La ejecución del recién nombrado secretario de Turismo de Aristóteles Sandoval el sábado 9 volvió a llamar la atención sobre la forma en que se integró el gabinete. Aunque la nueva administración destacó el perfil empresarial de José de Jesús Gallegos, la iniciativa privada no lo reconoce ni póstumamente como uno de los suyos. El gobierno del estado no sólo ha sido incapaz de resolver el crimen, sino que no logra disipar las dudas sobre su control del propio equipo de trabajo…
Si bien los empresarios locales manifestaron sus dudas acerca del nombramiento de José de Jesús Gallegos Álvarez como secretario de Turismo, después del sábado 9, cuando fue ejecutado, los representantes del sector no quieren hablar al respecto.
Pese a que el gobierno estatal explicó su llegada a esa importante posición del gabinete de Aristóteles Sandoval como una señal hacia la iniciativa privada, los integrantes de ésta se niegan a opinar del asunto.
Todo era diferente apenas el sábado 2. El presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Guadalajara, Francisco Beckman, declaró a medios informativos locales que no conocía los antecedentes de Gallegos pero le daba su voto de confianza. En el mismo sentido se pronunció el presidente del Consejo Regulador del Tequila, Miguel Ángel Domínguez Morales.
Lo único que se sabe del fugaz secretario, fallecido a los 47 años, es precisamente que era un desconocido para los empresarios jaliscienses; algunos a lo mucho habían oído hablar de él. Por eso se sorprendieron por su nombramiento.
Sólo un hombre de negocios aceptó hablar, a condición de que se omitiera su nombre. A Gallegos, dice, “muy pocos lo conocían, no tenía relación con los organismos empresariales”.
Señala que entre lo poco que se sabe de él es que contaba entre sus propiedades algunas torres en condominio, como la Murano de la avenida Montevideo, en la colonia Providencia, y otro conjunto de departamentos en el lujoso fraccionamiento Puerta de Hierro.
En 1992 fue nombrado director del área de construcción de la empresa Vidafel, a la que seis años después le realizó un cambio de imagen para convertirla en la cadena hotelera Grupo Mayan Resorts.
En esta compañía se asoció con Daniel Chávez Morán, pero un conflicto los hizo separarse y Gallegos se inició como desarrollador de departamentos lujosos con su empresa Jegal Proyect and Construction Management. Gran parte de sus propiedades se encuentran en la costa norte de Jalisco y sur de Nayarit, así como al menos un desarrollo turístico importante en Quintana Roo. En Nayarit dejó inconcluso un proyecto denominado La Tranquila, en la playa conocida como Punta Mita.
A decir del entrevistado, este último desarrollo hundió financieramente a Gallegos, quien tuvo que irse a residir en Houston, Texas, en Estados Unidos. Su casa estaba en el fraccionamiento Woodlands y ocasionalmente visitaba Guadalajara, donde poseía la agencia de autos Ferrari del Boulevard Puerta de Hierro, precisamente en uno de los edificios de su propiedad.
De millonario a burócrata
Los que sí alzaron la voz tras la muerte del titular de Turismo fueron el diputado local panista Alberto Esquer y el excandidato a gobernador por el Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro Ramírez. El primero impulsa una iniciativa para que los funcionarios de primer nivel se sometan a las pruebas de control de confianza que normalmente se aplican a los policías y altos mandos de seguridad pública.
“Ante los hechos suscitados y ante varias declaraciones de los secretarios del Poder Ejecutivo donde señalan que el asesinato del secretario de Turismo no se debió a la vida política, a la vida de gobierno, sino a cuestiones personales y empresariales, con mayor razón necesitamos darle certeza a los jaliscienses. Que las personas que toman las decisiones trascendentales en materia de seguridad pública y de seguridad social, de todos nuestros ciudadanos, hijos y familiares, podamos acreditar que tienen pasada la prueba de control de confianza”, propuso.
Esquer afirma que con esa iniciativa pretende que al titular de la Fiscalía General se le puedan practicar los controles de confianza, pues ello no se considera en la propuesta que el gobernador Aristóteles Sandoval envió al Congreso para reformar la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo y la Constitución de la entidad.
Dichos exámenes permiten establecer si un servidor público puede tener nexos con la delincuencia organizada, consumir drogas, tener afectadas sus facultades mentales o contar con ingresos sospechosos.
“Por lo pronto –enfatiza Esquer– exhortamos a que de manera voluntaria todos los funcionarios, para darle tranquilidad al estado de Jalisco, puedan someterse a estas pruebas.”
En tanto, Enrique Alfaro señala que el asesinato de Gallegos merece una explicación clara de Aristóteles Sandoval, a quien no se le ve públicamente desde aquel sábado 9 y sólo se refirió al crimen mediante un tweet que envió ese día desde su cuenta personal @AristotelesSD: “Mi solidaridad y apoyo total a la familia de J. Jesús Gallegos, estoy con ustedes en la pena que les embarga. No están solos”.
Difiere de la propuesta de Esquer: “Necesitamos un gobernador que tenga la capacidad de elegir bien a sus funcionarios, que cuide el perfil de quienes son contratados. Plantear exámenes de control de confianza es simplemente una medida de carácter mediático; yo abogaría más por la responsabilidad que tiene el Ejecutivo de elegir bien a sus funcionarios”.
Para Alfaro Ramírez, es grave que el secretario general de Gobierno, Arturo Zamora, admitiera que el asesinato del secretario de Turismo está relacionado con sus “actividades empresariales”.
Y plantea: “¿Entonces por qué lo invitaste de secretario de Turismo? Yo creo que es lo que se tiene que explicar. Así como nosotros no emitimos ninguna opinión respecto al gabinete para darle cuando menos el beneficio de la duda para que cumplan su responsabilidad, creo que este suceso pone en evidencia la necesidad de una explicación detallada y que de una vez por todas tiene que aparecer el gobernador. Me parece que está escondido y eso no abona a un ambiente de tranquilidad y claridad en el estado”.
El coordinador del grupo parlamentario del PRD en el Congreso del estado, Enrique González Velázquez, tampoco está de acuerdo con la aplicación de las pruebas de confianza a todos los funcionarios de primer nivel, porque algunos tienen funciones administrativas.
Expriistas consultados por Proceso Jalisco ubican a Gallegos en “los círculos de corrupción del PRI” y como una persona muy ligada a Enrique Dau Flores, quien está al frente de la Consejería del Gobierno del estado y es responsable del fracasado proyecto de la presa Arcediano, en el cual se invirtieron más de 3 mil millones de pesos y finalmente no se edificó.
Gallegos Álvarez tampoco era muy conocido en Puerto Vallarta ni en Nayarit, pese a sus grandes desarrollos turísticos. De no haber sido accionista de Mayan Palace, no se explica cómo llegó a disponer de sumas suficientes para realizar construcciones de millones de dólares.
Otro empresario tapatío, que también pidió no revelar su nombre, confesó que su primera reacción cuando se enteró del nombramiento de Gallegos fue una exclamación: ¡A Jalisco ya se lo cargó la…!”.
Esto se debe a que “los desarrollos de Gallegos son muy importantes, pero muy sospechosos”, explica. Y confirma que Chávez Morán y Gallegos tuvieron una relación empresarial muy estrecha pero luego rompieron. Añade que ambos estuvieron amenazados, probablemente por algunos socios financieros hasta ahora desconocidos.








