Aunque al principio parecían fuera de foco y precipitadas sus afirmaciones en el sentido de que a J. Jesús Gallegos Álvarez no lo mataron por su nombramiento como secretario de Turismo –si bien, como todo el equipo de Jorge Aristóteles Sandoval, apenas se iniciaba en el oficio burocrático–, al final parece tener razón el secretario general de Gobierno, Arturo Zamora Jiménez. Él dijo que era por sus actividades como empresario, de las que sin duda debió tener alguna referencia. Y es que no había motivo alguno para que, como funcionario, alguien atentara en su contra y menos cuando apenas tenía una semana en el cargo (nueve días para ser exactos). Además, Turismo no es una oficina que implique más peligros que el hacer relaciones públicas, hacer buenas propuestas e impulsar –se supone– y viajar. No es una dependencia conflictiva, sino todo lo contrario. Y si no, que se lo pregunten a su antecesor, que se la pasó de lo lindo. En cambio, hay otras encomiendas gubernamentales que sí implican mucho desgaste y riesgos, como las de seguridad y procuración de justicia.
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A Gallegos, empresario acaudalado y de altos vuelos, pero en la opacidad –ni siquiera era conocido por empresarios locales y apenas medio sabían de su existencia pese a su aparente fortuna, por lo que queda claro que no fue este sector quien se lo propuso a Aristóteles–, lo habrían ajusticiado por otras razones, ya fueran malas compañías o simplemente porque no rindió debidas cuentas a quienes lo hubieran financiado con dinero oscuro. ¿Quién construye tantos, tan grandes y lujosos edificios sin antes asegurar su éxito a través de las ventas? Ahora se cuestiona por qué lo eligió el nuevo gobernador y precisamente en el regreso del PRI tras 18 años de gobiernos panistas. ¿Acaso Aristóteles no tenía el mínimo antecedente sobre él? Si fue así, le faltó tacto y juego político. Pero si, sabiendo de quién se trataba, lo escogió, lo menos que cometió fue negligencia porque él fue quien directamente invitó a Gallegos Álvarez al gabinete.
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Fuentes cercanas al gobierno estatal aseguran que las investigaciones, que precisamente encabeza el encargado del despacho, Luis Carlos Nájera Gutiérrez, van avanzadas. Puede ser porque el recién llegado a la Fiscalía Central, Rafael Castellanos –egresado de las filas de la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG)–, apenas está conociendo el ámbito de las investigaciones policiacas y, por lo visto, ignora dónde están las puntas de la madeja. De su paso por el Instituto Jalisciense de Justicia Alternativa, del que fue titular, se ignoran los resultados, pese a su exponencial crecimiento en el número de personas que ahí laboran.
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Algo pasa en el diario Milenio Jalisco desde que borró el nombre de Público. Tan sólo en la última semana despidieron a más de una decena de trabajadores, entre reporteros, fotógrafos y diseñadores. Ignacio Pérez Vega, uno de los cuatro fundadores, asegura que los liquidaron de manera indigna e indignante, al grado de que no les pagaron lo que en derecho les correspondía, no les permitían ir al baño, hacer llamadas telefónicas ni recoger sus pertenencias. Entre los despedidos están, además de Pérez Vega, Humberto Muñiz, Caliope Demeruti, Alicia Ruiz y Marco Aurelio Vargas.
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Por los peajes tan altos que se cobran en las autopistas –120 pesos a Ciudad Guzmán a partir de la caseta de Acatlán de Juárez–, a veces se tiene la tentación de creer que se ingresa al primer mundo y que nos vamos a encontrar con esas vías impecables, pero no es así. Hacía tiempo que no utilizaba la carretera de cuota hacia el sur de Jalisco. El viernes 8 de marzo la recorrí y me encontré con no pocos baches, ondulaciones o asentamientos, aparte de carriles cerrados en algunos tramos por reparación o por construcción de dos nuevas casetas. Ciertamente, el tramo que está en buenas condiciones es el que va de la Cuesta de Sayula a Ciudad Guzmán, recién ampliado a cuatro carriles. En el resto hay deterioros de vía asfáltica que, se supone, deben ser reparados en el acto. Aparte las tolvaneras frecuentemente impiden circular con seguridad y en ocasiones provocan el cierre de la vialidad. Eso sí, nunca hay descuentos por esos contratiempos.
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