Señor director:
Por este conducto solicito a usted se me permita mi derecho a réplica en relación con un texto publicado en su revista (En la Conade, Ramírez Barajas sobrevive a su propia corrupción, Proceso 1899), donde se hace mención a mi persona.
Se construye toda una telenovela a partir de hechos sin sustento, en primer lugar en la cabeza de la nota se habla de corrupción y en el cuerpo de la misma las dos personas que se citan niegan tener ningún fundamento jurídico o real en mi contra.
Nunca Nelson Vargas me dijo nada. Pasé varias auditorías ordenadas por él y nunca tuve problema alguno. Lo correcto hubiera sido que me confrontara en su momento, nunca lo hizo.
Niego los siguientes hechos por ser falsos: mi esposa no es maestra de preescolar y no está adscrita a la SEP; en la Conade no trabaja ningún funcionario llamado Rubén Reyes; nunca he sido subdirector general en el ISSSTE; en efecto, vivo en la dirección que publican. No es de mi propiedad, lo rento, si se hubieran tomado la molestia de revisar en el registro público de la propiedad se habrían dado cuenta. Los reporteros dicen que es un departamento de 600 metros cuadrados, eso es una barbaridad, equivale a una cancha de basquetbol, donde rento no hay departamentos de ese tamaño. Desde ese supuesto falso se construye todo un andamiaje de conclusiones a partir de una premisa errónea.
Beatriz Pereyra se atrevió a decir en público que había sido destituido (falso) por malos manejos (falso), sin darme la oportunidad de aclarar nada antes. Me buscó el día 20 por mail para solicitarme una entrevista, le contesté que sí y le di un número. Al día de hoy no he recibido ninguna llamada.
Soy funcionario federal desde 1995, he pasado muchas auditorías y nunca he tenido ningún problema, en esta ocasión ha sido suficiente que “alguien” diga que un no identificado colaborador mío haya hecho una insinuación para que se me asuma culpable sin ningún sustento documental.
Atentamente
Profr. Mario A. Ramírez Barajas
Respuesta de la reportera
Señor director:
En relación con la carta enviada por Mario Ramírez Barajas quiero precisar que el jueves 14 de marzo, inmediatamente después de la conferencia de prensa que ofreció Jesús Mena, director de la Conade, solicité al coordinador general de Comunicación Social de ese organismo, Alejandro Reyes, una entrevista con quien en ese momento era asesor de Mena. A pesar de que él se encontraba en el mismo edificio que yo, esperé durante un par de horas y no me recibió.
El viernes 15, de nuevo le pedí a Reyes que gestionara la entrevista, pero insistió en que no había obtenido respuesta. En virtud de que ese mismo día alrededor de las 21:00 horas la Conade despachó un boletín informando que el señor Ramírez solicitó “licencia con el propósito de proceder de manera personal en defensa de su nombre y prestigio”, efectivamente, el miércoles 20, cuando conseguí su correo electrónico, a través de ese medio solicité la entrevista.
Ramírez respondió hasta la tarde del sábado 23. El lunes 25 le contesté que la edición ya había cerrado y que si quería hacer algún comentario podría enviar una carta a Palabra del Lector.
En la mencionada conferencia de prensa, durante la sesión de preguntas y respuestas, le pregunté a Jesús Mena la razón por la cual decidió contratar al señor Ramírez Barajas, pues durante la administración de Nelson Vargas los reporteros de la fuente supimos por qué razón había dejado el cargo de subdirector de Cultura Física.
El propio Vargas, en la entrevista que concedió a Proceso, reconoce que sabía del comportamiento incorrecto de su colaborador, como también lo confirmó el exdirector del Instituto del Deporte de Aguascalientes, Alfredo Morales Shaadi. Con base en esa información formulé mis preguntas.
Es falso lo que dice Mario Ramírez Barajas acerca de que pasó varias auditorías que Nelson Vargas ordenó y que nunca tuvo problema alguno. El propio señor Vargas puede dar cuenta de ello; jamás ordenó una auditoría, amén de que en la misma entrevista reconoce que a pesar de que le llegó información de varios estados no pudo proceder contra Ramírez porque el sistema de rendición de cuentas, transparencia y combate a la corrupción en México es deficiente, y no porque fueran falsos los señalamientos; sin olvidar que dijo que hubo quien sí aceptó los ofrecimientos de Ramírez Barajas.
Sobre los hechos que dice son falsos: el perfil de Facebook de su esposa Oralba Yolanda Caballero Mazón indica que sí trabaja en la SEP y que estudió en la Benemérita Escuela Nacional de Maestros. Curiosamente, después de que se publicó el texto, la señora y sus hijas cancelaron sus cuentas de esta red social.
Acerca de que en la Conade no trabaja ningún Rubén Reyes, se trata de su amigo Rubén Mendoza Reyes, quien por indicaciones suyas fue contratado como director de Eventos Nacionales y Selectivos.
Ramírez Barajas fue subdirector de Capacitación y Servicios Educativos, adscrito a la Subdirección General de Prestaciones Económicas, Sociales y Culturales del ISSSTE con un salario de 72 mil 819 pesos mensuales.
Respecto a que renta el penthouse en que vive, en el texto nunca se afirmó que fuera de su propiedad. En torno a ese punto está de más el comentario del señor Ramírez Barajas.
Atentamente
Beatriz Pereyra








