Del abogado de Napoleón Gómez Urrutia sobre un texto de Villanueva

Señor director:

 

Me permito solicitarle publique en Proceso la presente, en tanto me siento obligado como abogado defensor del licenciado Napoleón Gómez Urrutia, a desmentir el contenido de lo plasmado en el artículo de Ernesto Villanueva que denominó ¿Alguien recuerda a Napoleón? Anuncio en este acto que en vista de las falsedades que tan alegremente lanza el señor Villanueva, he sido instruido para formular y presentar denuncia penal en su contra. Lo anterior, ya que la libertad de expresión tiene límites y so pretexto de la misma, no puede nadie violar la Ley de Imprenta y cometer impunemente los delitos que ésta prevé.

A fin de no abusar de su espacio, entro de lleno al tema:

Afirma Villanueva que “Napoleón Gómez Urrutia desvió 55 millones de dólares propiedad del Sindicato a sus cuentas personales…” Falso: Extraña y hay evidente mala fe en hacer una manifestación tan categórica (como si fuera poseedor de la verdad, y no una persona que está desinformando), cuando lo cierto es que nunca ha sido siquiera acusado de ello como plantea; y de lo que sí fue imputado ilegalmente ya fue exonerado mediante sentencias firmes de decenas de jueces y magistrados federales y del Distrito Federal que lo desmienten. Digo que extraña y hay una evidente mala fe, ya que Villanueva en su artículo se pretende erigir en una especie de juzgador y pasar por encima de lo resuelto por el Poder Judicial en resoluciones definitivas.

Mañosamente (no veo otra palabra para describir su proceder), Villanueva dice que transcribe una parte del contrato de Fideicomiso, pero lo hace en forma parcial y sesgada a fin de que de su transcripción mutilada se presente una visión que no corresponde con la realidad (como bien resolvió en favor de Napoleón Gómez Urrutia el Poder Judicial Federal, el Poder Judicial del Distrito Federal y la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal).

En un uso abusivo de su pluma, Villanueva afirma que los fondos del extinto fideicomiso minero fueron a dar a cuentas personales de Napoleón Gómez Urrutia, entre otros destinos. Eso, señor Villanueva, también es falso.

Finalmente y para cerrar, dice Villanueva en su artículo que Napoleón Gómez Urrutia se encentra prófugo ya que tiene varias órdenes de aprehensión. Falso: No tiene una sola orden de aprehensión y se ha acreditado que jamás ha estado prófugo (ni antes, ni hoy). Es público que se canceló la última e ilegal orden de aprehensión, y simplemente se está en espera de que la sentencia de amparo de dicho asunto concluya con su cabal cumplimiento.

¿Por qué no dice que lo que pasa en realidad es que Grupo México construyó todo este escenario para que se acusara falsamente a Napoleón Gómez Urrutia, que tanto le incomodaba en sus intenciones de mantener a los trabajadores mineros en condiciones inaceptables en su seguridad y salario? ¿Por qué no apunta que son tres los supuestos mineros que denuncian a Napoleón Gómez Urrutia y que éstos son patrocinados por Grupo México? En fin, todo eso lo veremos ante las autoridades competentes.

Agradeciendo la atención prestada, quedo a sus órdenes:

 

Licenciado Marco Antonio del Toro Carazo, cédula profesional  2056773.

 

 

Respuesta del colaborador

 

Señor director:

 

En relación con la nota del abogado del líder sindical y empresario Napoleón Gómez Urrutia, quiero responder a cada una de las imputaciones que me formula:

1. Por lo que se refiere al desvío de recursos por parte de Napoleón Gómez Urrutia, en el laudo de fecha 27 de octubre del año pasado, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje número 10, en el resolutivo cuarto resolvió: “Se condena al Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana a hacer efectivo, a favor de los actores el derecho a beneficiarse de la distribución proporcional y equitativa de la cantidad de 54 millones 84 mil 479 dólares que el extinto fideicomiso 10964526 entregó al sindicato el 3 de marzo de 2005, pagadera en moneda de curso legal”.

2. Los fondos fueron a parar a cuentas de Napoleón Gómez Urrutia, afirmación que no es mía, sino derivada del trabajo de investigación de la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP, mismo que identifica número de cuentas, bancos y personas involucradas.

3. A pesar de haber ganado amparos para efectos, los abogados carecen, al cierre de esta contrarréplica, del que pudiera exonerar a Gómez Urrutia de la resolución del cumplimiento de amparo de toca penal  208/2011-VI a través del cual Miguel Ángel Aguilar López, magistrado del Sexto Tribunal Unitario del Primer Circuito, el pasado 13 de diciembre de 2012 en su resolutivo cuarto resolvió: “Se libra orden de aprehensión en contra de Napoleón Gómez Urrutia por su probable responsabilidad penal en la comisión del delito previsto en el artículo 113 Bis y sancionado en el diverso 112, párrafo cuarto, ambos de la Ley de Instituciones de Crédito (hipótesis de quien en forma indebida obtenga y disponga de recursos de los clientes de una institución de crédito)”.  ¿Así o más claro para presumir que Napoleón Gómez no es un ciudadano modelo?

4. Bien debiera el líder sindical buscarse una mejor defensa que hable a nombre suyo. El licenciado Del Toro evidencia su ignorancia al amagar con la presentación de una denuncia penal. Es de sobra conocido que la despenalización de delitos contra el honor no se consiguió ayer ni mañana, sino que data desde 2006, cuando las figuras de difamación y calumnias fueron derogadas del código penal del Distrito Federal para crearse la Ley de Responsabilidad Civil para la Protección del Derecho a la Vida Privada, el Honor y la Propia Imagen, publicada en la Gaceta Oficial del DF el 19 de mayo de 2006. Asimismo, en el ámbito federal fueron derogadas las mismas figuras del Código Penal Federal el 13 de abril de 2007. No tengo temor de acudir ante las autoridades a defender mi ejercicio responsable de libertad de expresión en cuestiones de interés público.

5. Tan se encuentra prófugo el dirigente sindical y empresario que no está al lado de los trabajadores de su gremio, aquí en México, sino cómodamente en Canadá, donde ha adquirido residencia legal. ¿Qué práctica internacional aconseja que un dirigente sindical esté por gusto en otro país para dirigir y atender los asuntos cotidianos de sus agremiados? ¿No es por sí misma esta conducta ajena al sentido común?

4. ¿Los estatutos del sindicato minero le parecen al licenciado Del Toro una de las mejores prácticas democráticas internacionales? ¿No le parecen un exceso en una democracia? Los desafortunados insultos que usa el abogado no me merecen mayor comentario. Cuando se tiene razón no se necesita ofender.

Atentamente

Ernesto Villanueva