Alvin Lee, la leyenda viviente del rock

Falleció el miércoles 6 el llamado “guitarrista más rápido del mundo”, Alvin Lee, fundador del grupo Ten Years After, que alcanzó fama mundial después de su actuación legendaria en el Festival de Woodstock en 1969.

Nacido en Nottingham, Reino Unido, el 19 de noviembre de 1944, fue innovador en la forma de ejecutar sus temas y en el desarrollo de vertiginosas secuencias progresivas del territorio del rock visceral y sensual que reinventaron un lenguaje en las fronteras del jazz-rock-blues británico.

Ten Years After se convirtió en una de las agrupaciones más sólidas de la contracultura nacida en los sesenta. Con Alvin Lee a la cabeza, poseedor de una voz metálica y versátil que combinaba con la destreza para las digitaciones sobre la guitarra eléctrica, alcanzaron una de las cimas del rock progresivo experimental. Con un virtuoso como Leo Lyons en el bajo bordeando espirales melódicas con vertiginosa maestría, Chick Churchill en los teclados aportando una base armónica de gran solvencia y Ric Lee en la batería, ejecutaron una versión incendiaria de la pieza “I’m going home”, tema de 11 minutos que colocó a Alvin Lee entre los grandes líderes de la guitarra de su tiempo.

Esta pieza se inicia con una velocidad extrema y va resolviendo cada pasaje con destreza impetuosa; transcurrida la introducción y desarrollo, va mutando a diversos estados anímicos de exaltación que advierten desbordarse, pero se contienen, produciendo en el oyente emoción extrema y un prolongado éxtasis auditivo.

La voz de Lee, por momentos gutural, se torna en una exhalación animal y palpitante que susurra a los oídos de la diosa la tormenta pasional que se avecina. La guitarra teje hiriente los silencios y el latido del bajo sincopado cada cuarto tiempo, es como una premonitoria voz que al rebasar todo límite arroja al precipicio de una vorágine instrumental el paso a otra dimensión sonora, donde los timbres van al espacio siguiendo la trayectoria ardiente de un rock que transgrede las normas, irreverente hasta la saciedad.

Una experiencia parecida es la propuesta de “Good morning little schoolgirl”, pero con una carga erótica aún más penetrante, donde a mitad de la pieza bajo y guitarra ejecutan un duelo legendario de embalados contrapuntos que culminan en una liberadora catarsis instrumental.

La abundante discografía de Ten Years After es un legado inmenso que alcanza un punto culminante en “A space in time”; e incluyeron por única vez cuerdas sinfónicas en la pieza que se convirtió en un himno generacional, “I’d love to change the world”.

Alvin Lee, después de ejecutar muchas veces “I’m goin home”, finalmente se fue a casa, de la mejor manera posible, en la plenitud creativa de un genio de la guitarra eléctrica.