De Raúl Vargas López sobre un texto de Gloria Reza

Señor director:

 

Deseo compartir con usted un sentimiento de indignación por los agravios cometidos en contra de mi persona a partir de la nota publicada el 23 de febrero en la edición Jalisco del semanario que usted dignamente dirige y que se titula Y siguen saliendo fraudes.

La nota está firmada por Gloria Reza M. quien, además de cometer una serie de errores elementales (que hablan elocuentemente de la falta de seriedad y cuidado en sus supuestas investigaciones) o mentir deliberadamente (no sé con qué propósito) hace acusaciones graves sin ningún sustento.

Los errores elementales:

-La deuda del Congreso de Jalisco no es generada en la LIX Legislatura sino en la LVIII (le adjunto a este correo información completamente comprobable que acredita, sin lugar a dudas, que la deuda del Congreso proviene principalmente de la LVIII legislatura). Y en reiteradas ocasiones he dado pruebas públicas de esta afirmación.

-Los supuestos pagos del IVA del 5%, cuando todo mundo sabe que este impuesto es del 16%.

Las mentiras y omisiones:

-Señalar fechas y precios de adquisición de propiedades a mi nombre que no se corresponden con los registros públicos que dice tener en su poder.

-Omitir que la primera propiedad a mi nombre que señala en su texto, fue adquirida mediante un crédito que aún estoy en proceso de pago.

Finalmente los agravios a que hago mención:

-En el texto se levantan acusaciones y señalamientos de participación en actividades de lavado de dinero en mi contra, sin mediar prueba alguna y con el ridículo pretexto de una fuente anónima. Abre el párrafo en donde se erige la acusación con la frase: “De acuerdo con personal del Congreso que laboró en el área de Control Presupuestal…”. Sin presentar sustento  de ningún tipo.

-En el texto se entremezcla mi nombre con el de personajes como Carlos Corona y se hacen acusaciones genéricas, nuevamente sin prueba alguna. Lo que la señorita Reza hace es yuxtaponer y omitir datos para manipular. Arroja informaciones sin comprobar, incurre en mentiras flagrantes y todo lo entreteje con datos verídicos (como son los nombres de mis hijos o la dirección de mi domicilio) para dar una apariencia de causa–efecto entre todo ello e insinuar o presuponer juicios.

-Finalmente, exponer los nombres de mis hijos, mi domicilio y el valor de mis bienes inmuebles, sólo por el afán de aparentar seriedad en la información, me coloca, intencionalmente o no, en una situación que compromete mi integridad física y la de mis seres queridos. Nadie estamos exentos de ser objeto de algún tipo de agresión motivada por la avaricia de un botín económico (en este país lo matan a uno por un teléfono celular) y hacer del conocimiento público estos datos, es como poner una banderilla para señalar una víctima potencial.

Como en otras ocasiones le he demostrado a la señorita Gloria Reza que miente (ella sabe a lo que me refiero) solicito mi elemental derecho de réplica por la vocación que este semanario tiene por la crítica y la objetividad, lo cual parece que la periodista olvida. Por lo demás, estoy a las órdenes de la reportera para aportarle elementos objetivos y comprobables con los cuales pueda nutrir sus notas sobre los problemas financieros del Congreso durante la LIX legislatura. Además de que existen registros públicos de las propiedades que en 35 años de trabajo; como médico, docente, funcionario universitario y legislador he adquirido, por lo que es innecesario falsear los datos.

Atentamente

Dr. Raúl Vargas López

 

 

 

Respuesta de la reportera

 

Señor director:

 

Para responder a la réplica del doctor Raúl Vargas López a mi reportaje sobre los presuntos fraudes en el Congreso de Jalisco es preciso remitirlo de nueva cuenta, y en primera instancia, a las fuentes consultadas por Proceso Jalisco y que son citadas no sólo en el reportaje titulado Y siguen saliendo fraudes, sino en el que se titula El Congreso, comprador compulsivo (edición 433).

-El hecho de que, según el doctor Vargas, la deuda del Congreso de Jalisco se arrastre desde la LVIII Legislatura no invalida la investigación periodística que revela los dispendios en esa instancia, así como la existencia de supuestos proveedores cuyos datos, por lo demás, no concuerdan al corroborarlos mediante la labor de cotejo; conjunto de irregularidades y corruptelas que, de acuerdo con las fuentes consultadas, ha contribuido precisamente al incremento de esa deuda.

-Sobre el dato de los presuntos pagos de una parte del IVA (el 5% a proveedores supuestamente fantasmas), el doctor no leyó bien. Desde luego que todos sabemos que el IVA es de 16%. Lo que indica mi texto es una referencia de proporcionalidad respecto del IVA; dicho en otras palabras, se trata de un porcentaje que funge como comisión, según las fuentes consultadas.

-En lo que respecta a las fechas y precios de adquisición de propiedades a nombre del doctor Vargas, mi investigación se ciñó estrictamente a los registros oficiales; si éstos no corresponden con los datos que el doctor Vargas tiene, no es responsabilidad mía; así que o él falsea la información o esos registros oficiales son incorrectos.

-Si el doctor Vargas está pagando o no una de sus propiedades con un crédito, es un dato que desconozco, lo cual no significa que yo lo esté “omitiendo”. Lo relevante de ese hecho es que se trata de una propiedad más que se añade al patrimonio del exlegislador perredista.

-Citar información proporcionada por fuentes que deciden optar por el anonimato no es un “ridículo pretexto”, como afirma el doctor Vargas. El secreto profesional del periodista se halla contemplado como una garantía en los códigos de ética de los medios más reputados del país y del mundo, así como en convenciones internacionales y en las leyes nacionales.

-De acuerdo con la legislación mexicana, no es un delito o un acto falto de ética citar reportes oficiales sobre propiedades, más aún cuando éstas han sido adquiridas por servidores públicos. Como su nombre lo dice, el Registro de la Propiedad es Público, tan público como la labor que realizó el doctor Vargas en su condición de diputado, devengando un sueldo pagado por los ciudadanos y utilizando recursos aportados también por los ciudadanos. Por lo demás, resulta melodramático –o un acto de ignorancia por decir lo menos–, el hecho de pensar, como lo argumenta el exlegislador, que “exponer” los nombres de sus hijos, su domicilio y el valor de sus bienes inmuebles –según él “sólo por el afán de aparentar seriedad en la información” – lo coloca, “intencionalmente o no, en una situación que compromete” su “integridad física” y la de sus “seres queridos”.  Insisto: los datos relativos a sus propiedades (enlistadas en el Registro Público de la Propiedad bajo los números de folio 5946801, 560219, 6740 y 122101) son públicos y con ellos se busca únicamente informar acerca de las adquisiciones del exdiputado en un contexto de múltiples irregularidades y presuntos actos de corrupción.

-En suma, a quien el doctor Vargas debe desmentir no es a la reportera, sino a las fuentes que coinciden en señalar sus presuntas prácticas turbias.

Atentamente

Gloria Reza