Dibujos de niños en que se plasma su alegría de vivir, sus lugares de origen y creaciones fantásticas, fueron expuestas en 2008 para celebrar la hermandad de Guadalajara con la ciudad japonesa de Kyoto. Algunas de esas obras fueron descubiertas por un caminante en la calle, entre bolsas de basura; al saberlo, las autoridades se limitaron a deslindarse del hecho, como si no tuvieran el deber de resguardar las piezas o de denunciar su desaparición.
Guadalajara y Kyoto, hermanadas con la niñez es el título de la exposición de dibujos de niños japoneses y tapatíos que en noviembre de 2008 se montó en los pasillos del Palacio Municipal como parte del intercambio artístico-cultural entre ambas ciudades.
Los dibujos fueron donados al ayuntamiento de Guadalajara que entonces presidía el panista Alfonso Petersen Farah, según consta en los registros encontrados en la página de internet del municipio. Sin embargo, a finales de febrero de 2013 una persona que había visto la exposición encontró parte de los dibujos –unos rotos y otros doblados– entre bolsas de basura en una calle de la colonia Americana.
Quien halló los dibujos, y que por motivos personales pidió se omitiera su nombre, relata que vio las obras infantiles en los pasillos del Palacio Municipal. “Era una exposición muy nutrida de dibujos de niños japoneses, muy buena y muy colorida; destacaba por el estilo tan diferente de pintar de los niños japoneses al de los niños de Guadalajara”, comenta. Se sorprendió “porque aparte de ser muy buenos trabajos, era una colección muy numerosa; calculo que entre 30 y 50 dibujos”.
Una noche de finales de febrero, dice, caminaba por la calle Lerdo de Tejada, y en la esquina con la calle Colonias, entre bultos de basura, de inmediato reconoció los dibujos. Pudo rescatar 17 trabajos de niños de Kyoto, incluida su cédula en japonés, y sólo una obra de un niño de Guadalajara cuya cédula dice Casa Cultural Colomos, una dependencia del ayuntamiento tapatío.
A él no le interesa acusar a nadie por destruir esos trabajos, pero le intriga el destino del resto de los dibujos “porque eran muy buenos”. Señala que para él es una fortuna haberlos hallado. Junto con los trabajos recogió el letrero de la exposición con el logotipo del ayuntamiento de Guadalajara.
Si bien no se atreve a calificar el hecho como un acto de desprecio por el arte infantil, considera que por lo menos hubo ignorancia de quien rompió y tiró los dibujos: “Me parece injusto que trabajos tan esmerados de manos pequeñas terminasen rotos y abandonados, porque en realidad son muy bonitos, muy bien hechos”.
Regalos “que no son valiosos”
En el portal del ayuntamiento de Guadalajara aparece el acta de la novena sesión del Consejo de Participación Social en la Educación, celebrada en el Palacio Municipal el 30 de octubre de 2008.
En esa ocasión el ingeniero Rubén Hernández García, director de Centros de Educación y Academias Educativas Municipales, dependiente de la Dirección General de Educación, anunció que el 3 de noviembre a las 10:00 horas se inauguraría en los pasillos de la Presidencia Municipal una exposición de pinturas infantiles elaboradas por niñas y niños de Guadalajara y Kyoto, como parte del intercambio artístico-cultural entre ciudades hermanas.
Los dibujos se volvieron a presentar en el Centro Cultural Casa Colomos de noviembre a diciembre de 2009. Y en agosto de 2010, cuando era presidente municipal tapatío Jorge Aristóteles Sandoval, se celebraron los 30 años de hermanamiento entre Guadalajara y Kyoto con actividades deportivas y culturales, entre las que no se incluyó la exposición de arte infantil.
La persona que halló en la basura las obras de los niños juzga conveniente saber cómo manejan las instituciones públicas las donaciones artísticas que se les hacen. Sospecha que tal vez especulan con determinadas piezas o “simplemente no se les da el trato digno que merecen trabajos de este tipo”, señala.
Dice, además, que nueve de las 17 piezas infantiles están completas, otras están rotas y unas tienen faltantes. Aun así, se dice dispuesto a entregar las pinturas que rescató a la institución mexicana o japonesa que se interese en ellas y esté dispuesta a restaurarlas, conservarlas y exhibirlas.
Consultado al respecto, el titular de la Secretaría de Cultura del Ayuntamiento de Guadalajara, Ricardo Duarte, deslindó de toda responsabilidad a la dependencia a su cargo y remitió al reportero a la dirección de Relaciones Internacionales y Ciudades Hermanas.
El titular de esa oficina, Mario Reynoso, se comunicó con este semanario para señalar que presumiblemente las piezas de arte infantil fueron sustraídas, puesto que estaban en unas bolsas que desaparecieron al mismo tiempo que el bolso de una secretaria. Añadió que se denunciaron estos hechos a la policía hace aproximadamente un mes.
En la página web del municipio, en el apartado sobre relaciones internacionales aparece el registro de las áreas de cooperación internacional con Guadalajara. En el área de cultura, se registra que con Kyoto se acordó realizar un “intercambio de pinturas infantiles” y que Guadalajara donaría a la ciudad japonesa una copia de la escultura “La estampida” del escultor tapatío Jorge de la Peña. Entre paréntesis aparecen los años 2000-2008.
Lo que resulta extraño es que justo donde se encontraron esos dibujos, en Lerdo de Tejada 1887 esquina con Colonias, en la colonia Americana, se mudó la oficina de Relaciones Internacionales y Ciudades Hermanas del Ayuntamiento tapatío, según lo reconoció Reynoso, quien dice que eso ocurrió “hará como un mes”, lo que coincide con la fecha aproximada de la supuesta sustracción del material.
Reynoso relata que cuando estaban acomodando el mobiliario en su nueva sede, todo el personal tuvo que salir a recibir a una delegación extranjera –no precisó cuál– y sólo se quedó la secretaria, a quien en un descuido le robaron su bolso de mano. Cuando ella contó lo ocurrido, revisaron si algo faltaba y notaron que no estaba un jarrón de Alajuela y unas bolsas que contenían panfletos, señalética y otros papeles, así que dieron parte a la policía. El funcionario cree que posiblemente ahí estaban los dibujos y que quien se llevó las bolsas no los consideró de valor y los abandonó.
“Pensando de buena fe, posiblemente el personal de intendencia confundió los dibujos con basura y los tiró, pero pensando de mala fe, fueron sustraídos y al notar que no eran objetos valiosos, los tiraron”, especula.
Agrega que su nueva sede tiene una galería abierta al público, donde exhiben parte de los obsequios que ha recibido el ayuntamiento de las ciudades hermanas. Sin embargo, no pudo precisar si en el inventario tienen registrados los dibujos de los niños de Kyoto, “porque apenas nos estamos acomodando y tenemos muchas cosas que estamos revisando”.








