, no quiso hablar del tema con Proceso.
La obra del sexenio
Peña Nieto eligió Nuevo León para su primera gira como presidente. El pasado 6 de diciembre tuvo dos actos en la entidad: Por la mañana apadrinó a la sexta generación de la Policía Estatal Fuerza Civil y por la tarde visitó el Parque de Investigación e Innovación Tecnológica en Apodaca.
Ahí le anunció al gobernador priista de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, las construcciones de la Línea 3 del Metro de la capital nuevoleonesa y el acueducto del plan hidráulico Monterrey VI, que garantizará el abasto de agua a esa ciudad los próximos 50 años.
Acompañado por el director general de la Conagua, David Korenfeld, Peña Nieto explicó que el acueducto de 510 kilómetros, el más largo en América Latina, costará 14 mil millones de pesos y cruzará Veracruz, San Luis Potosí y Tamaulipas, hasta llegar a Nuevo León.
El proyecto se denomina Monterrey VI, Acueducto Tampaón-Cerro Prieto. Es el quinto de los 12 incluidos en el Plan Estatal de Desarrollo (PED) 2010-2015.
El PED dice: “Conviene señalar que las fuentes actuales de agua para el área metropolitana de Monterrey sólo serán suficientes hasta los años 2015/2016. Una solución de largo plazo es imperativa”.
Hasta ahora no se han dado detalles del plan que, a decir de especialistas, provocará daños en los consumidores, aunque los gobiernos estatal y federal han proporcionado algunos datos dispersos sobre la obra.
El 13 de octubre de 2010 José Ramón Ardavín, subdirector de Agua Potable y Saneamiento de la Conagua, entregó el título de concesión de la obra. La dependencia dijo que la obra financiada con un esquema público-privado garantizaría el abasto del agua de la zona metropolitana de Monterrey durante 20 o 25 años. Con el paso de los meses, Medina aumentó, en el discurso, la vigencia de sus bondades hasta 50 años.
Según la dependencia federal, Monterrey VI conducirá 6 mil litros por segundo. La inversión estimada es de mil millones de dólares. Forma parte del plan de proyectos estratégicos del Programa Nacional de Infraestructura 2007-2012, que presentó en julio de 2007 el entonces presidente Felipe Calderón.
Los plazos establecidos entonces eran de inicio de los trabajos en octubre de 2012 para terminarlos en diciembre de 2015. Un cronograma más reciente difundido por la Conagua señala que entre 2011 y 2012 sería elaborado el Manifiesto de Impacto Ambiental, a mediados de 2013 se licitarían las obras y a finales de ese año empezaría la construcción para concluirla en 2016.
Al justificar el proyecto el gobierno de Nuevo León señaló que Monterrey y sus 16 municipios conurbados tienen 4.2 millones de habitantes, más de 90% de la población de la entidad. Para cubrir las necesidades de consumo humano de agua es necesario bombear 11.5 metros cúbicos por segundo.
La zona metropolitana es abastecida en 60% por las tres grandes presas de la entidad: El Cuchillo, Cerro Prieto y La Boca. El 40% restante lo aportan sistemas de pozos y galerías, de las cuales las más importantes están en el municipio de Mina y en el área natural de La Huasteca, al surponiente de la zona metropolitana.
Por ello se diseñó el plan que llevará, en línea recta y con una elevación de 285 metros, un ducto de 386 kilómetros con 2.13 metros de diámetro.
El plan anunciado tiene un costo aproximado de 13 mil 500 millones de pesos, más 36 millones invertidos en estudios preliminares a fondo perdido. Las cifras han variado con el paso de los meses. El más reciente reporte de la Conagua señala que la inversión será de 14 mil 317 millones de pesos de los cuales 7 mil 15 serán aportados por el Fideicomiso Nacional de Infraestructura y los 7 mil 302 restantes vendrán del sector privado.
El acueducto operará concesionado 25 años e incluye el reforzamiento de la tubería que conecta Cerro Prieto con Monterrey, que consta de 124 kilómetros, y la rehabilitación y ampliación de la potabilizadora de San Roque, en el municipio de Benito Juárez. Eso da el total de 510 kilómetros de obras y rehabilitación.
Contaminante, cara e inviable
Aunque las especificaciones técnicas han sido profusamente difundidas por los medios, de las implicaciones ambientales casi nada se sabe. Una fuente consultada –que pidió el anonimato– dice a este semanario que estudios sobre la factibilidad del proyecto ya fueron elaborados y entregados al gobierno de Nuevo León. En ellos se establece que la obra es contaminante, costosa y, por su longitud y elevación, inviable.
La fuente, que conoce los estudios técnicos, dice que hay muchos análisis que advierten que el agua del río Moctezuma está cargada de materiales pesados. Precisa que la refinería de Tula descarga ahí sus desechos. En este punto fue construida la presa Zimapán, para rebajar la contaminación de las descargas de las instalaciones de Pemex.
“Pero ningún procedimiento de purificación elimina totalmente los metales pesados. Hablamos de plomo, plata, cobre, cadmio, cromo, zinc, berilio, cesio, arsénico y otros. Y se encontraron altas concentraciones de metales pesados, y eso ya lo saben el gobierno del estado y el federal. El proyecto no es sustentable, pero quién sabe por qué lo han continuado.
“Hay que ver por qué no han dado a conocer el estudio técnico de sustentabilidad de Monterrey VI. Se necesitan estudios más profundos de los lodos del lecho del río Moctezuma, principalmente en áreas cercanas a las obras de toma. La calidad del agua que se extraiga ahí a futuro no será buena”, afirma.
Agrega que el nivel del río está debajo de la cota de tres metros, lo cual implica costos mayores para le extracción, pues en algunas temporadas el nivel del agua baja a dos metros y lo que se succiona es arena. La misma elevación del ducto aumentará los costos y hará que por fricción se pierdan importantes cantidades de agua.
Para el informante la razón por la que no han sido trasparentados los estudios de calidad del agua del Pánuco tiene que ver con la inversión en el proyecto. Es tan grande el monto destinado a las obras que probablemente funcionarios y empresarios no deseen que el proyecto sea desechado.
El libro Adaptación a los impactos del cambio climático en los humedales costeros del Golfo de México (INEEC, 2009), fue elaborado por especialistas para que fuera una herramienta de apoyo para los tomadores de decisiones y los actores clave de la región.
En él se da a conocer la situación actual de la zona costera del Golfo de México y los posibles escenarios socioeconómicos, climáticos y de uso de recursos durante el siglo XXI, se especifica en su presentación.
El capítulo 5 del segundo volumen habla de la contaminación en el Pánuco: “Nace artificialmente en la cuenca del Valle de México, pues las aguas residuales generadas en la zona metropolitana de la Ciudad de México se sacan de la cuenca por obras de ingeniería para fluir en el río Salado que, junto con el Cuautitlán, forman el río Tula.
“Posteriormente este río recibe el nombre de Moctezuma y finalmente el de Pánuco. Es de esperarse, por lo tanto, que el grado de contaminación por materia orgánica sea elevado.”
El biólogo Antonio Hernández advierte en entrevista de los riesgos de consumir agua del río Moctezuma. Es necesario conocer los estudios de AyD para analizar los datos sobre los niveles de contaminación de esa afluente, dice. Por la información que se tiene hasta ahora el líquido que por ahí corre no es apto para el consumo humano.
El especialista en ecología egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León señala que la subcuenca del Moctezuma, que se integra a la cuenca del Pánuco, tiene descargas residuales de drenaje, industria y actividades agropecuarias.
Ahí cae una parte del drenaje profundo de la Ciudad de México. En Hidalgo, los poblados de Tula y Tulancingo son igualmente críticos por sus descargas industriales. Los sistemas de tratamiento no son suficientes para la cantidad del fluido depositado en la cuenca, dice el activista.
Las descargas en el río ocurren en estos puntos pues no hay otra manera de canalizar los desechos de las ciudades. La diferencia es el tratamiento de los líquidos, pues en las plantas saneadoras se les reducen o eliminan los elementos pesados. Y hay actualmente más de 85 comunidades que confluyen con el Moctezuma y que no manejan adecuadamente sus desechos.
“Nos dicen que hay mucha agua, con 14 millones de metros cúbicos de salida por segundo y que hay una inversión millonaria. Pero no se hace público cuáles son las evaluaciones de la calidad del agua. Y esto genera suspicacia, porque ello debiera ser el principal elemento para tomar una decisión”, dice.
La diferencia de altitud, entre los dos puntos, abunda, es de más de 400 metros lo que implica un consumo enorme de recursos energéticos que afectará ineludiblemente los ecosistemas de los lugares aledaños a las plantas de bombeo.
Explica además que los metales pesados son así denominados por su masa atómica, pero también porque permanecen en los seres vivos cuando se alojan en ellos, en la sangre o en los enlaces químicos del organismo.
La presencia en el líquido potable de plomo, arsénico y mercurio en partículas que exceden la norma puede provocar problemas respiratorios con afectación a las mucosas pulmonares.
Ocurren también malformaciones congénitas provocadas por su ingestión, como ha ocurrido en Torreón, Ciudad Juárez y Nuevo Laredo, por citar algunos casos documentados de núcleos poblacionales lastimados por contaminación de agua y aire con metales pesados de la industria.
En cambio, a un lado de la zona metropolitana del estado está el área protegida de La Huasteca, uno de los principales surtidores de agua para la población que, asegura, puede ser útil para el mismo propósito si se procura la conservación de sus ecosistemas.
Hernández cree que si se hace pública la contaminación del Pánuco, el proyecto podría quedar arruinado, lo que frustraría inversiones millonarias.
Daño ambiental
La ingeniero químico María Teresa Leal Ascencio, catedrática de la Universidad Veracruzana, ha pedido desde el año pasado que la Conagua transparente la información relacionada con el proyecto Monterrey VI.
La también doctora en ciencias ambientales alerta de la falta de información, pues los habitantes de Veracruz y los de zonas aledañas al Pánuco deben saber cuál es la cantidad por segundo que se extraerá del afluente, principalmente en época de estiaje.
Aunque ya fue dicha cuál es la cantidad que será cedida al año, es indispensable que la población esté informada sobre cuánta agua se va a quedar en el río después de que Monterrey la extraiga.
“No hay transparencia respecto a esas decisiones. El Pánuco tiene todo un sistema de lagunas que están interconectadas y si se empieza a sacar agua, todo el sitio se verá afectado. A los veracruzanos ni se les preguntó, ni a los que viven en las riveras del Pánuco ni a los que viven de la cría de ostión”, dice.
La laguna de Tamiahua, en el norte de Veracruz, es la mayor zona de producción de ostión en el país y con la construcción del acueducto al vaso lacustre le entrará ahora más agua salada, pues la dulce se irá a Nuevo León. Las afectaciones para ellos serán considerables, dice.
Para Leal, la Conagua entregó la concesión a Nuevo León sin hacer públicos sus términos para evitar expresiones públicas de rechazo.
Sus sospechas se incrementan –dice en entrevista telefónica– al saber que el acuerdo fue firmado por Fidel Herrera, gobernador de Veracruz, menos de dos meses antes de dejar el puesto, por lo que no asumió el costo político de la decisión.
Actualmente el Pánuco recibe descargas sin tratamiento de la Ciudad de México y de la refinería de Hidalgo, confirma. En territorio hidalguense, en el Valle del Mezquital, se está utilizando para riego agrícola ese líquido contaminado.
“Es agua que lleva metales, microorganismos, parásitos, virus. Es interminable la cantaleta. Actualmente en el Valle de México están construyendo la planta de tratamiento Atotonilco, pero de todas maneras no va a tratar 100%”, dice quien a su paso por el IMTA hizo personalmente muestreos en ese punto.
Aunque el agua procedente del Moctezuma que llega al Pánuco pudiera contener metales pesados, en opinión de Leal hay posibilidades de hacer una purificación adecuada.
“El sistema de agua de Monterrey, hasta donde conozco, es bueno, con gente que se preocupa por hacer el trabajo, con un buen laboratorio que hace análisis de su agua y está pendiente de la calidad. Ellos hacen los estudios para cumplir con la norma, lo que muchísimas ciudades no hacen”, señala.
Se dice esperanzada en que Nuevo León haya hecho el estudio correspondiente para analizar el agua que recibirá en Cerro Prieto y verificar que sea útil. “Quiero pensar que Agua y Drenaje de Monterrey, antes de pedir la concesión y de meterse en esas broncas de una inversión tan enorme, analizó esa agua y ya sabe cómo está, pero eso habrá que ir a preguntárselo.








