“La misericordia de Babel”

Después de la Segunda Guerra Mundial, Nelly Sachs, de origen alemán, se exilió a Suiza y su labor literaria se modificó radicalmente. De la poesía romántica que escribía saltó a los temas de la guerra, la violencia y el exilio, para manifestar la realidad del pueblo judío, torturado e indefenso en ese momento. A pesar de ser escrito en ese tiempo, su obra teatral en verso Eli, de la cual Ray Nolasco en el Foro del Círculo Teatral hace una versión libre bajo el título Shalom o La misericordia de Babel, parece hablarnos del sistema mundial actual a partir del microcosmos de una comunidad.

Desde otra perspectiva podemos asociar la situación de la que nos habla la autora Nelly Sachs, de manera inversa, es decir, respecto a lo que el pueblo palestino también está viviendo: perseguido y agredido por Israel en colaboración con Estados Unidos, sin derecho a la tierra que le corresponde. Los soldados no descansan en mantener la guerra, como se ve en la obra de Nelly Sachs, donde un soldado con total prepotencia asesina al hijo de Miguel, protagonista de esta historia.

La autora utiliza el verso y la poesía para mostrar un collage de historias que, de una u otra manera, se vinculan con la de Miguel. El camino por el que transita en búsqueda del asesino de su hijo va de la sed de venganza al proceso del perdón. Los cantos y el coro que el director y adaptador utiliza parecen acercarnos a un teatro ritual de purificación. Desgraciadamente el director opta por un tono grandilocuente y sobrexaltado, en la proyección emocional de los actores, que nos impide conmovernos, afectarnos de los sucesos de injusticia que ahí ocurren y crear lazos empáticos. Los actores enfurecen, sufren, gritan, cierran puños, lloran contenidamente o arengan más como un formalismo que como una necesidad interior. Los cantos, que podrían ser sugerentes para crear una atmósfera que refuerce la religiosidad que pretenden, no consiguen transmitirnos esa sensación. Los personajes están caracterizados con el movimiento y el gesto. Ray Nolasco prefiere efectos inmediatos más que las sutilezas afectivas del comportamiento humano. Adriana Resendiz como Miguel y Mauricio Moreno, Jessica Gámez, Alinka Durán y Alfonso Alcántara –los cuales hacen diversos personajes–, son el equipo actoral que participa en este puesta en escena que ya se había presentado a principios de este año en el Festival de los Amantes del Teatro.

La propuesta del espacio escénico, también concebida por el director, es llamativa y bella. El juego real y metafórico con las piedras que ocupan el escenario dan al espectador muchos elementos de interpretación, además de que visualmente las rocas, las piedras grandes, pequeñas y amorfas, tienen una atracción mágica en el escenario. Los personajes las cargan o las mueven como si fueran partes de ellos mismos, o las manipulan como si tocaran una parte pesada en su interior. Con ellas construyen paisajes desérticos o derruidos, lugares para descansar o esconderse, fronteras, obstáculos o hasta un pozo donde el agua nos da una sensación de esperanza, como aquella que sugiere el título de Shalom (Paz).

Shalom o La misericordia de Babel, escrita originalmente por Nelly Sachs, Premio Nobel de Literatura en 1966, es una propuesta escénica ambiciosa que tiene su efecto en la superficie, pero que requeriría un poco más de simplicidad en la expresión de la emotividad.