¿Teatro en pantalla?

El nuevo programa Teatro en plazas públicas de la Secretaría de Cultura del DF puesto en marcha el pasado 3 de marzo ha despertado gran indignación en la comunidad teatral. Tanto el anuncio hecho por Laura García Noriega, secretaria de Cultura del DF, el cual fue avalado por el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, como las medidas que está tomando en sus primeros meses en el puesto, expresan un total desconocimiento hacia la política cultural de la ciudad y su completa ignorancia hacia lo que es el teatro.

¿Alguna vez ha tenido la vivencia de estar ante una obra de teatro compartiendo ese acto ritual de comunicación entre el público y el espectáculo vivo y vibrar frente a tal experiencia? Seguro que no, porque decidir hacer teatro proyectado en 17 pantallas colocadas en plazas públicas revela una gran insensibilidad y completa ignorancia frente a lo que es el fenómeno presencial del teatro.

Imposible hacer teatro en pantalla y menos aún con palomitas –por eso de su declaración de “yo pongo teatro (¿con su dinero?) y ustedes la silla y las palomitas”–. El teatro de calle no necesita verse sentado y menos en una proyección.

Nos percatamos de manera sorprendente que la intención de esta nueva secretaria de cultura en el DF es llevar a cabo un programa sacado de la manga, suspender proyectos culturales que venían funcionando, despedir personal y enfocarse a reformular la estructura burocrática (crear una cúpula con subsecretarías y direcciones) sin ningún interés por los contenidos o los logros a los que se había llegado. Eliminar de un plumazo la Chilanguía, por ejemplo –inserción para difundir las actividades teatrales y culturales de la Secult– es un error garrafal si sabemos lo urgente que es conectar público potencial con los espectáculos. Lo mismo sucede con la reducción de personal en la estación de Código radio, con varios premios en su haber, en la Coordinación de Festivales o en Proyectos con Perspectiva de Género, por mencionar unos cuantos.

Es imposible tomar decisiones tan prematuramente sin hacer un diagnóstico previo, sin conocer ni las actividades que se venían realizando en la Secretaría de Cultura ni sus resultados. En ese sentido resultaría fundamental no creer que se está inventando el hilo negro, sino aprovechar lo ya avanzado y considerar, por ejemplo, las diferentes propuestas que han surgido desde la comunidad teatral y el Libro verde recientemente publicado por la secretaría, donde especialistas en política cultural, como Eduardo Nivón y Néstor García Canclini, analizan y proponen una plataforma para el nuevo gobierno del DF de 2012 a 2018.

Nadie está de acuerdo con el programa de “Teatro en pantalla” como forma de abordar el Teatro en plazas públicas pues desde tiempos inmemoriales el teatro se ha hecho en las calles y los grupos teatrales en esta ciudad especializados en el tema son muchos y pueden responder a ese requerimiento. Mejor impulsar grupos teatrales que comprar 16 pantallas (sin licitación y sin diagnóstico previo) sólo con la idea de apantallar con eso de la cultura de masas y el fabuloso número de 2 mil espectadores por función. No sirve para el teatro presentar dos espectáculos en una plaza –en este caso iniciaron con Una vez en Hamelin, dirigida por Laura Jekov, y El Kame Hame Ha, monólogo de Jaime Chabaud– y proyectarlos en 17 pantallas contratando animadores para atraer al público porque eso provocará el efecto contrario a lo que se desea. La gente se alejará del teatro porque en pantalla cualquier representación escénica es horrible..