El cambio de rector, un trámite

En la toma de posesión de Tonatiuh Bravo Padilla como rector de la Universidad de Guadalajara, las formalidades y el discurso, así como las respuestas de cajón a las preguntas de la prensa, confirmaron que todo sigue igual en los territorios de Raúl Padilla: la universidad buscará más presupuesto para crecer a costa del erario, las empresas parauniversitarias continuarán con sus negocios que no benefician a la comunidad académica, mientras la crítica –igual que la autocrítica–, sencillamente “no se escucha”.

Con un discurso demagógico y carente de autocrítica  en el que resaltó la tradicional demanda de más recursos, Tonatiuh Bravo Padilla asumió la rectoría de la Universidad de Guadalajara  (UdeG) el 1 de abril. Es el quinto rector consecutivo que coloca el sempiterno jefe del Grupo Universidad, Raúl Padilla López, quien cumple ya 24 años de cacicazgo en esta casa de estudios.

Bravo Padilla es el rector número 49 en la historia de la UdeG y la encabezará formalmente hasta el 31 de marzo de 2019. Su mensaje se acomodó al que intenta posicionar el presidente de la República, Enrique Peña Nieto. Si éste habla de un Pacto por México, el rector hizo un llamado a cristalizar un “pacto por los jóvenes” para aumentar la matrícula y ampliar la cobertura geográfica de la segunda universidad más importante del país.

Cobijado por el jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, y por el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) José Narro, así como  por el propio exrector Raúl Padilla López, hasta se atrevió a señalar que la meta en la cobertura de la educación media superior y superior –fijada por el gobierno federal en 40% al final del sexenio– debería aumentarse a 50%.

Al gobernador Jorge Aristóteles Sandoval le planeó incluso la posibilidad de que defina con el gobierno federal el incremento presupuestal de la UdeG; es decir, lo que viene ofreciendo año tras año la institución.

“El pacto por los jóvenes nos debe llevar a que, en seis años, Jalisco pase de 33% a cuando menos 50% de cobertura en educación superior, y de 68% a cuando menos 80% en el caso de la educación media superior”, ofreció.

Según las cifras que mostró, la cobertura de educación superior en Jalisco es del 33%, lo que lo ubica en el lugar 17 a nivel nacional y, de acuerdo con el  Instituto Mexicano de la Juventud Jalisciense, en la entidad viven alrededor de 500 mil jóvenes de entre 14 y 29 años que no estudian ni trabajan.

En posterior entrevista colectiva, Bravo Padilla precisó que a los 8 mil 900 millones de pesos que ejercerá este año la universidad, le harían falta 500 millones más provenientes de una bolsa federal.

Enrique Cuevas e Ignacio Mancilla, integrantes del Colectivo de Reflexión Universitaria (CRU), coinciden en que con Bravo Padilla al frente de la casa de estudios continuará vigente el cacicazgo y, aunque el rector hable de una apertura democrática, en los hechos demuestra lo contrario.

Cuevas enfatiza que Bravo Padilla es un fervoroso exponente del neoliberalismo y una muestra es el reciente acuerdo del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) –del que  fue rector– para cobrar 200 pesos semestrales a los estudiantes por el uso del estacionamiento a partir de agosto.

“Es el líder del proyecto neoliberal del sistema educativo en México. Desde nuestro punto de vista, lo que busca el proyecto de Tonatiuh es abundar y avanzar en el proceso de privatización de la educación pública, en el proceso de separación de cada vez más las necesidades de un amplio sector de la población (estamos hablando de más de la mitad de los mexicanos) y servir a los intereses de una élite que a su vez ha servido a los intereses del gran capital.”

Otra evidencia de que al interior de la universidad no existen cambios, insiste Cuevas, es que Bravo Padilla ratificó al vicerrector Miguel Ángel Navarro Navarro, al secretario general José Alfredo Peña Ramos y al director de Finanzas Gustavo Cárdenas Cutiño.

El académico cuestiona que el rector impulse un supuesto pacto por los jóvenes, si como rector del CUCEA pudo reivindicarse con ellos, pero en lugar de ello se los llevó a las campañas del PRD, partido del que ha sido diputado federal y que también es controlado a nivel estatal por Raúl Padilla López.

“A la hora de buscar realmente apoyos para que los jóvenes se incorporen al mercado laboral, (Bravo Padilla) no ha pasado más que de promesas, al menos en el CUCEA. No hay compromiso real con los jóvenes que egresan”, subraya Cuevas.

Y menciona que una de las asignaturas pendientes de la universidad es la mejora salarial de cientos de profesores, ya que 60% de ellos percibe entre 5 y 6 mil pesos mensuales.

A su vez, Ignacio Mancilla fue candidato independiente a la rectoría por el CRU, y denunció como farsa la sucesión en la rectoría de la UdeG.

Filósofo y profesor de asignatura (gana por clase impartida, como sucede con cientos de maestros que disienten del Grupo UdeG) y excolaborador del gobierno del Distrito Federal en las administraciones de Cuauhtémoc Cárdenas y de Andrés Manuel López Obrador –quien por cierto nunca aceptó el liderazgo de Raúl Padilla en el PRD jalisciense–, también cuestiona el “pacto” que propugna el rector, pues recuerda que desde los tiempos del presidente Miguel de la Madrid se han propuesto muchos pactos y ninguno ha traído beneficios reales a la población.

Desde hace tiempo el investigador sostiene que la verdadera razón de que no haya democracia en la UdeG obedece al cacicazgo de Padilla López, que ha sometido al Consejo General Universitario (Proceso Jalisco 429 y 430).

“La universidad tiene muchos proyectos de alfombra roja, como ya se le conoce actualmente (como la Feria Internacional del Libro y el Festival Internacional de Cine en Guadalajara), que no le corresponden a una universidad moderna; tiene también proyectos de empresas que tampoco entran en las funciones de la universidad”, como son el Teatro Diana, el auditorio Telmex y la Calle 2, donde se realizan presentaciones de cantantes y bailes, expone el académico.

Señala que el contraste entre lo que se invierte en las empresas culturales de la universidad y el equipamiento y el material con que cuentan las aulas es muy notorio. Resalta que la última edición del Festival de Cine, que terminó el 9 de marzo, se gastaron 41 millones de pesos, cuando en los salones a veces no hay marcadores o pizarrones.

 

El día de los Padilla

 

Una vez acordada su designación como rector el 31 de enero en el Consejo General Universitario, Bravo Padilla rindió protesta el 1 de abril, en el Paraninfo Enrique Díaz de León.

Como eran las vacaciones de Semana Santa, lo hizo en un ambiente tranquilo. No hubo protestas ni se apareció el grupo de inconformes que intentó ingresar al recinto universitario el día que 106 de 182 consejeros votaron por él.

En la antesala de su toma de protesta, programada a las 12 horas, Bravo Padilla se dio el gusto de salir a las escalinatas del edificio para recibir a sus invitados, entre ellos los ya mencionados Miguel Ángel Mancera y José Narro Robles; pero también al secretario de la ANUIES, Rafael López Castañares; Porfirio Muñoz Ledo, comisionado para la Reforma Política de la Ciudad de México; Mara Robles, secretaria de Educación del Distrito Federal, y el gobernador de Jalisco, Jorge Aristóteles Sandoval.

También llegaron presidentes municipales, así como diputados locales y federales, además de una decena de rectores de universidades de otros estados. Tras el cordón de seguridad que se formó en el recinto, desfiló también la plana mayor del PRD estatal, con excepción del exdiputado de ese partido y exaspirante a rector Raúl Vargas López.

Adentro, cientos de invitados se acomodaban en las butacas. Los pasillos fueron copados por los invitados especiales. Sólo faltaron los estudiantes.

Ni siquiera los reporteros cupieron en el escenario principal; se les envió a la sala Lola Álvarez Bravo, adjunta al Paraninfo, donde observaron el evento en una pantalla gigante. Sólo al final de la ceremonia se les permitió un breve acercamiento con el rector entrante.

–¿El “pacto por los jóvenes” será el sello de su rectorado? –se le preguntó al nuevo rector.

–Así es, yo creo que el deber ser de la universidad, la esencia de la universidad, en gran medida son los jóvenes. Ellos son el origen y el destino de nuestro trabajo universitario.

En el recinto principal se vio a  Raúl Padilla con un traje azul marino y sin su característica barba de candado. Alguien comentó que parecía algo mayor de sus 60 años.

El Licenciado, como le dicen sus allegados, rara vez da entrevistas, pero en esa ocasión respondió tranquilamente las preguntas de los reporteros. Sobre la salida de Nubia Macías de la dirección de la Feria Internacional del Libro, concedió: “Nubia hizo una gran labor que no es fácil que la igualen”. Pero no reveló el motivo de su renuncia.

En cuanto a las críticas del grupo de investigadores del CRU a las empresas llamadas parauniversitarias que él dirige, Padilla López afirmó:

“No he escuchado eso por parte de ningún investigador, tampoco estoy escuchando todo. Yo me dedico más a las actividades culturales. La universidad tiene un nivel de inversión razonable y efectivo en las tareas de la investigación. Hace mucho, teniendo uno de los presupuestos por alumno más bajo, la universidad tiene los indicadores de investigación más importantes del país comparando entre las universidades estatales, más del doble de investigadores que el Sistema Nacional de Investigadores, que lo que tiene la segunda universidad estatal, que es la de Nuevo León, y es la universidad con el mayor número de posgrados de calidad en el padrón del Conacyt.”

Termina la entrevista señalando que las empresas parauniversitarias llevan a cabo funciones educativas y culturales, además de que no le cuestan a la universidad porque generan sus propios recursos.

“Usted pregúntele a la gente si le parece que debe desaparecer la Feria del Libro, yo le aseguró que no, esta feria es autofinanciable”, le enfatiza a este reportero.

En un texto que escribió con motivo de la sucesión en la rectoría, titulado “El porvenir de la Universidad de Guadalajara, ¿una ilusión?”, Ignacio Mancilla se pregunta si los candidatos oficiales han siquiera vislumbrado “algo de esta universidad para ser pensada”.

Él mismo responde: “Me temo que no, el simulacro del debate y la simulación de las elecciones nos indican que la única universidad que ellos pueden visualizar es la universidad realmente existente, la universidad de los poderes metainstitucionales concentrados en unas cuantas personas, una de ellas la más visible, de nombre Raúl Padilla López”.